Los a favor. Tienen en común ser altamente educados, de estrato social alto y con mucho interés en la política. La mayoría son menores de 30 años y mayores de 60, es decir, es un votante que se ubica en los rangos etarios extremos.

  • En cuanto al nivel socioeconómicos son ABC1-C2. En la primera vuelta presidencial votaron preferentemente por Sebastián Sichel, Yasna Provoste y Gabriel Boric. En la segunda vuelta, marginalmente por Boric. Para la elección de consejeros, optaron por el pacto Chile Seguro (UDI,RN y Evópoli) y Todo por Chile (PPD, DC y PR).
  • Un 35% de este votante considera que representa un “cambio real y necesario”; un 20 que se trata de un “buen texto”; el 15% dice tener confianza en el consejo; un 13% alude a la necesidad de “cerrar el proceso” y un 12 “actualizar”. El resto hace mención a otros argumentos.

En Contra. Solamente tienen en común que no quieren este nuevo texto constitucional y sus razones son diametralmente opuestas. Son mayores de 40 años, pertenecen al NSE C2-C3. Su interés en la política es calificado de “medio” y la tendencia política de este grupo es de “izquierda o derecha (extremos)”.

  • En la primera vuelta presidencial votaron mayoritariamente por José Antonio Kast y Gabriel Boric y para la elección de convencionales optaron por Republicanos y por Unidad para Chile (RD, Convergencia Social, Comunes, PC, PS, PL, FREVS y AH).
  • Un 54% dice que representa un retroceso/sesgada/solo para la élite. El 25% apunta a que bastan reformas, está contra el proceso o lo consideran irrelevante y un 15% que es una constitución de izquierda.

¿Por cuál razón cambiarían su voto para “aprobar”?

¿Qué votarían los mismos panelistas del plebiscito de 2022 y de las elecciones de consejeros de mayo de 2023 en el plebiscito del 15 de diciembre de 2023?

Según los datos de Panel Ciudadano UDD, del 62% que rechazó en el plebiscito de 2022, para la elección de diciembre un 32% de ese porcentaje declara que “no puede definir o no sabe”; un 24% se inclina por “en contra” y un 6% “a favor”.

La distribución de los votantes por el apruebo para el plebiscito de 2022 (un 38%), un 21% no puede definir o no sabe, un 13% se manifiesta por estar en contra y un 4% a favor.

Los votantes obligados y los habituales. Según Juan Pablo Lavín, de Panel Ciudadano, “lo interesante de hacer el ejercicio de separar a los votantes habituales (quienes sufragaban regularmente) de los votantes obligados (los 5 millones que se incluyeron el año pasado), es que podemos notar diferencias mayores que en los típicos cruces sociodemográficos (género, edad o NSE)”. A continuación las claves del estudio según Lavín.

  • “Tanto en el plebiscito de 2022 (4S) como en la última elección del 7M, la votación de estos grupos fue diametralmente distinta. En la primera, estimamos que si hubieran votado los mismos de siempre, perfectamente podría haber ganado el “Apruebo” (empate técnico). La amplia diferencia que marcó el “Rechazo” se produjo porque 8 de cada 10 de estos nuevos votantes prefirieron esa opción”.
  • “Similar es el caso de la elección que vino después, donde la mayoría de los “obligados” optaron por el partido republicano y por el voto nulo, demostrando su desafección con el nuevo proceso constituyente”.
  • “Para el plebiscito de diciembre, por razones contrapuestas, vemos por primera vez que las preferencias de los votantes habituales y obligados se igualan/emparejan”.
  • “Los votantes habituales preferían la opción “a favor” en las mediciones previas a la elección del consejo constitucional, pero luego de este evento la preferencia “a favor” pasó de 32% a 11%”.
  • “Los votantes obligados nunca estuvieron “a favor” del proceso, y las elecciones del 7M no produjeron cambios en sus preferencias”.
  • “Entonces, tenemos una porción de Chile cercana al 60% del padrón (votante habituales) que están mayoritariamente en contra del nuevo texto porque no les gustó como quedó conformado el Consejo Constitucional. Y tenemos la otra porción, el 40% del padrón (votante obligado) que siempre ha estado mayoritariamente en contra del proceso, y la conformación del Consejo no produjo cambios en sus preferencias”.

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