Por Phillip Durán 

Un tenso escenario se abrió en las últimas horas para la Cancillería, al mando del ministro Teodoro Ribera. Esto, a raíz del cambio en la jefatura de la embajada de Chile en Caracas, una de las destinaciones más sensibles en la región.

“Destínese al consejero Jorge Roberto Ruiz Piracés”, señala un documento interno de RR.EE., con fecha 30 de junio, al que accedió T13.CL. Ruiz reemplazará a Roberto Araos, hasta ahora encargado de negocios, denominación utilizada para el diplomático de más alto rango en ausencia del embajador. En esa situación está Chile y el resto de los países del Grupo de Lima tras una decisión en ese sentido adoptada en 2019, como señal crítica hacia el régimen de Nicolás Maduro.

En Santiago, Ruiz estaba hasta a cargo de la Dirección de Planificación Estratégica del Ministerio, repartición responsable del estudio que fundamentó el polémico cierre de cinco embajadas chilenas en el exterior, decisión que -tras críticas de parlamentarios, ex cancilleres y ex diplomáticos- fue suspendida por el canciller Ribera. En reemplazo de Ruiz, en tanto, llegará Aldo Casinelli, ex director del Instituto Libertad, think tank vinculado a RN.

Más allá del episodio del cierre de embajadas, el cambio del jefe de misión en Venezuela gatilló tensiones con parte de la oposición en Santiago y también con el equipo de Juan Guaidó, líder de la Asamblea Nacional venezolana y reconocido por Chile como Presidente encargado de ese país.

En dicha trama, uno de los protagonistas ha sido el ex timonel DC y actual presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América, Odca, Juan Carlos Latorre. El ex diputado tiene vínculos directos con la oposición venezolana: fue el nexo para que la embajada de Chile en Caracas recibiera en su interior -en 2017, durante el gobierno de Michelle Bachelet- al primer “huésped” en busca de protección, Roberto Enríquez, presidente del opositor Partido Social Cristiano, Copei.

Según dice Latorre a T13.CL, en abril pasado él recibió llamados del equipo de Guaidó, quienes querían chequear el rumor de que Araos dejaría la embajada. El tema, dice el ex diputado chileno, lo habló con el presidente de la DC, Fuad Chahín, quien consultó directamente a Ribera. “Transmití al canciller la preocupación de la oposición venezolana, debido a que ellos interpretaban esto como un cambio en el apoyo chileno, a través de su embajada, a la acción contra el régimen de Maduro”, señala Chahín a T13.CL.

Según Latorre, Ribera negó cualquier cambio. Sin embargo, días después, el ex diputado accedió a un documento interno de Cancillería en que se confirmaba la salida de Araos de Caracas.

“Llamé personalmente al ministro para consultarle por la disparidad de versiones”, explica Latorre, quien agrega que lo que explicaría la inquietud de la oposición venezolana es una versión extendida en Caracas, en el sentido de que Chile habría abierto diálogo con representantes del régimen de Maduro.

“La información que circula profusamente en Venezuela es que funcionarios chilenos, enviados desde Santiago, buscaron un acercamiento con el régimen de Maduro en torno a lo que llamaron ‘Paz consular’, que habría apuntado a una colaboración más fluida en materias de migración, al tiempo que se mejoraban los vínculos entre ambas Cancillerías”, agrega Latorre. 

En ese escenario, dice Latorre, la ex embajadora de Guaidó en Chile, Guarequena Gutiérrez, gestionó una conversación telefónica entre el Presidente encargado y el canciller chileno. Diálogo que finalmente no se habría producido, dice Latorre, pues desde Chile señalaron previamente que cualquier cambio en la embajada era tema de exclusiva atribución de Santiago. “En ese cuadro se produjo la renuncia de Gutiérrez como embajadora de la Asamblea Nacional”, sostiene el ex diputado chileno.

Cercanos a la ex embajadora Gutiérrez coinciden en que, al enterarse de la posible salida de Araos, se realizaron consultas a Santiago y se transmitió la inquietud en torno a un cambio de política de Chile. Las mismas fuentes agregan que desde Santiago se negó cualquier cambio en el apoyo a la Asamblea Nacional y la oposición a Maduro.

En ese contexto, en el entorno de Gutiérrez dicen que el diálogo entre Chile y el régimen de Maduro “nunca ha cesado”. Consultada sobre este cuadro, Guarequena Gutiérrez dijo a T13.CL que “solo tenemos agradecimientos para Araos, quien en un contexto muy complejo y peligroso, incluso para su seguridad personal, supo estar del lado de la democracia y representar de la mejor manera la vocación democrática de su país. Esperamos mantener eso en el futuro”.

Para Chahín, “la salida de Araos fue inexplicable e intempestiva. Se ha asentado una versión en la oposición venezolana en torno a que habría un cambio de política de Chile, en busca de alguna colaboración con la Cancillería del régimen de Maduro, y el gobierno debe explicar las razones del cambio de embajador y cuál será su relación con la dictadura en Caracas”.

Consultados en la Cancillería, declinaron responder al emplazamiento de la DC. Sin embargo, fuera de micrófono, señalaron que se trataba de una “tesis de ciencia ficción” y que la salida de Araos fue motivada por la decisión de promoverlo al rango de embajador, debido a que hoy es consejero. Así, se le habrían ofrecido distintas alternativas -como el consulado en Bolivia, otra misión diplomática en Europa y en Shanghai- pero todas fueron rechazadas por el diplomático, quien habría insistido en permanecer en Caracas. Esta situación habría sido mal evaluada por las autoridades de Cancillería, quienes decidieron su retorno a Santiago.

Flanco interno

En paralelo, el cambio en la embajada en Caracas abrió un segundo flanco, esta vez al interior del ministerio.

Se trata de críticas de diplomáticos chilenos, quienes admiten molestia por la forma de la designación de Ruiz, de manera paralela al proceso de postulación para cupos en el exterior que se realizaba por estos días. La Asociación de Diplomáticos de Carrera sostendrá este viernes una asamblea para analizar el asunto. “Hay una sensación de injusticia y poca transparencia”, dice Juan Pedro Sepúlveda, uno de los cinco directores de la asociación.

Ante esto, en Cancillería señalan que la destinación en Venezuela es una de las menos apetecidas por los diplomáticos y que, por lo mismo, se optó por enviar a un funcionario de confianza del Canciller. Agregan que, de haber esperado el proceso de concurso para definir el reemplazo, este habría estado zanjado en 2021.

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