Felipe Kast dice que hay que dejar atrás las divisiones en Chile Vamos. Lo repite varias veces y evita a toda costa responder rencillas de los últimos días entre el entonces timonel de RN, Mario Desbordes -hoy titular de Defensa-, y la líder de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe. Eso, pese a que esta semana dijo que ambos le han hecho “la vida imposible” a Evópoli luego del episodio del no veto a la ley de límite a la reelección.

El senador de Evópoli entrega a T13.CL su análisis sobre el cambio de gabinete y el debate sobre el retiro anticipado de fondos de pensiones del que, admite, se produjo por una angustia de la ciudadanía.

—Una de las conclusiones es que Evópoli fue uno de los grandes perdedores en el cambio de gabinete tras la salida de Interior de Gonzalo Blumel. ¿Cuál es su análisis?

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—A Evópoli le tocó asumir la responsabilidad de gobernar en el momento más complejo de nuestra democracia en las últimas décadas y a quienes les tocó liderar son un referente para nosotros como partido; se sacrificaron, lo hicieron con humildad, sobriedad y profesionalismo. Uno de ellos hoy deja el gobierno, a quien le guardamos el mayor respeto.

—¿Evópoli queda al debe en torno a demostrar capacidad de “gobernabilidad”?

—Es justo lo contrario. Lo que demuestra es que, en los momentos más complejos, el gobierno tuvo que recurrir a dos personas de nuestras filas -y por sus méritos personales y no por cuoteo político- que tienen una calidad profesional y humana importante. Y que habiendo pasado tal vez la parte más compleja, hoy los partidos de Chile Vamos han exigido una redistribución de responsabilidades que va a permitir al gobierno y al Presidente terminar con el fuego amigo y, de esa forma, darle mayor gobernabilidad al país.

—¿Evópoli terminó pagando los costos?

—Evópoli no pagó un costo, al contrario, Evópoli demostró que es un partido que tiene diversos liderazgos que nunca sucumben al populismo, y que es capaz de poder tomar decisiones difíciles en momentos complejos. Cuando muchos querían polarizar el país, esos liderazgos de Evópoli pusieron un tono de unidad, empatía y liderazgo que fue necesario para cuidar nuestra democracia.

—Con la salida de Gonzalo Blumel, ¿el Presidente renuncia a un sello dialogante?

—No. El Presidente intenta ordenar la casa y que los partidos de Chile Vamos asuman su cuota de responsabilidad con gobernar y que no simplemente sean comentaristas de lo que pasa con el gobierno. La redistribución de responsabilidades entre los partidos de Chile Vamos es una decisión correcta por parte del Presidente y que busca mayor gobernabilidad y cohesión al interior de la coalición. Y que RN y la UDI puedan tener mayor complicidad también con el Presidente y con el gobierno a la hora de gobernar. 

—La entrada de Desbordes o de Andrés Allamand o de los UDI al gabinete, ¿ayudará entonces a apaciguar los ánimos en Chile Vamos?

—Sí y adicionalmente demuestra que era necesario un cambio importante en los partidos políticos. Lo dijimos cuando salió Hernán Larraín.

—La oposición dijo que este era el gabinete del Rechazo, ¿es acertado que ingresen al equipo tres exparlamentarios marcadamente por esa postura?

—Cada parlamentario que entró al gabinete es libre de tener la postura que estime conveniente y me parece una pequeñez por parte de la oposición criticar a alguien por su postura democrática frente a un plebiscito. Por lo demás, hay diversidad dentro del gabinete; lo sabemos. Esa diversidad todavía existe.

—¿Se debe mantener neutralidad del gabinete ante el plebiscito del 25 de octubre? 

—Es positivo que los ministros, sobre todo, no caigan en la lógica de la polarización. En eso tiene razón Evelyn Matthei. Es importante que los ministros no polaricen el país entre Apruebo y Rechazo.

—Pero con los rostros de Andrés Allamand, Víctor Pérez o Jaime Bellolio, ¿no se corre el riesgo de atrincherarse en una opción minoritaria?

—Quien piense eso significa que no conoce a Jaime Bellolio, tampoco a Víctor Pérez ni a Andrés Allamand. Los tres van a ser ministros profesionales que, en ningún caso, van a ocupar sus cargos para sacarle provecho a sus posturas.

—En el oficialismo se dice que ahora Evópoli se tiene que jugar su aporte en la crisis con el rol de Ignacio Briones en Hacienda y en el comité político. ¿Cuál será ese sello?

—Ignacio Briones debe mantener su tono de seriedad, diálogo y compromiso social que ha mostrado; su temple frente a presiones. Él ha logrado sacar un acuerdo importante con la oposición para poder ponerle un marco al gasto fiscal.

