La discusión sobre el tamaño del Estado y la reducción del gasto público enfrenta un importante desafío ciudadano. Así lo muestra la más reciente encuesta Criteria, que evidenció un aumento significativo en el rechazo a las medidas de ajuste fiscal cuando estas afectan directamente los beneficios sociales que reciben las personas.

El sondeo, realizado el 28 de mayo mediante un panel online, muestra que la oposición a reducir la deuda y el gasto estatal bajo esas condiciones alcanzó un 59%, consolidándose como la postura mayoritaria entre los encuestados.

Se trata de un cambio relevante respecto de marzo. El 1 de ese mes, quienes se manifestaban en desacuerdo con recortes que impactaran programas sociales representaban un 45%. Solo dos meses después, esa cifra aumentó 14 puntos porcentuales.

Crece la resistencia a los recortes con impacto social

Los resultados reflejan una tendencia sostenida durante los últimos meses. Mientras el rechazo a este tipo de medidas aumentó, el apoyo a los ajustes fiscales continuó disminuyendo. La opción "de acuerdo o muy de acuerdo" con reducir el gasto público, aunque afecte beneficios sociales, cayó desde 25% a 18% entre marzo y mayo.

También disminuyó el número de personas que no tenían una posición definida. Los indecisos pasaron de 30% a 23% en el mismo período.

Los datos sugieren que una parte importante de la ciudadanía ha ido consolidando una postura crítica frente a eventuales recortes que puedan traducirse en una reducción de ayudas, subsidios o programas estatales.

Cambia la percepción sobre la situación económica heredada

La encuesta también consultó sobre la evaluación de la situación financiera que recibió el gobierno del presidente José Antonio Kast tras la administración de Gabriel Boric.

En este ámbito se observaron cambios respecto de la medición realizada en marzo. El porcentaje de personas que considera que la situación heredada es "muy grave" disminuyó desde un 35% a un 28%.

En paralelo, aumentó la proporción de quienes la califican como "algo grave", pasando de 21% a 30%. Por su parte, quienes estiman que la situación económica es "poco o nada grave" se mantuvieron estables en torno al 35%.

Los resultados muestran diferencias importantes según la posición política de los encuestados.

Entre quienes se identifican con la derecha, predomina una visión crítica respecto del estado de las finanzas públicas. Un 84% considera que la situación heredada es "algo grave" o "muy grave".

La percepción cambia de manera significativa entre las personas que se identifican con la izquierda. En ese grupo, un 68% estima que la situación económica es "poco o nada grave".

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