La aparición de distintos proyectos ligados a la agenda valórica de la derecha ha generado revuelo en el Gobierno del Presidente José Antonio Kast.

Desde la bancada del Partido Nacional Libertario se retomó la discusión respecto al aborto y presentaron un proyecto de ley que busca establecer que las mujeres que se sometan a un aborto bajo las tres causales, escuchen previamente los latidos del feto. En paralelo, el diputado del Partido Republicano Agustín Romero generó alboroto en diputadas de oposición tras anunciar una iniciativa que busca sancionar con cárcel a quienes vendan u ofrezcan misoprostol -medicamento abortivo- por internet o redes sociales.

El Gobierno, al respecto, ha evitado a toda costa fijar postura. Eso sí, este fin de semana hubo un matiz: en Mesa Central, el ministro de la Segpres, José García Ruminot, se abrió a la posibilidad de conversar por el proyecto “Escucha su Corazón. Sin embargo, este miércoles retrocedió y dijo en Cooperativa que son una administración que tiene puesta sus prioridades en seguridad, el desarrollo económico y las urgencias sociales de la población.

Para el Ejecutivo, el levantamiento de estos temas representa incomodidad en un momento donde necesitan negociar con la oposición de izquierda y el PDG para sacar adelante el conjunto de medidas que presentarán en materia económica y laboral.

¿Por qué el partido del Presidente Kast, entonces, insiste con empujar una agenda valórica? 
T13 conversó con distintos analistas para ahondar en sus razones estratégicas.

Para el cientista político y director ejecutivo de Fabrica Chile, Nicolás Freire, la aparición de estos proyectos está ligada a un intento de protagonismo por parte del Partido Nacional Libertario cada vez que La Moneda ha salido a manifestar su voluntad de negociar con ciertos sectores de la oposición o con el Partido de la Gente (PDG). Con esto, dice Freire, Johannes Kaiser estaría replicando “lo mismo que José Antonio Kast hizo con Sebastián Piñera, que es dispararle en las canillas cada vez que el Gobierno se aleja de esa llama de la ideología pura”.

Por su parte, el gerente general de Panel Ciudadano UDD, Juan Pablo Lavín, dice que la figura de Parisi, entonces, obliga a los nacional-libertarios a empujar una agenda propia, como por ejemplo, la de la llamada “batalla cultural”. Aunque el ingeniero sostiene que la ciudadanía hoy no está demandando una agenda valórica. “Nadie está pidiendo esta discusión, pero existe una competencia interna por espacio y poder dentro de la derecha”, afirma.

Freire tiene un pensamiento similar: sostiene que se esperaba que Johannes Kaiser se alejara del Gobierno, pero “la diferencia de lo que le pasó a José Antonio Kast cuando disparaba fuego hacia Piñera es que hoy Kaiser tiene un adversario que también saca provecho de tanto negociar como pegarle al Gobierno, que es Franco Parisi”.

El director de Criteria, Cristián Valdivieso, en tanto, comenta que “en la derecha hay una tensión por manejar la agenda de alguna manera. Y eso está mostrando los distintos ejes de poder que hay dentro del oficialismo”. El psicólogo ejemplifica con la llamada “batalla cultural” de la que, dice, también quieren ser parte algunos parlamentarios del Partido Republicano que, advierte, buscan evitar que les ganen protagonismo justamente desde la derecha.

 

“Los parlamentarios parecen tener de pronto distintos tiempos respecto del Gobierno. Hay un desorden y lo que hace libertarios es propiciar el desorden de la bancada republicana, que no quiere quedar offside ante un mundo libertario que empieza a darle señales en temas valóricos a un cierto grupo que vota muchas veces por esa derecha más extrema”, dice Valdivieso.

Freire complementa que, dentro del Partido Republicano, “están amarrados porque son parte de un gobierno que tiene un programa mucho más moderado de lo que ellos quisieran”. Y continúa: “Es complejo mantener un orden cuando el Presidente está entre la espalda y la pared. No puede salir a pedir orden públicamente porque lo van a acusar de amarillo. Y no puede salir a respaldar (la agenda valórica) porque lo van a acusar de que entró con un discurso y está desarrollando otro”.


Respecto a la postura que debe tener el Gobierno ante la constante solicitud de los partidos de derecha a tramitar estas iniciativas, Lavín comenta que “el Presidente Kast apostó desde el inicio a gobernar con la opinión pública más que con partidos. Esa apuesta rinde cuando las cosas funcionan, pero deja al Gobierno sin amortiguadores en el Congreso. Nadie le firmó un mandato valórico”. Mientras que Valdivieso asegura que el Ejecutivo “en algún momento va a tener que pronunciarse”, a pesar de que hoy se les hace más fácil, porque, dice, “no tienen una vocería permanente donde ya les hubiesen preguntado por su postura”.

Una manera de definirse -señalan los analistas- será algo complejo, pues cualquier movimiento puede significar perder electorado por el centro o por la derecha. Sin embargo, Lavín subraya que “el relato de la emergencia es el activo más valioso que tiene el Gobierno”, por lo que el momento -o tema- por el que apuesten en Palacio deberá ser muy bien calculado.

El mismo analista advierte que ese discurso de emergencia “se debilita cada vez que el propio oficialismo instala una conversación que la gente no pidió”.

¿Qué pasa con Chile Vamos y la oposición?

Chile Vamos, hasta ahora, se ha mantenido al margen de firmar proyectos como el de “Escucha su corazón”, sin embargo, ha sido inevitable que tengan que tomar una postura ante la arremetida valórica de nacional-libertarios y republicanos.

Algunos líderes como Diego Schalper o Ximena Ossandón han centrado la discusión en una “postura social”, por ejemplo, han dicho, prefieren apostar por medidas vinculadas al acompañamiento de madres antes de llegar a la decisión del aborto.


Juan Pablo Lavín asevera al respecto que “la fórmula del acompañamiento a la mujer en casos de aborto le sirve al Gobierno, porque le permite mostrar sensibilidad valórica sin abrir un frente castigador”. Y recalca: “La UDI y RN disputan el mismo electorado que el Gobierno necesita conservar, que es el que no quiere esta conversación abierta. Mientras que los libertarios y parte de republicanos van por un electorado más chico y más identitario, a ellos les rinde diferenciarse. Por eso queda la paradoja del momento: los aliados que están más a la derecha de Kast le están saliendo más caros que Chile Vamos”.

Cristián Valdivieso, por su parte, enfatiza en que la oposición de izquierda sería la más beneficiada de que el Gobierno hable sobre la agenda valórica, pues, dice, “es la manera en que puedan recuperar una suerte de agenda de defensa de los derechos y las libertades de los ciudadanos cuando hoy no tienen mucha agenda ni propuestas. Hoy tú ves que la oposición sólo habla de la ultraderecha y esto le da municiones concretas para que la izquierda le diga a la opinión pública que quieren quitarse derechos y atentar contra los avances”.

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