El 28 de diciembre pasado, la senadora Jacqueline van Rysselberghe dejó atrás cuatro años a la cabeza de la UDI, luego de que la lista liderada por Javier Macaya triunfara en las internas del 12 de ese mes. La exintendenta se incorporó a última hora a la campaña de Víctor Pérez para apoyar su intento por llegar a la presidencia de la colectividad.

Desde que abandonó la mesa, Van Rysselberghe no ha abordado en extenso su salida ni tampoco ha dado cuenta del rol que tomará de aquí al futuro. Lo más probable es que asuma la jefatura de los senadores UDI. “Yo no voy a ser disidencia”, dice, en entrevista con T13.CL, a propósito del rol que tomaron en su presidencia los diputados que hoy conforman la directiva.

La exalcaldesa cuenta que, por estos días, dirigentes del Ñuble le han pedido competir como senadora por esa región (hoy representa al Biobío).

—¿Cómo ha sido este mes y medio para usted, luego de cuatro años siendo la presidenta de la UDI?

—(ríe) ¡Aliviado! ¡aliviado! He podido tener todo el tiempo para recorrer mi región,  para estar en terreno, que es lo que más me gusta hacer.

Eso comenta de entrada y recuerda que la candidatura de Víctor Pérez fue contrarreloj. “Estoy convencida de que si hubiese tenido más tiempo para desplegarse con tiempo, probablemente Víctor habría ganado”, señala.

—¿Y cómo fue ver de lejos las negociaciones de cara al 11 de enero?

—No voy a opinar, porque probablemente hubiese hecho algunas cosas de manera distinta. No tengo dudas de que intentaron hacer lo mejor que podían. 

—A propósito de negociaciones, finalmente se logró un acuerdo con el Partido Republicano. Javier Macaya, en ese sentido, fue clave. ¿Cómo lo vio? 

—Antes de dejar la directiva, sostuvimos varias reuniones con José Antonio para lograr un acuerdo en las municipales, antes de las primarias. Por lo tanto, ya estaba bastante avanzada la negociación cuando asumió esta directiva. Lo dije públicamente: toda la centroderecha en el tema de los constituyentes debía ir unida.

—¿Cuál será su rol ahora que está fuera de la mesa?

—Lo más probable es que asuma como jefa de los senadores. Yo dediqué cuatro años intensamente a la UDI y, por lo tanto, yo quiero que a la UDI le vaya bien, para eso se debe trabajar en torno a la unidad. Eso no significa que no pueda plantear aquellas cosas con las cuales uno pueda no estar de acuerdo.

—Se abrió una polémica en regiones por la no apelación de candidaturas rechazadas por el Servel y el diputado Macaya señaló que el equipo que falló era de la directiva anterior. ¿Se siente responsable?

—Yo fui alcaldesa por más de diez años de una de las municipalidades más grandes de Chile y luego fui presidenta de uno de los partidos más grandes de Chile y creo que el rol de quien debe dirigir una institución es lograr que las cosas sucedan adecuadamente. Quien dirige una institución si bien no es quien realiza la acción, es quien tiene el deber de supervisar que las cosas ocurran bien. No hay nada más importante para un partido político que las elecciones populares de sus autoridades y, por lo tanto, es una de las funciones mayores el vigilar que los procesos se realicen adecuadamente. Empezar a decir que las cosas no se hicieron bien, porque tal persona había sido contratada antes o después, no corresponde. Lo que hay que hacer acá es un adecuado diagnóstico de por qué se produjeron los errores para evitar que se vuelvan a producir y no tratar de esconder la cabeza debajo del ala. 

—El diputado Macaya recalca que su equipo asumió sobre la marcha…

—Ellos asumieron tempranamente porque así lo quisieron, de hecho, fueron a Suecia a solicitar que le desocuparan las oficinas porque querían asumir luego. Y estuvimos disponibles para eso, porque no quisimos generar una tensión innecesaria. Y si hacemos un poco de memoria, mucha gente en la UDI -no yo en particular- planteó que las elecciones internas se hicieran luego de las municipales. Ellos no quisieron, dijeron que lo conveniente era hacerlo en ese minuto. Posteriormente, se planteó que la nueva directiva asumiera luego de las inscripciones de las candidaturas (11 de enero), pero tanto el actual presidente (Javier Macaya) como la actual secretaria (María José Hoffmann) quisieron acelerar esa asunción del mando. De hecho, se aceleró tanto que ellos están hoy como directiva electa sin que hayan sido proclamados por el consejo general, porque todavía los consejeros regionales no son elegidos; ni siquiera la comisión política ha sido elegida.

