Por Nancy Castillo E.

En la esquina hay una escuela de conductores con letreros y señales de tránsito. En la casa siguiente, la número 2 de calle Laura Llona en Avenida Pajaritos, comuna de Maipú, sólo se ve el número trazado en café sobre un portón abierto. Dentro, unos lienzos pintados a mano con la sigla UPA, unas mesas de madera aglomerada y sillas plásticas dispuestas para una conferencia de prensa.

-Ahora estamos elegantes, grandes, es un tremendo avance poder lograr tener esto -dice Eduardo Artés- Antes arrendábamos un par de piezas en Avenida Matta –.

Ese antes fue hace poco, pues el que habla es uno de los ocho candidatos de la elección presidencial de noviembre. La casa la arrendaron para que fuera la sede de campaña del Partido Unión Patriótica (UPA). El tener más espacio para los mítines políticos es parte del objetivo de su candidatura. Es que el mismo Artés, y los cinco “compañeros” que se van sumando a la conversación en esta mañana que se siente más fría en esa casa de Maipú, dicen que esta aventura electoral no es testimonial, sino instrumental. Contabilizan como parte de la tarea cumplida el que T13 Semanal esté entrevistándolo, cuentan que más tarde estará en Radio Biobío y que han tenido una exposición mediática que jamás hubiese sido posible si no fuera el candidato “novedad” de esta elección.

Artés y sus compañeros están conscientes que frases que ellos dicen, como hay que “refundar el país” o que el régimen norcoreano da bienestar social, los convierte en la rara avis de esta papeleta presidencial. Y esos cinco minutos de fama Artés los va a aprovechar.

-¿Cómo fue que lograron inscribir el partido legalmente?

-Nosotros somos el quinto partido con más afiliados del país. Estamos legalizados en tres regiones, y decidimos ir por las tres regiones más pesadas, como es la Metropolitana, la Quinta y la Sexta, o sea el  70% del electorado del país. El primer proceso de legalización de las tres regiones fue frente a notarios, lo que es un tremendo trabajo: convencer a la persona, llevarla a la notaría, que presente su cédula de identidad, el notario ve si corresponde, la huella, la firma. Es un temazo.

 

En los registros del Servel, sin embargo, Unión Patriótica aparece en noveno lugar en cuanto a firmas por partido con 21.786 militantes en las tres regiones que cuenta Artés. Su cálculo entusiasta puede venir de sumar las otras 35.449 firmas que recolectaron para poder presentar candidatura presidencial, requisito legal cuando un partido no está constituido en todo el país como es el caso de UPA. 

-¿Y qué cosas le decían a la gente para convencerla de que firmaran?

-Que hay que refundar Chile, que estamos contra la Constitución del 80, que queremos una nueva centrada en la gente, en los trabajadores, en las mayorías; que el sistema de AFP es un robo descarado; que el sistema de salud es una burla al sufrimiento humano; que estamos contra los ladrones de cuello y corbata, y que hay que independizar al país de la dominación de capitales foráneos y su intervención, o saqueo que hacen de la economía nacional.

Somos la real candidatura de izquierda y la más revolucionaria
Eduardo Artés

-Hasta antes de la frase de independizar al país de los capitales extranjeros, varios candidatos comparten esas ideas. La diferencia está en cuál es la propuesta para resolver eso.

-La propuesta nuestra parte de que es imposible transformar desde adentro la institucionalidad que existe, nosotros tenemos como propuesta desmontar la institucionalidad: crear una nueva Constitución que dé una espalda jurídica a las transformaciones que necesitamos, como renacionalizar los recursos naturales, el cobre, litio, las aguas, etc. Tener los recursos para poder industrializar el país

-¿Desmontar la Constitución sería vía Asamblea Constituyente?               

- Si, vía Asamblea Constituyente y el protagonismo popular debe expresarse en todas las formas amplias y masivas de lucha que la gente estime, desde la forma huelguística, a la protesta, a las grandes manifestaciones, en fin, porque para nosotros democracia es que el pueblo mande, que el pueblo asuma en sus manos las transformaciones.

-Y recuperar los recursos naturales ¿por qué vía sería? ¿Comprarían la propiedad a las empresas?

-No, no, no, lisa y llanamente, expropiar. Porque cualquier estudio medianamente serio demuestra que las inversiones que han hecho los grupos empresariales imperialistas están requete pagadas con súper ganancias; si hiciéramos una auditoría tendríamos que inclusive requisarles las oficinas que tienen en Nueva York, o en Londres, en Toronto. Ellos nos deben a nosotros, han asaltado el país.

-¿Por estos temas se autodefinen como la única candidatura de izquierda?

Somos la real candidatura de izquierda y la más revolucionaria, porque consideramos que no se puede hablar de izquierda cuando apenas se hacen unos matices dentro del modelo que existe.

 

Clandestino en la UP

Cuando Eduardo Artés (65), hoy jubilado tras enseñar como profesor de básica por 32 años en una escuela de Cerro Navia, recuerda el pasado su ritmo al hablar baja a un tono aún más pausado. 