—¿Cómo capitalizarán el liderazgo de Gonzalo Blumel ahora fuera del gabinete?

—Gonzalo Blumel se va a dedicar hoy a recuperar el tiempo perdido con su familia, con sus hijos. Una vez que eso ocurra podremos sentarnos a conversar. Por el momento, me ha tocado conversar con él y ese es su único objetivo en los próximos meses. 

—Usted representa a La Araucanía, ¿cuál es el desafío del nuevo ministro del Interior, Víctor Pérez, en la violencia en la zona?

—Es una deuda fuerte que tiene el Estado de Chile con la región, garantizarle la paz. En eso hemos fracasado en forma rotunda y, por lo mismo, la forma de hacerlo es con una reforma en materia de inteligencia; con una reforma en las policías; con un compromiso mayor de parte del Ministerio Público y de la justicia, y creo que, al final del día, vamos a necesitar que la oposición deje de tenerle susto al debate de la seguridad. No puede ser que solo la derecha esté trabajando por la seguridad y que, cuando llegamos al Congreso, la izquierda nos rechaza los proyectos que permiten avanzar en seguridad. Tres semanas atrás, la izquierda -incluyendo la DC- no tuvo complejo en rechazar un proyecto que buscaba terminar con la mafia del robo de la madera, que es una magia que lucra con más de 20 millones de dólares y que es parte del crimen organizado en el sur del país. En ese sentido, el ministro Pérez debe trabajar con mucha intensidad en poder implementar tecnología, elaborar una legislación de inteligencia importante, apoyarse y empoderar a las policías para que tengan inteligencia real y no inteligencia defectuosa como la que vimos en la Operación Huracán.

Dejar atrás las divisiones

—En el oficialismo han concluido que la renuncia de Hernán Larraín Matte no tuvo efecto. ¿Se tomó una decisión errada, el partido hace una autocrítica? Usted insistió en la renuncia de los demás timoneles…

—Dos semanas después al menos hay un recambio en dos de los tres partidos con representación parlamentaria. Al parecer, Hernán Larraín no estaba tan equivocado.

—Pero la salida de Mario Desbordes de RN no es por la renuncia de Hernán Larraín...

—Hernán Larraín nunca ha querido que la renuncia de otros sea por su renuncia. Lo único que dijo es que le parecía importante que existiera un recambio en los otros partidos, cosa que ocurrió.

—Esta semana usted dijo que Mario Desbordes y Jacqueline van Rysselberghe le hicieron la vida imposible a Evópoli luego del episodio de no vetar la ley de límite a la reelección. ¿En qué se vio eso?

—Prefiero dejar ese episodio en el pasado. Hoy estamos en una nueva etapa, así que concentrémonos en el futuro. 

—¿Tampoco responde entonces las palabras del expresidente de RN quien el domingo dijo que fueron muy desafortunadas sus frases y las de Hernán Larraín haciendo gárgaras con la necesidad de ventilar las democracias, en circunstancias que Evópoli no tiene alcaldes?

—Le insisto: nosotros, desde que nacimos, partimos con una idea sana para la democracia, que era limitar la reelección indefinida, cosa que afortunadamente fue apoyada por la mayoría de los parlamentarios, no solo de Evópoli, sino de la UDI y de RN. 

—Usted admitió que le dijeron al entonces ministro Blumel que no apoyarían un eventual veto y finalmente no se pudieron conseguir esos apoyos. ¿No cree que eso expuso a las críticas a su ministro?

—Es posible, pero eso demuestra que Evópoli se mueve por principios y que su objetivo es defender los principios por los cuales nació.

—¿Cómo se sale de esta crisis oficialista? 

—Lo relevante es que Chile Vamos vuelva a tomar su programa de gobierno, que vuelva a poner a los niños primero en la fila. Si como Chile Vamos logramos volver a las líneas que nos permitieron ganar la Presidencia de la República y demostrar que estamos preocupados por hacer reformas estructurales, que permitan mejorar la calidad de vida de los chilenos, entonces, vamos a recuperar la confianza de la gente. Si seguimos cayendo en el aplauso fácil o si seguimos peleando va a ser muy difícil que le demos gobernabilidad a nuestro país. 

Retiro de fondos: “Fue una demanda sentida”

—Analizando ahora el despacho de la ley de retiro de fondos de AFP, ¿no cree que se repite el clima post estallido, con el Apruebo en alza?

