El proyecto "Escucha su corazón" generó una serie de cuestionamientos dentro de la oposición, quienes acusaron violencia institucional, falta de empatía e inhumanidad.

La iniciativa, impulsada por parlamentarios del Partido Nacional Libertario, el Partido Republicano y Renovación Nacional, establece que antes de que la mujer manifieste su decisión de interrumpir el embarazo, el profesional de la salud debe ofrecerle la posibilidad de escuchar los latidos.

Si la solicitante se niega, el proyecto indica que "el médico deberá negarse a practicar la interrupción del embarazo". 

La propuesta generó rechazo desde el Partido de la Gente al Partido Comunista. La diputada Zandra Parisi (PDG), manifestó que "es delicado, muy delicado. De las tres causales que tenemos en nuestro país para poder realizar un aborto, más del 40% se realiza por neonatos que no tienen la posibilidad de vivir. Entonces, creo que es un tanto falta de humanidad pedirle a esa madre que escuche los latidos de su hijo que no va a nacer, que no tiene la opción de poder vivir".

"Falta un poco más de empatía y humanidad. Yo no puedo entender lo que pasa en este país, nos falta ponernos en el lugar del otro", cuestionó.

Las parlamentarias de la misma tienda política, Lilian Betancurt Eileen Urqueta, también mostraron sus reparos sobre la iniciativa.

"No podemos agregar más dolor a quienes ya enfrentan una situación profundamente difícil", dijo la diputada Betancurt, mientras que su colega Urqueta, que es presidenta de la Comisión de Mujeres y Equidad de la Cámara, sostuvo que "lo importante es resguardar la dignidad de cada mujer y que pueda tomar una decisión libre e informada dentro del marco que establece la ley".

"Las mujeres que enfrentan alguna de las tres causales ya viven situaciones extremadamente difíciles, por lo que cualquier decisión debiese ir acompañada de información médica clara, apoyo y contención. Mi convicción: la información nunca debe ocultarse, pero tampoco imponerse", agregó esta última.

Por su parte, la diputada Ana María Gazmuri, subjefa de la bancada de diputados comunistas e independientes, sostuvo que "detrás de un nombre que busca conmover, el proyecto de ley 'Escucha su corazón' esconde una profunda crueldad y un grave vicio legal. Lo más inaceptable es que impone una confrontación auditiva a mujeres, adolescentes y niñas en situaciones extremas —como riesgo de vida, inviabilidad fetal o violación—, convirtiendo la atención médica en un mecanismo de reproche moral, violencia institucional y revictimización". 

Desde el Frente Amplio, la diputada Constanza Schönhaut señaló que "este proyecto es cruel, es injusto y es inhumano. Y las mujeres de Chile se preguntan hasta cuándo hay sectores políticos que utilizan nuestro cuerpo, nuestra vida y nuestras decisiones para imponernos sus creencias una vez más". 

La diputada del PC, Irací Hassler, planteó también que "cuando desde el Estado se busca imponer una práctica que implica generar angustia, dolor psicológico o culpa, estamos frente a violencia institucional y un trato cruel que es incompatible con los compromisos internacionales que ha asumido Chile en materia de derechos humanos". 

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