—El presidente regional del Ñuble -de quien se le sindica cercanía- dijo que esta era la directiva que más le estaba haciendo daño a la UDI por este caso de las no apelaciones, ¿cree que se pueden generar rencillas internas?

—Sinceramente espero que no. Nunca había pasado esto, que no se apelara a candidaturas rechazadas. Las explicaciones que se han dado son eso, solo explicaciones. Tampoco quiero detenerme en eso. Ahora hay que tratar de tener una muy buena elección con los candidatos que tengamos.

—¿Jacqueline van Rysselberghe no va a liderar una disidencia a la mesa de Javier Macaya y María José Hoffmann entonces?

—Yo no voy a ser disidencia. Yo no dediqué cuatro años a la UDI para andar generando división interna. 

Crisis migratoria: “Más expulsiones”

—Hay varios temas dando vuelta en la contingencia: vacunas, crisis migratoria, violencia en La Araucanía y nuevos cuestionamientos a Carabineros. ¿Cómo ha visto el rol del gobierno en el tema migratorio que explotó en Colchane?

—Me gustaría ver una mano más dura. Somos un país que acoge a los migrantes, pero debemos hacerlo de manera ordenada. Es la misma gente de izquierda que defiende el gobierno de Maduro la que quiere recibir a los venezolanos. Si Venezuela es tan bueno, ¿por qué no se quedan allá? Tampoco se trata de que no vengan migrantes, pero se trata de que ayuden a que este país salga adelante. Además los mismos migrantes que están regularizados se van a ver afectados de esta migración irregular. Lo digo responsablemente. Hay que recordar que gracias a Dios se rechazó un proyecto que impulsaba la izquierda en términos de fomentar el turismo migratorio. Dado que esa ley no se aprobó, no puede haber un turismo migratorio de facto.

—¿En qué le gustaría ver más mano dura?

—En que hubiese una mayor fiscalización, en que se deportara a mayor cantidad de personas. No puede ser que lleguen aquí, se instalen y se queden para siempre. Pueden venir migrantes, sí, pero regularmente. 

—¿No fue suficiente la expulsión que realizó el gobierno de 138 migrantes?

—Han entrado mucho más que 130. La expulsión se debe hacer de manera sistemática. Hay que proteger las fronteras como sucede en Estados Unidos, que entra alguien irregular entonces es denunciado y luego deportado. Acá no pueden llegar a instalarse y empezar a tomarse las plazas, los parques y los terrenos baldíos. Así como tampoco se trata de echar a cualquier persona del país, tiene que estar todo bien fundado. Lo que está haciendo el gobierno en tema de migración es correcto, pero me gustaría que se acelerara el paso.

—¿Qué le parece la zanja que propuso José Antonio Kast?

—Hay que ver lo largas y anchas que son nuestras fronteras; no hay zanja que resista. Esa propuesta más bien trata de imitar el muro de Trump que generar una solución real. Las propuestas populistas son fáciles de decir.

—¿Cómo ha visto el rol político del ministro Delgado en esta crisis migratoria? También tiene el caso Panguipulli encima, como también la violencia en La Araucanía…

—No he conversado con él y me imagino que en el caso de Colchane está viendo la manera de que las expulsiones se hagan de manera sistemática. Rodrigo Delgado tiene un estilo distinto a los ministros anteriores, es más ejecutivo, probablemente menos político. Es una persona que está ejerciendo en una época muy compleja, donde tiene que abordar todos los procesos electorales, los procesos de seguridad en la pandemia, coordinar los ministerios. Lo está haciendo bien.

—En Chile Vamos dicen esperar de él un liderazgo más político. Se ha instalado que el vocero Jaime Bellolio es el verdadero jefe político...

—Yo no creo que eso sea así. Rodrigo Delgado nunca ha tenido un cargo parlamentario y Jaime Bellolio nunca ha tenido un cargo ejecutivo. Son cargos completamente diferentes y, por lo tanto, liderazgos distintos. Lo que no significa que no sean buenos para determinados cargos. El Presidente eligió a Rodrigo Delgado por su liderazgo ejecutivo como ministro del Interior y no a Jaime Bellolio con su liderazgo más político en el Ministerio del Interior. Tú no puedes pedirle a alguien que tiene un liderazgo ejecutivo que lo cambie de la noche a la mañana. Se deben complementar. 

