El próximo 11 de marzo no solo marcará el inicio de un nuevo Gobierno encabezado por José Antonio Kast, sino también la llegada de decenas de nuevos parlamentarios al Congreso.
Ese día asumirán 79 diputados y 19 senadores, en paralelo al cambio de administración en La Moneda. Dentro de ese grupo destaca un conjunto de exuniformados que darán el salto a estos cargos políticos.
En total, diez retirados asumirán funciones en el Congreso o en puestos vinculados al Ejecutivo tras haber formado parte del Ejército de Chile, la Armada de Chile o Carabineros de Chile.
Los exuniformados que llegan por primera vez al Congreso
Entre quienes debutarán en el Parlamento figura el exgeneral de Carabineros Enrique Bassaletti, quien asumirá como diputado por el distrito 8 como independiente con cupo del Partido Republicano. Durante su carrera policial fue jefe de la Zona Santiago Oriente durante el estallido social y en el último tiempo se ha posicionado como una de las cartas fuertes de Kast en materia de seguridad.
También llegará al Senado Cristián Vial, electo por la Región del Maule. En 2022, siendo comandante de la Guarnición de Santiago, fue el encargado de solicitar autorización al entonces presidente Gabriel Boric para iniciar la Parada Militar de ese año.
Otro de los nombres que asumirá como diputado es Sebastián Zamora, electo por el distrito 7. El excarabinero se hizo conocido tras el denominado Caso Pío Nono, causa judicial en la que fue acusado de empujar a un manifestante desde dicho puente. Finalmente fue absuelto a mediados de 2024.
A ellos se suma Hans Marowski, quien representará al distrito 10 por el Partido Nacional Libertario. El exoficial alcanzó el grado de capitán en Carabineros, pero debió retirarse en 2015 tras sufrir un accidente.
Los exuniformados que repiten período en el Congreso
Otros exmilitares o expolicías ya tienen experiencia parlamentaria y continuarán en el Congreso.
Es el caso del diputado Luis Pardo de Renovación Nacional, quien se retiró del Ejército en 1989 con el grado de teniente de la Escuela de Caballería Blindada de Quillota.
También repetirá período Miguel Becker, exintegrante del Ejército, mientras que Daniel Lilayú continuará representando al distrito 25 por la Unión Demócrata Independiente. Este último alcanzó el grado de coronel de Carabineros en el área de Sanidad.
Sueldos de exuniformados superarían el del propio Kast
Más allá del cambio de rol hacia la política, varios de estos exuniformados mantendrán ingresos elevados debido a la combinación de dieta parlamentaria o sueldo público y pensiones institucionales, según resume el diario La Segunda.
La dieta bruta de un parlamentario alcanza $7.300.000, cifra a la que algunos sumarán pensiones derivadas de su trayectoria en las instituciones armadas o policiales.
De acuerdo con antecedentes publicados por el medio Contrapoder, los casos con mayores ingresos serían los de Vial y Bassaletti.
Ambos recibirían la dieta parlamentaria más pensiones brutas que rondan los $5.100.000 y $5.400.000, respectivamente. En la práctica, sus ingresos totales superarían los $12 millones mensuales, por encima del sueldo del propio Kast, estimado en cerca de $11 millones.
Otros cargos con ingresos superiores a $10 millones
La misma lógica se aplicaría a otras autoridades que también provienen del mundo militar.
Los independientes Rodrigo Álvarez y Christian Bolívar, quienes asumirán como subsecretarios en el área de Defensa, recibirán su respectivo sueldo como autoridades (cercano a $7 millones brutos) además de las pensiones que perciben por su trayectoria institucional, lo que elevaría sus ingresos totales por sobre los $10 millones mensuales.
Una situación similar podría darse con Alberto Soto, designado como comisionado para la Macrozona Norte, cargo nuevo propuesto por el Presidente electo. Si su remuneración se equipara a la de los delegados presidenciales (que supera los $10 millones brutos) y se suma a su pensión institucional, sus ingresos podrían situarse por sobre los $15 millones mensuales.
En ese escenario, el arribo de exuniformados a cargos políticos no solo marca un cambio de rol desde las instituciones armadas hacia la administración pública, sino también un debate sobre los altos ingresos que pueden generarse al combinar remuneraciones del Estado con pensiones militares o policiales.