Recuerda que entre sus abuelos inmigrantes –y trabajadores, corrige-, uno fue anarquista y después comunista; y que su padre –campesino, trabajador de la construcción y cerrajero- militó en el Partido Comunista.

El, sin embargo, comenzó su vida política en un movimiento de izquierda más extrema: el Partido Comunista Revolucionario (PCR). Este se formó por los años 60 en protesta al Partido Comunista de Chile que se había sumado al revisionismo de Nikita Jruschov. El PCR adhirió a Mao Zedong.

Durante la Unidad Popular el PCR era opositor a Salvador Allende. Y ya eran clandestinos. En esos años, Artés estaba por terminar sus estudios secundarios en un liceo técnico industrial donde sacó el diploma de cerrajero, para tiempo después ingresar a la Escuela Normal Abelardo Núñez a estudiar Pedagogía Básica.

-Éramos muy críticos al gobierno de Allende, a la vía institucional al socialismo.

-¿Estaban por la vía armada al socialismo?

-¿La vía de la armas? Eso no existe. Lo que existe es una vía de la consecuencia en la lucha de clases que llega a momentos en que se expresa de manera violenta. Porque la lucha de clases va de sus formas más inferiores hasta la superior que significa un reventón revolucionario…Ahora, mira, yo hoy día creo que cometimos un error y que debimos haber dado un apoyo mucho más decidido al gobierno de Allende. Yo era muy joven, en esos años tenía menos de 20; sin embargo, me hago cargo de aquello.

nosotros tenemos como propuesta desmontar la institucionalidad: crear una nueva Constitución que dé una espalda jurídica a las transformaciones que necesitamos, como renacionalizar los recursos naturales
Eduardo Artés

-Usted dice ‘hoy día creo que cometimos un error’, ¿cuándo llegó a esa conclusión? Supongo que no hoy.

- No, no, no, hace muchos años, prácticamente producido el golpe  vino un proceso de análisis, y ahí tú te das cuenta que no se puso bien en el centro al enemigo principal, que era el fascismo y el imperialismo.

 

Para el golpe de Estado, Artés llevaba seis meses en la Escuela Normal. Tras la intervención de los militares en la educación superior, su institución fue absorbida por la Universidad Técnica del Estado (UTE).

El ahora candidato presidencial dice que pese a sus posturas radicales, el PCR no fue perseguido. Según sus recuerdos, eran tan desconocidos que pasaron desapercibidos. De hecho, en los informes de Detenidos Desaparecidos, Artés dice que sólo registran a dos miembros del PCR.

Artés recuerda que en esos primeros años de Pinochet, él y su grupo  “militamos en la resistencia anti fascista, que al principio fue una cosa de carácter solidaria con todos los compañeros que eran reprimidos”. Es decir, esconder a quien fuera perseguido, entregar mensajes a las familias de quienes habían tenido que huir, etc.

Otra de las misiones fue generar la “agitación social”. Para eso, imprimían boletines en las madrugadas, algunas veces con máquina de escribir y papel calco, y en los mejores casos con mimeógrafo.

En sus recuerdos están los boletines Nuestra Verdad, Acción Proletaria y Pluma Obrera, donde se “creaba poesía de la resistencia”.

Visita a Albania

Por esos años, Artés recuerda que salió dos veces del país de manera clandestina.

-No había chip y hasta en forma artesanal podías crear documentos de identificación –.

-¿A dónde fue?

A la República Popular Democrática de Albania.

Hasta allá fue invitado por el Partido del Trabajo de Albania, de corte estalinista y que gobernó a ese país por cuatro décadas. Por entonces, Mao  también había entrado en una postura revisionista y el partido de Artés no abandonaba el estalinismo. Así las cosas, el PCR se rompió y los que siguieron a Artés formaron el Partido Acción Proletaria (PCAP), el que en realidad no es partido sino movimiento y es en ese donde está el corazón del candidato presidencial. El movimiento es parte de UPA.

Hasta el momento no conocemos otra forma superior al socialismo. No existe en la sociedad
Eduardo Artés

-Cuándo a mediados de los 80 comienzan a alinearse las fuerzas políticas para lograr el retorno a la democracia mediante el plebiscito de 1988, ¿Qué postura tomó su partido?

-Nosotros apostábamos a una superación revolucionaria de la dictadura fascista, y eso significa la instauración de un gobierno popular, patriótico que abriera las puertas al socialismo.

-En concreto, ¿ustedes llamaron a votar que ‘NO’ o a marginarse?

-Nosotros dijimos: las masas buscan una salida, y hoy día la salida no va a ser una revolución, sino que va a ser este tema del NO ¿qué hacemos? Entonces lanzamos la consigna ‘Por un NO sin ilusiones, la lucha continúa’. O sea: este no es un cheque en blanco, no hay que hacerse ilusiones, no hay que desorganizarse, debemos mantener la lucha.

