“Yo soy un cuidado común y corriente que hoy entra a la política por primera vez, de eso se trata: entre nosotros nos organizamos y buscamos un representante para que pelee por nosotros; en eso estoy”. Stephan Schubert, abogado de 44 años, profesor universitario y activo en la iglesia evangélica, es diputado electo por el Partido Republicano en el distrito 23 de La Araucanía.

Es independiente, eso sí, y lo recalca, pues en su biografía no ha habido otra incursión en la política. Dice sentirse libre en la futura bancada y que lo principal, enfatiza, es que este grupo hará la diferencia por realizar un trabajo serio y preparado en la Cámara Baja.

Es crítico de la derecha de Chile Vamos y manifiesta que estos nuevos parlamentarios vienen con fuerza a mostrar, sin miedo, sus convicciones. Así también tiene bastantes reparos con el gobierno de Sebastián Piñera ante, dice, su incumplimiento de entregar seguridad a la ciudadanía. “A veces pareciera que este gobierno lo está pidiendo a gritos, porque no hacen nada en esta zona”, sostiene sobre una eventual acusación constitucional en contra de Piñera que por estos días evalúa la bancada republicana.

—¿Qué sello político deberá tener la bancada republicana en este periodo que comenzará el 11 de marzo?

—Seremos una bancada de gente que trabaja, que se prepara y que va a aportar. Somos una derecha sin complejos, una derecha distinta a lo que Chile Vamos ha ofrecido hoy día a la gente que se siente de derecha. En lo particular, nunca me sentí representado, no encontraba candidatos a fines conmigo en Chile Vamos. En el Partido Republicano he encontrado mucha decisión, ese ‘voy de frente’ me parece muy valioso y creo que eso va a ser un sello distintivo.

—¿Qué no pudo encontrar en la derecha tradicional y que ahora sí lo tiene el Partido Republicano?

—No encontraba consecuencia, al final el discurso era un poquito más teñido hacia la derecha que los de la izquierda, pero si uno raspaba un poquito, al final eran lo mismo: mismas prácticas, mismas frases, misma corrupción. También está esa cosa de no querer quedar mal, yo aquí visto a gente que no le importa decir algo que va a tener un costo político, si es lo que realmente cree. Hacía mucha falta gente con convicciones, dispuesta a jugársela, aunque tenga costos.

—¿Hay una suerte de inspiración en Vox, de España? El jefe de bancada viajó este verano a ese país para recoger algunos lineamientos.

—Aparentemente hay varias similitudes en los procesos y en las formas, este es un partido nuevo, pero como yo soy independiente -no militante-, tampoco sé la interna de cómo ha funcionado. Si hay un trabajo mancomunado, no lo sé.

—¿Por qué ha decidido quedarse como independiente?

—Siempre lo he sido, porque pienso que los partidos rigidizan y hacen perder la libertad en ciertos temas. Me siento muy cómodo así. Ahora, en este partido sí encontré un paraguas donde me sentía más cómodo, pero se me respeta mi independencia y mi libertad, y eso ha sido muy bueno.

—¿Cree que en la Cámara se dará fácil votar ordenados como bancada?

—Hasta lo que he visto ahora, los diputados electos tenemos una visión bastante similar en muchas cosas y en las más importantes. Probablemente en el detalle, en algunas aristas, no nos vamos a encontrar siempre con la misma mirada y ahí habrá que verlo. Creo que será muy fácil que nos encontremos votando de la misma manera. Ahora, si hay algo relevante que para mí tiene profundidad y que no estoy de acuerdo, yo no voy a votar en conjunto con la bancada.

—¿Cómo derribaran esta imagen pública de la bancada sobre un grupo extremo? Se lo pregunto sobre todo por el contexto de polémicas como las de Johannes Kaiser y Gonzalo de la Carrera.