—¿Hay que darle tiempo a Delgado para que asuma un rol más político?

—Con todo lo que hay encima creo que se requieren liderazgos ejecutivos en el Ministerio del Interior.

Carabineros: “Hay que reforzarlos, potenciarlos, pero defenderlos”

—A raíz del caso Panguipulli, la ministra Karla Rubilar dijo que Carabineros se debía refundar, lo que generó molestia en el alto mando. ¿Concuerda?

—Yo suelo no estar de acuerdo con la ministra Rubilar. Carabineros hay que reforzarlos, modernizarlos, potenciarlos, pero defenderlos. No puede ser que cuando un carabinero actúa en defensa propia, como lo dijo el tribunal de Valdivia, y fallece una persona que tenía prontuario, quemen los municipios. Hace un par de meses fallecieron en acto de servicio dos detectives; han fallecido carabineros en acto de servicio y no pasa nada. El tipo de declaraciones como la de la ministra Rubilar no ayudan a poder defender la labor que, en democracia, se requiere que realicen las fuerzas policiales.

—Los camioneros amenazaron con volver a bloquear las carreteras porque dicen que no se ha cumplido con su petitorio en cuanto a la seguridad. ¿Teme que se pueda repetir lo ocurrió con Víctor Pérez?

—El tema de La Araucanía es complejo. Yo soy del Biobío, donde está la provincia de Arauco, y donde han ocurrido los últimos hechos de violencia más grave en este último tiempo, entre Cañete y Tirúa. Existen grupos paramilitares fuertemente armados y sería bueno que la oposición lo reconozca, que hacen terrorismo en la zona, que son financiados por robo de la madera, y muy probablemente por tráfico de drogas -aunque eso último no puedo asegurarlo-. Además, son zonas que se han ido empobreciendo porque nadie quiere invertir allí, si les queman todo. El nivel de cesantía va aumentando en esa zona y de la mano con eso los niveles de pobreza. Tenemos situaciones que son complejas y distintas. Hay que abordarlas de manera separadas, pero sin complejos. Acá hay que llamar terrorismo al terrorismo y separarlo de lo que son los problemas sociales.

—¿Cómo se aíslan en medio de un debilitamiento de carabineros?

Para eso se quiere inteligencia, y para eso se debe modificar la ley de inteligencia que no ha sido posible producto de que la oposición no ha querido avanzar en ese tema. ¿Cómo le pides a Carabineros que avance si los tienes con los ojos vendados? No me parece una buena idea militarizar la zona, que entren los militares porque puede generarse una ola de violencia. Pero también me parece -con la misma fuerza y claridad- que no podemos mandar a carabineros a controlar el orden público en las mismas radiopatrullas que usan en Las Condes. Es absurdo. Se requiere un equipamiento distinto para los carabineros y así poder prevenir los hechos de violencia, para controlar el desorden. Yo sé que están comprando, pero eso se demora seis u ocho meses, entonces, por mientras deberían pedirle los vehículos a los militares y marinos y no que vayan los militares, para que los pobres carabineros no vayan ahí casi para que jueguen con ellos como tiro al blanco.

—¿Delgado ha abordado sin complejos el tema en La Araucanía?

—Creo que sí. Sé que han tenido reuniones con los gobiernos regionales. Y que la cosa puede ir por la línea de prestar el armamento posible a carabineros.

Futuro político: “No es un tema que tenga resuelto”

—¿Se reelegirá como senadora en Biobío o irá por Ñuble?

—Yo tengo una muy buena plataforma en Biobío. Me está yendo muy bien, pero también es cierto que hay mucha gente de Ñuble que me está pidiendo que vaya para allá. No es un tema que tenga resuelto en este minuto.

—¿Hasta cuándo se dará ese tiempo para resolverlo?

—No se trata de pensarlo de aquí a un mes en específico, sino que la decisión debe tener algún sentido. Yo soy biregional porque mi circunscripción natal era parte de Ñuble y de Biobío, entonces, que yo asuma una candidatura en Ñuble tiene que tener algún sentido. No es para hacer turismo electoral. Debe existir el riesgo de que la UDI pierda.

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