—Lo que vivimos en el 10% fue una demanda ciudadana sentida y concreta por hacerse de recursos que se consideran como propios. Es un episodio que dividió al sector, sin embargo, creo que, más allá del impasse, hay un elemento que en el futuro va a ser muy complejo de revertir para la izquierda: se instaló el principio de que los recursos de los trabajadores les pertenecen. Más allá del costo fiscal de algunos elementos lamentables de la ley, como el beneficio tributario al 3% más rico de mil millones de dólares -y que es increíble que ese principio haya sido defendido por la izquierda-, creo que, a la larga, a la izquierda le va a costar mucho convencer a la ciudadana de que un sistema de reparto es mejor que un sistema de ahorro individual. 

—Volviendo al debate en la derecha, ¿este era un tema de principios?

—Es de principios, por ejemplo, el que, en vez de recurrir a las pensiones de los adultos mayores, recurramos a la deuda pública, que era lo que correspondía. Creo que también es de principios el que no tengamos beneficios tributarios en un caso como este para que alguien haga negocio con el retiro de su fondo de pensiones y lo pueda poner en APV. También me parece que era de principios que parlamentarios nuestros no hayan apoyado ese atajo constitucional.

—¿Hubo un enfrentamiento ideológico inédito en esta discusión en la propia coalición?

—El debate profundo en Chile Vamos empezó ocurrir mucho antes con los proyectos inconstitucionales, cuando empezamos a ver que había parlamentarios de Chile Vamos que traicionaban la Constitución y le daban la espalda a las facultades que le daba la Constitución el Presidente de la República, presentando indicaciones o proyectos que no era constitucionales. Después de un trabajo serio de más de dos meses con los jefes de bancada fue una lástima que la directiva de RN no haya estado dispuesta a firmar el protocolo de respeto a la Constitución, pero eso ya es parte del pasado. Hoy estamos en una nueva etapa y espero que hacia el futuro podamos tener mejor coordinación y complicidad.

—¿Y es cierto que usted, como dijo Mario Desbordes, los llamó de “peronistas” a los que votaron a favor del retiro de fondos?

—Nosotros hemos tildado de populistas a los que recurren a proyectos inconstitucionales. Hemos dicho que hay un riesgo real en Chile Vamos de que tengamos pulsiones peronistas y eso hace que a uno a veces le cueste distinguir si es que hay ideas de izquierda o de derecha. Espero que todas esas divisiones sean parte del pasado. 

—Dice que el retiro de fondos era una sentida demanda ciudadana, ¿cree que tendrán costos electorales quienes rechazaron este proyecto?

—Si es que tienen costos electorales, tienen que estar orgullosos de tener costos electorales por defender los principios que creen; de eso se trata la política. 

—¿Por qué se llega al punto de discutir el retiro del 10% de los fondos de AFP? El análisis es que el gobierno llegó tarde a dar soluciones concretas a la clase media. Pasaron cuatro meses de pandemia…

—Los esfuerzos que se hicieron fueron importantes y múltiples, pero existieron dificultades. El aparato estatal y los sistemas de focalización que tenemos son burocráticos y, por lo tanto, frente a la magnitud de la angustia, los trámites generaron una distancia entre el mundo político y la ciudadanía. La gracia que tiene el 10% es que existe certeza de que me va a llegar, no tengo que postular a esos fondos. Eso da cuenta de que la reforma al Estado es una de las grandes deudas. Si la ciudadanía hubiese tenido la certeza de que, independiente de las postulaciones, los procesos le garantizaban el acceso a los mismos recursos, probablemente no habría existido esa necesidad. Además, siempre recurrir a los elementos propios es lo más natural de un ciudadano, por lo tanto, no hay que extrañarse que tenga ese nivel de aprobación. Si hay algo que los liberales siempre hemos tenido que, de alguna manera, defender a regañadientes es aceptar el hecho de que nos obliguen a ahorrar. La razón es que la economía del comportamiento, la sociología y la psicología nos han enseñado que somos malos para prever el futuro. Si no nos obligan a ahorrar, muchas veces no lo hacemos.

—¿Por qué una vez que se puso sobre la mesa el debate del 10%,  recién se propuso un bono de $500 mil para la clase media?

—Si hay alguien que ha mostrado sentido de urgencia, flexibilidad, y dinamismo ha sido el ministro de Hacienda. Todas las semanas, desde que comenzó esta pandemia y esta crisis económica y social, ha estado trabajando para mejorar los paquetes de ayuda, incluso cuando el colegio médico planteó con sus economistas un marco mayor para terminar con el cuentagotas, fue el mismo Presidente y el ministro de Hacienda quienes convocaron a un gran acuerdo para poder avanzar en aquello.