—Eso es lo que se ha dicho de nosotros, de José Antonio Kast también. Hay mucho de caricatura. Conocer a José Antonio Kast en esta campaña fue muy grato, porque no era nada parecido a la caricatura que hace la prensa. Se han extremado cosas que a veces eran más sensatas de lo que se hacía ver. Se nos ha tildado así, porque seguramente estamos todos en el mismo grupo, porque seguramente somos más de derecha que los otros partidos. El comportamiento de RN de hecho a veces está más similar a la izquierda que a la derecha, entonces, claro, obviamente nosotros nos vamos a ver más de derecha. Ahora, yo espero que todos los que vamos a ser oposición podamos trabajar juntos, para ser una buena oposición. Yo espero también que la gente nos pueda conocer, tengo la esperanza de que nos vamos a destacar por ser serios y trabajar bien. Creo que vamos a ser un buen aporte, eso va a destacar: gente que llega preparada, que se leyó todo, que tiene opinión, que hará puntos, que va a asistir a las distintas actividades y eso va a marcar la diferencia. La caricatura no nos ayuda.

—¿Cree que es importante que los republicanos se diferencien de la UDI? Varios vienen de ese partido y en el sector se dice que en el nuevo Congreso habrá una suerte de pelea sobre quién será más de derecha...

—Yo no soy de partidos, solo quiero hacer las cosas bien. Algunos pensamos de una manera y lo vamos a decir, si eso hace que nos etiqueten de un sector y nos diferencien de otros, puede ser. Sí, efectivamente, los partidos nos han desilusionado bastante y en ese sentido no me agradaría mucho asimilarme a ningún partido. En gran medida, la crisis que estamos viviendo es por responsabilidad de los partidos. Y, claro, sería positivo que nos vieran distintos a los partidos tradicionales, pero no es algo que yo esté buscando o que me quite el sueño.

—¿Piensa militar en algún momento en el Partido Republicano?

—No.

Acusación constitucional contra Piñera: “A veces pareciera que este gobierno lo está pidiendo a gritos”

—En la Cámara, al igual que en el Senado, debe existir un acuerdo administrativo para constituir la mesa y las comisiones. ¿El Partido Republicano podrá llegar a un consenso con Chile Vamos? Rojo Edwards ya lo desechó en el Senado.

—En el caso del Senado él es el único, entonces, no tiene muchas opciones. En el caso de la Cámara es distinto, y yo creo que legítimamente tenemos la aspiración de que alguno de nosotros pueda estar en la mesa. Y eso implica negociar. No estoy al tanto de las negociaciones, pero mi pretensión es que, siendo una bancada relevante, tenga el legítimo derecho de participar de la mesa.

—¿Le gustaría que hubiese un acuerdo con Chile Vamos y el PDG?

—Tendría que haber un acuerdo con todos los que estén dispuestos a formar una mayoría para ser parte de la mesa. Para eso se requiere negociar y, en la prensa, no he visto mucho ánimo de negociar o de considerarnos. Siendo una bancada relevante en número, eso legítimamente debe reflejarse en asientos en la mesa.

—El gobierno de Sebastián Piñera, a días de terminar su mandato, está evaluando extender el Estado de Excepción en la Macrozona Sur, ¿cómo lo ve? La administración entrante se ha mostrado reacia, pero tampoco han cerrado la puerta...

—Primero que todo, es lamentable que hayamos tenido que llegar a esto. Como su nombre lo dice, es algo que debiera ocurrir de manera muy escasa y breve. Esto se ha ido extendiendo, porque la realidad demuestra que no ha habido una política pública de algún gobierno que permita ponerle término a la violencia, entonces, ha sido una medida lamentable, pero aceptable. Yo vivo en La Araucanía y este estado efectivamente ha permitido que no haya una violencia aún mayor, ha habido una diferencia en el tono de la violencia, está bastante más controlada. Por ahora entonces el Estado de Excepción sigue siendo un buen mecanismo para contener la violencia. Pero esto también tiene que ir acompañado de otras medidas que permitan cesar con este Estado de Excepción y seguir adelante. El gobierno entrante no puede negar que esta ha sido la única medida que nos ha dado algún tipo de seguridad. Si van a retirar esta medida, ¿cuál va a ser la medida para implementar seguridad? Es preocupante, no hemos escuchado nada más. Segundo, este gobierno es hasta el último día, y el Presidente (Piñera) tiene que hacer todo lo que estime necesario. Creo que es poco lo que ha hecho, pero creo que dentro de eso poco, esta ha sido una herramienta y creo que debería dejarla encaminada.

