Una de las designaciones más cuestionadas del gabinete del Presidente electo José Antonio Kast fue la de la futura ministra de la Mujer, Judith Marín, a quien se le apuntó por ser evangélica y haberse manifestado en contra del aborto. 

Marín se reunió este viernes con la actual titular de la cartera, Antonia Orellana, y tras el encuentro fue consultada respecto a estas criticas que surgieron desde el oficialismo y organizaciones feministas como la Coordinadora 8M. 

Al respecto, la futura ministra se limitó a declara que "nuestra gestión comienza el 11 de marzo, y desde el 11 de marzo en adelante podrán evaluar nuestro trabajo".

En cuanto a los temas abordados en la bilateral que inicia el traspaso del ministerio, Orellana señaló que "los focos de la reunión estuvieron sobre todo en la implementación de la ley integral contra la violencia hacia las mujeres y el fortalecimiento, que todavía tiene etapas pendientes, que le va a tocar liderar a a la nueva ministra, de la atención a las mujeres que viven violencia".

La ministra de Kast agregó que se profundizó en la ley integral, que deberá implementar la próxima administración, e indicó que "nuestro compromiso es por trabajar y por avanzar en aquellas políticas públicas de real ayuda a la mujer".

Esto, manifestó, incluye aquello relacionado con seguridad, "en lo que es la violencia contra la mujer, también en materia de impulso económico, materia laboral, donde tenemos cifras de desempleo récord en estos últimos quince años, los cuales también nosotros queremos descender y que las mujeres también puedan tener más y mejor trabajo, y también una mejor calidad de vida para ellas y sus familias". 

Sobre el aborto, que es uno de los temas en los que Marín y Orellana difieren, la futura ministra evitó referirse y planteó que "tenemos un diagnóstico común que es avanzar por todas las mujeres de Chile". 

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