“Un pie en La Moneda y otro en la Alameda”. La frase fue acuñada hace cuatro años por personeros comunistas para explicar cómo el PC mantendría su presencia en los movimientos sociales y, al mismo tiempo, integraría el gobierno de Michelle Bachelet. Para algunos, era una señal de la alta influencia que tendrían los comunistas, con llegada en el Ejecutivo y nexos con la “calle”. Las críticas, especialmente de la DC, fueron varias.

Sin embargo, a prácticamente un año de que culmine el primer gobierno de la Nueva Mayoría, el PC discute de manera interna modificar en algo dicha definición. No para dejar el bloque oficialista, aunque sí para dar un énfasis que de todas maneras podría gatillar tensiones con otros partidos e inquietud en La Moneda: dar un “giro para retomar la lucha social”, como lo califican algunos altos personeros.

“Básicamente, volcarse con fuerza a la calle”, dice un importante militante del partido, quien admite que se trata de un acento distinto al de los últimos años, en que el PC trató de tender puentes entre el gobierno, las reformas impulsadas por la administración de Bachelet y las organizaciones sociales.

“Eso trajo costos”, dicen en el partido, aludiendo a la compleja situación de Bárbara Figueroa en la CUT, que enfrentó la tensa discusión sobre la reforma laboral y perdió en la contienda electoral interna: sólo retuvo la presidencia tras un acuerdo político.

Algo similar sucedió en el caso del Colegio de Profesores: al ya desgastado Jaime Gajardo le pasó la cuenta el debate sobre la nueva norma de carrera docente.

Esto, sumado a la situación en las federaciones estudiantiles: desde Camila Vallejo que no hay un dirigente comunista al mando de la Fech. 

Ahora, en el PC miran con inquietud las elecciones internas en la Anef, donde compite el comunista Carlos Insunza. La fuerte tensión por el reajuste, donde el gobierno finalmente impuso su propuesta de 3,2% -resistida por los empleados públicos- es un elemento visto con preocupación en el PC.

En ese contexto, el “giro a la lucha social” tiene como objetivo recuperar terreno en los movimientos sociales y, al mismo tiempo, fortalecerse para las elecciones parlamentarias del próximo año. Esto, pues los resultados electorales en las pasadas municipales tampoco fueron positivos: el partido perdió cerca de cien mil votos y una alcaldía emblemática, como la de Claudina Núñez en Pedro Aguirre Cerda. 

Todo este cuadro, dicen altos personeros del partido, ha instalado una suerte de “desencanto” interno. Y se admite además que existen sectores que han expresado internamente su opinión en el sentido de salir de la Nueva Mayoría.

Un dato que se comenta para graficar: en la pasada municipal, del total de militantes que debían trabajar en propaganda en la Región Metropolitana, sólo lo hizo un cuarto de ellos.

Así, el “giro social” comunista busca aplacar también a las voces que piden alejarse del bloque de partidos oficialistas, posición que no es compartida por la mesa de Guillermo Teillier.

Esta definición, asumen internamente, podría abrir más tensiones con La Moneda. Sobre todo durante una de las discusiones que marcarán el próximo año: la reforma a la educación superior. 

Ampliar hacia la izquierda

En este escenario es que el PC decidió abrir diálogo con otras fuerzas de izquierda con miras a las parlamentarias del próximo año. 

Entre ellas, con el PRO de Marco Enríquez-Ominami, con cuya directiva se reunirán este mediodía.

El objetivo es explorar acuerdos de respaldo mutuo -o al menos de omisión- en el plano parlamentario, dejando en libertad de acción las definiciones sobre apoyos presidenciales.

Este plan, dicen en el partido, se zanjó tras revisar varios estudios y análisis electorales, encargados de forma interna, sobre lo ocurrido en las pasadas municipales. El diagnóstico: en un escenario con alta abstención y con un número importante de “desencantados internos” en cada partido -sobre todo el propio PC- la única forma de aspirar a triunfos parlamentarios es sumando todos los votos posibles de izquierda. 

Así, el diálogo con el PRO y con el Frente Amplio de Giorgio Jackson y Gabriel Boric ya comenzó. Esto, pese a que en el partido están conscientes de que aún no existe claridad ni siquiera de si la Nueva Mayoría irá con una lista única y del rechazo que provoca en partidos como la DC la idea de ampliar el bloque “hacia la izquierda”.

“Pero es la única alternativa que queda, si no queremos otra derrota”, dicen en el PC.

Publicidad