Cuando el pasado 17 de mayo buena parte de los diputados de la bancada del Partido Republicano anunciaba desde Valparaíso una acusación constitucional contra la titular de Interior, Izkia Siches, exministros del gobierno de Sebastián Piñera comentaron el hecho y lo consideraron, de inmediato, un error.

Las exautoridades, en ese sentido, estaban en línea con los dirigentes ahora opositores de Chile Vamos, el bloque con el que gobernaron. Al día siguiente del anuncio de los republicanos, una veintena de diputados de centroderecha salieron en duros términos a rechazar la acción desde el Congreso. El diputado de Evópoli Francisco Undurraga catalogó la ofensiva como una “pésima actuación política de un partido de derecha”. La idea de los republicanos, así, fue desahuciada en bloque.

La puesta en escena de Chile Vamos no fue la única acción política y, además de que los diputados sostuvieron conversaciones informales con sus pares del Partido Republicano sobre la ofensiva contra Siches, exministros de Piñera en ese momento comenzaron a tomar contacto con dirigentes del partido que fundó José Antonio Kast.

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Jaime Bellolio (UDI), exministro de la Secretaría General de Gobierno (Segegob), por su parte, se comunicó telefónicamente con dirigentes como Arturo Squella (exUDI, secretario general del Partido Republicano) y diputados de la bancada. Juan José Ossa (RN), extitular de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) y Karla Rubilar, exministra de la Segegob y de Desarrollo Social, hicieron lo propio igualmente con parlamentarios y dirigentes. Raúl Figueroa, exministro de Educación, en tanto, envió un mensaje por WhatsApp a un liderazgo del Partido Republicano.

Max Pavez, exsubsecretario de la Segpres, por su parte, incluso contactó directamente a José Antonio Kast, pues entre ellos existe un nexo político mayor: Pavez fue su jefe de gabinete mientras ejerció como diputado. El exsubsecretario se comunicó también, comentan, con el jefe de bancada de los republicanos, Cristóbal Urruticoechea, y otros diputados como Harry Jürgensen. Ambos fueron parte de Chile Vamos en el periodo legislativo anterior.

Según comentan, las exautoridades intentaron persuadir a los republicanos, pues tenían el antecedente de que la bancada de los 15 no tenía unanimidad sobre acusar constitucional a Siches, idea que ha sido descartada de plano por la colectividad.

Igualmente, por esos días, en la Cámara de Diputados se discutía una acusación constitucional contra el excanciller Andrés Allamand -que fracasó-, lo que, dijeron en ese momento, podía complicar su destino, si es que la derecha impulsaba dicha ofensiva en contra de la ministra. Pese a esto, hasta esta semana, algunas exautoridades han seguido transmitiendo que esta herramienta es una mala idea para este momento.

Fuentes cercanas al expresidente Piñera, sin embargo, descartan que sea el propio exmandatario el que haya dado algún tipo de orden o que él esté haciendo gestiones al respecto.

Los argumentos para frenar la acusación

En las conversaciones, las exautoridades han manifestado una serie de argumentos para evitar esta ofensiva contra Siches. El primero -y quizás el que encuentra mayor eco y peso entre los exministros- es que la derecha no debe replicar el tipo de oposición que fue la izquierda durante el gobierno de Piñera. Una “obstruccionista”, han señalado, que utilizó nueve acusaciones constitucionales para hacer “puntos políticos” en vez de ser presentadas con el fin de demostrar que la autoridad ha infringido efectivamente la Constitución.

No solo eso, el diagnóstico de las exautoridades es que se ha logrado instalar en la opinión pública que el Frente Amplio se comporta de una manera distinta al ser oposición u oficialismo. “El gobierno se ha visto acorralado con sus cambios de opinión”, dice un exministro. En esa línea, recalcan, este gobierno ha reflotado “lo mala oposición” que, a su juicio, fueron. Por tanto, concluyen, el sector no debe prestarse para ser ese tipo de oposición.

Otros argumentos responden a que esto solo puede unir a la izquierda y convertir esta ofensiva en la retórica del Apruebo y del Rechazo, de cara al plebiscito constitucional del próximo 4 de septiembre. “Esta es la campaña del Rechazo”, temen que se esgrima desde La Moneda, por lo que se podría lograr no solo una victimización de Siches sino también del gobierno. Sobre todo, en línea, comentan, de lo difícil que es, hasta ahora, que la acusación llegue a prosperar en su votación en Sala. Exministros pidieron a los republicanos incluso postergar la acción luego del plebiscito, justamente para evitar que la discusión política se torne en dicha línea.

Pero, según afirman en Chile Vamos y exautoridades, los republicanos respondieron que la ministra ha cometido demasiados errores, que la ciudadanía de la Macrozona Sur pide esta acción, y que una vez cursada la acción constitucional, el Presidente Gabriel Boric se verá obligado a mantener a la ministra en su cargo, lo que, agregan, haría crecer la crisis interna de Palacio.

Así también, en el Partido Republicano resintieron que Chile Vamos no se plegara a su primera idea de interpelar a Siches. El anuncio en ese momento lo hicieron apenas asumieron -el 11 de marzo- y el exoficialismo catalogó de apresurada la decisión, que requería de 52 firmas de diputados. La acusación, en cambio, solo exige 10 firmas de los parlamentarios.

Exministros señalan que esta acusación es un “error táctico” de parte de los republicanos, porque, agregan, no hay mejor frase, en este caso, que “no interrumpas a tu adversario cuando comete errores”.

Por estos días si bien las gestiones de exministros no han sido protagónicas, sí están conscientes de que diputados de Chile Vamos han comenzado a mirar con buenos ojos la ofensiva. Sin embargo, sostienen que es relevante que el bloque “cumpla con su palabra empeñada” de no apoyar una herramienta que, de todas maneras, marcaría un giro en la forma de ser oposición.

Ahora bien, hay personeros del gobierno de Piñera que reconocen que la acusación constitucional de los republicanos sí podría tener dos buenos argumentos que tienten a los diputados de Chile Vamos: que Siches renunció a su deber de denunciar el disparo mientras visitaba Temucuicui, y el retiro de las querellas por Ley de Seguridad del Estado en el marco de la revuelta social de octubre de 2019.

Pero más allá del argumento de que Chile Vamos debe cumplir la palabra empeñada de haber ya rechazado esta ofensiva, dicen exministros, el bloque debe cumplir con ser la oposición que dijeron que iban a construir: firme, pero justa.

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