—¿No cree que el ministro de Hacienda quedó con una estampa de poco dialogante al no intervenir en el debate del 10%? En el sector se planteó que podrían haber mejorado el proyecto, como por ejemplo, con el rechazo del fondo solidario que finalmente fue un acuerdo entre parlamentarios.

—Estuvo bien que no interviniera. El Congreso no es un jardín infantil que necesite un profesor, sobre todo si ese jardín infantil muchas veces ni siquiera respeta la Constitución. Es bueno que el gobierno le haya dejado al Congreso asumir también esa responsabilidad, toda vez que, con justa razón, pensaba que era una mala política pública. 

—¿No cree que genera una sensación contraria al perfil inicial de Briones: ahora un ministro de Hacienda dogmático, como todos sus antecesores?

—El ministro Briones ha demostrado que si hay algo que le caracteriza es el diálogo. Ahora, dialogar con medidas que son dañinas justamente para las personas y para el país en el largo plazo, me parece correcto que no caiga en pisar el palito de terminar validando ideas que el tiempo va a demostrar que tendrán un costo importante. Lo más probable es que, a todas esas personas que les dijeron que esta solución les permitiría no endeudarse, la misma izquierda les plantee: ‘sabe qué, dado que tiene muy pocos ahorros, le voy a pedir una parte de su sueldo todos los meses de ahora en adelante’. Y probablemente ese dinero no va a ir ni siquiera a su cuenta de ahorro individual sino que van a proponer que vaya a un fondo del Estado. Probablemente sea una de las deudas más caras que pueda tomar una persona.

Plebiscito: “Siempre estoy reflexionando mi postura”

—Al menos la mitad de la bancada estaría ahora por el Rechazo. ¿Está reflexionando girar al Rechazo?

—Siempre estoy reflexionando mi postura y si no lo hiciera sería poco serio. Cuando tenga algún cambio en mi postura lo voy a comunicar. Por el momento eso no ha ocurrido. 

—¿Qué cree que ha pasado en su partido con estos cambios, como por ejemplo, en Francisco Undurraga, expresidente de Evópoli?

—Lo que le ha pasado a Francisco -y no es el único en el partido- es que cuando ven que, los mismos que firmaron el acuerdo, no son capaces de respetar las reglas del juego, se genera una sensación de desconfianza natural y justificada, porque para que el proceso constituyente pueda estar a la altura, todos los políticos tienen que actuar con generosidad, y con respeto a las normas institucionales. Hemos visto cómo en el último tiempo, desgraciadamente, el Frente Amplio y el Partido Comunista han hecho justamente lo contrario. 

—¿El Rechazo es mayoritario ahora en Evópoli?

—El partido no ha tenido consejo general, por lo tanto, sería difícil saber. Pero siempre ha tenido diversidad en esta materia y ha ocurrido en enero cuando tuvimos el consejo general.

—¿Van a citar a un nuevo consejo general para revisar esta postura?

—Hoy estamos abocados a las elecciones internas del 15 de agosto. Una vez que gane esa nueva directiva, podrá tomar las decisiones que estime conveniente. 

—Tras darse cuenta de esos nuevos apoyos al Rechazo se ha criticado al partido por no encarnar la renovación que prometieron. ¿Qué responde?

—Me parece curioso que para algunos el poder votar en conciencia para buscar el bienestar de Chile sea ir en contra de la renovación. Al contrario, que Evópoli tenga diversidad en sus filas es un atributo.

—En caso de que se convoque a un nuevo consejo general y se opte por el Rechazo. ¿Será incómodo para usted, como su líder natural, estar en el Apruebo? 

—En lo más mínimo. La libertad dentro de Evópoli es un principio fundamental y soy de aquellos que está convencido de que tanto en el Rechazo como en el Apruebo hay posturas legítimas y argumentos profundos.

—¿Qué se juega Evópoli en su elección interna de agosto?

—Evópoli ha ido logrando perfilar una identidad nítida en el último tiempo; de ser un partido que busca el reformismo, inspirar los cambios, pero siempre con mucha rigurosidad y seriedad. Esa identidad que permite dar garantías a quienes voten por ellos -de que no caemos en el populismo- es de los atributos más importantes que debe consolidar la nueva directiva. 

—La nueva mesa también tendrá que enfrentar un año con varias elecciones. ¿Cuál es el desafío que se plantean; van a ir, por ejemplo, a una primaria presidencial?

—Evópoli va a competir en todos los espacios, incluyendo la primaria presidencial.

—¿Usted va a estar disponible nuevamente para ese desafío?

—Hoy no es el momento de ver los nombres. Eso, probablemente, lo haremos a comienzos del próximo año.

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