Pese a los reparos de la oposición y lo que fue la administración del expresidente Gabriel Boric, con el término "gobierno de emergencia", la vocera Mara Sedini defendió que negarlo implica considerar "normales" situaciones "inaceptables". 

Desde el periodo de campaña, el Presidente José Antonio Kast apuntó a que su gobierno sería de "emergencia" y que se enfrentarían situaciones críticas como la seguridad del país. Ese discurso se mantuvo una vez electo y, como jefe de Estado, ha apuntado en la misma línea.

Así lo ha hecho también su gabinete. Sedini defendió el uso de ese término en una columna de El Mercurio, donde afirmó que "muchos lo han valorado como un acierto político, capaz de reflejar con claridad el momento que vive el país y de orientar con realismo la acción del Ejecutivo en los próximos cuatro años" y "otros, legítimamente, han manifestado reparos o dudas respecto de su alcance".

Para defender el punto, Sedini señaló que actualmente existe "un crecimiento estancado entre un 1,5 y 2,5% anual, el peor desde el retorno a la democracia; un desempleo de 8,5%, siendo el sexto país de la OCDE con la mayor tasa de desocupación; 2,5 millones de personas en listas de espera, con más de 40 mil fallecidos entre personas que estaban esperando una consulta o una cirugía en el sector público durante 2024, y un 278% de aumento en secuestros y extorsiones respecto de 2018". 

En esa línea, manifestó que "resulta evidente que enfrentamos problemas acumulados que urgen solución" y, por lo mismo, "negar la existencia de una emergencia supone, en los hechos, aceptar como normales situaciones que hace pocos años habrían sido consideradas inaceptables, o confiar en que bastará con perseverar en las mismas respuestas del último tiempo". 

Sedini declaró que en este escenario, como gobierno asumen "esta emergencia con optimismo, conscientes de que no estamos condenados a una mediocridad que ofrece cada día menos oportunidades".  

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