—¿Usted es partidario de que su bancada lleve adelante una acusación constitucional contra Sebastián Piñera por la violencia en el sur y en el norte?

—Eso es algo que nosotros como bancada hemos conversado, es algo que no está zanjado, pero es algo que hemos conversado, le hemos dado vuelta, hay distintos argumentos, es un tema que nos lo hemos tomado bastante en serio, que no es un oportunismo político, de un buen golpe. La idea es de impulsar algo que cumpla con su finalidad, entonces, es algo que aún no se ha decidido y, por lo tanto, no hay nada que esté claro, simplemente se han dado argumentos a favor y en contra, algunos buenos, otros más o menos; en eso estamos. Lo vamos a zanjar pronto.

—A su juicio, ¿hay argumentos cargados más a favor o en contra de esta acusación?

—No me quiero pronunciar hasta que la bancada tome una decisión colectiva. Lo interesante de esto es que estamos teniendo una buena discusión, con argumentos. Todos estamos exponiendo, unos dicen ‘convénzanme’, otros dicen ‘esto me parece peligroso’, o ‘esto me parece bien’, en fin, se ha producido un buen debate. Habría sido muy triste para mí evidenciar que esto no se hubiese discutido y solo se hubiese dicho que esto conviene o no. Nos estamos tomando el tema bastante en serio.

—¿Se pueden comentar cuáles son los argumentos a favor o en contra?

—Es de perogrullo que la situación que estamos viviendo en La Araucanía, también en el norte migratorio, hace a lo menos sospechar que podríamos darle una vuelta a una acusación constitucional a un gobierno que no tomó las medidas y que nos tienen en estas condiciones. Yo no estoy diciendo que lo apoye o que la presentaremos, pero a lo menos hay que pensarlo; es legítimo evaluar una acusación constitucional. A veces pareciera que este gobierno lo está pidiendo a gritos, porque no hacen nada en esta zona. El gobierno tiene un deber constitucional de brindar seguridad y no lo hace.

—Desde el estallido una parte de la derecha reclama que el gobierno de Piñera, por decirlo coloquialmente, tiró la esponja... ¿lo ve así?

—Sí. Da la impresión de que este gobierno se terminó el día que se inició el estallido social y de ahí en adelante está en coma. Eso es preocupante, porque la autoridad tiene un deber; lo peor que puede hacer una autoridad es no ejercer la autoridad que tiene, porque para eso está en ese lugar. Si no está dispuesto, entonces que se dedique a otra cosa.

—¿Cree que se agravó la violencia en La Araucanía en este gobierno de centroderecha?

—Sí, hemos tenido muchos más hechos de violencia de los que teníamos antes. Yo, que vivo en La Araucanía, siento una mayor inseguridad de la que sentía antes. ¿Qué ocurre que nadie le pone el cascabel al gato con el tema de la ANI (Agencia Nacional de Inteligencia)? ¿En qué está la ANI? No tiene recursos, no se modifica la ley, nada. Y otra pregunta. Si la ANI aporta, ¿se toma en consideración su información? Existe un trascendido de que para el 19 de octubre la ANI habría advertido al Presidente de que algo de violencia se estaba incubando. Chile merece un sistema de inteligencia bueno, ese sí que tenemos que refundarlo.

—En ese sentido, ¿cómo empujará la resolución de la violencia en esa zona, desde el Congreso?

—Hay que visibilizar lo que está ocurriendo y reparar a las víctimas. El Estado es responsable de lo que está ocurriendo, por lo tanto, tiene que reparar a las víctimas que han sufrido muertes y mucho daño material. Para el tema de la ANI también estoy disponible. Aquí también hay que separar la violencia del conflicto étnico. Ese último es un tema diferente que se tiene que abordar de otra forma y donde todos tenemos que contribuir. Seguro eso será de largo aliento y requerirá mucho diálogo y por supuesto estoy disponible para eso.

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