"Ha muerto el mayor criminal en la historia de Chile". Esta fue la reacción de la presidenta del PS, Isabel Allende tras conocer el fallecimiento del ex jefe de la DINA, Manuel Contreras. 

 La hija de Salvador Allende remarcó que Contreras "encabezó crimenes de lesa humanidad que traspasaron fronteras. Finalmente se le logró encarcelar y finalmente tenía condenas por sobre los 500 años, y probablemente podrían haber sido más las condenas". 
 
"Espero que la propia presencia de Carmen Gloria Quintana, y el testimonios que hemos conocidos nos ayude a avanzar en una verdad que por años ha sido denegada y los familiares merecen saber dónde están sus familiares. Nuevamente decir que ojalá se quisiera que la gente que lo sabe, lo diga y que no dependamos solamente del remordimiento de ex conscriptos", sostiene en conversación con T13.

Sobre la posibilidad de que Contreras reciba homenajes, señala que "no me cabe en la cabeza no solamente como presidenta del PS o la hija del Presidente Allende. No me cabe en la cabeza que en un país democrático que se le pudiera rendir honores a un criminal. Y no me imagino que el Ejército podría incurrir en aquello".

"No va a haber reconciliación mientras no haya verdad"

Consultada sobre si la muerte de Contreras pudiera generar un punto de inflexión, la senadora del PS es categórica: "No va a haber una reconciliación en mucho tiempo mientras sigan persistiendo la falta de verdad, mientras siga denegándose en parte esa verdad porque los que saben callan, los cómplices callan y por lo tanto cuesta mucho".

"Ha sido muy doloroso y han sido muchos años. Sólo la perseverancia de gente como la Carmen Gloria Quintana que luego de 29 años recién se comienza a conocer la verdad, gracias a la perseverancia de las hijas del general Pratts, y así sucesivamente. Si se logra la verdad es porque los familiares por años han luchado, porque acá ha habido silencio, obstrucción a la justicia, pactos de silencio, y por eso que ha costado tanto", manifestó.

Allende enfatiza que "no creo en la verdadera reconciliación mientras no avancemos realmente a esa verdad y esa justicia".

"El dolor es muy grande, las heridas son muy profundas y no se sana negándose. Se sana con verdad y justicia", concluye.

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