 

En todo caso, el peso político del PCAP era mínimo. El mismo Artés cuenta que por esos años, eran unos 200 militantes, de los cuales apenas una cincuentena era políticamente activa.

 

Visita a Corea del Norte

Llegó la democracia y el movimiento de Artés siguió siendo invisible. En algún momento se sumó al PC en el pacto Juntos Podemos (2005) y se salió cuando éste decidió apoyar a Michelle Bachelet en la segunda vuelta del año 2006.   

-El PCAP siempre ha tenido una mirada crítica cuando cualquier entidad o país socialista gira hacia el revisionismo ¿por qué?     

-Porque nosotros consideramos que las tradiciones sociales que son generadas a partir de la sociedad capitalista deben ser superadas. Y hasta el momento no conocemos otra forma superior al socialismo. No existe en la sociedad…o sea, la humanidad no ha creado otra forma mejor. Entonces, retroceder, abandonar, defraudar lo que es un camino socialista, para nosotros es lisa y llanamente un acto de traición ideológica.

-¿Por qué el socialismo es la forma superior? En la mayoría de los países del mundo no está y los que lo tuvieron lo abandonaron.

-Así es, hemos tenido un retroceso. La humanidad siempre ha avanzado en oleadas, avance y retroceso. No es una cuestión lineal.

-Llama la atención  que ustedes se manifiesten a favor del régimen de Corea del Norte.

-Por una cosa muy simple: nosotros tenemos un proyecto que es de soberanía nacional, toda la gente que lucha por ser soberano tienen nuestra simpatía. Porque todos tenemos un enemigo común que es el imperialismo norteamericano y la OTAN. Por eso estamos con Palestina, con Siria, con Venezuela. Pero, además, reconocemos que en la República Popular Democrática de Corea hay una construcción social que es digna de tener presente: las mujeres jubilan a los 50 años y los hombres a los 55, la vivienda es gratuita y al alcance de todos, la educación es gratuita y al alcance de todos, igual cosa la salud. Son cosas que hay que tener presente, porque aquí (En Chile) estamos luchando por cosas que ellos (Corea del Norte) ya tienen.

 

Cuando uno le rebate a Artés, él responde desde la dialéctica comunista y en el caso de Corea Norte habla también de su experiencia, pues hace cuatro años recorrió por 15 días  el país del dictador Kim Jong-un.

-Fue invitado supongo, pues no cualquiera puede ingresar.

-No, yo te digo como son las cosas: en primer lugar, viaja todos los días un tren desde Rusia y desde China a Pyongyang, todos los días hay vuelos; por la vía marítima hay barcos de pasajeros y de cargas que van todos los días desde Rusia. O sea, no es algo que uno dice, ‘mira, nadie llega allá’. Segundo, toda persona que quiera ir como turista puede ir, pide la visa como cualquiera, en alguna embajada o consulado, como corresponda, hace los trámites e ingresa.

-Pero el número de visas es sumamente limitado…

-No, lo que pasa es que no existe el turismo con la concepción que tenemos aquí en occidente, tú ingresas y hay una empresa de turismo, de los coreanos en este caso, que hace todo. Pero si alguien que va  dice ‘quiero ir donde hay prostitución, donde hay esto o esto otro’, eso no hay. Es mentira que no se pueda sacar fotos. Yo con la persona que andaba sacamos casi 1.500 fotos, y nadie nos dijo ‘a eso no se le puede sacar foto’. Pero hay restricciones dado el hecho que están en estado de guerra.

todos tenemos un enemigo común que es el imperialismo norteamericano y la OTAN. Por eso estamos con Palestina, con Siria, con Venezuela
Eduardo Artés

-¿Fue invitado o no?

-Por el Partido del Trabajo de Corea.

-¿Cómo se ajusta la vida en Corea del Norte a la definición que me dio de democracia hace un momento: libre expresión del pueblo, mediante la forma que éste desea?                                        

-Yo creo derechamente que allí hay una libre expresión del pueblo

-¿De verdad?         

-Sí, yo he estado allá, por eso te lo digo, si no fuera así, eso que lleva 65 años rodeado militarmente, asfixiado económicamente, eso no se puede explicar con el tema de la represión, porque si no, estaría Pinochet hasta el día de hoy.

-¿Su lógica es: si ese régimen se mantuviera sólo con represión el pueblo ya se hubiese levantado en contra y como eso no ha pasado, no hay represión? 

-Absoluto. Lo que sí existe es un estado muy complejo porque viven en Estado de guerra con Estados Unidos hace 65 años. Apenas hay un armisticio, porque Estados Unidos se ha negado a firmar la paz, porque fue derrotado. Entonces, claro si tú estás en estado de guerra y tienes en tus fronteras 70 mil soldados norteamericanos en Corea del Sur, con armas nucleares, haciendo ejercicios militares dos veces en el año con simulacro de invasión, tienes dos posibilidades: o se cohesiona todo el país y se arman hasta los dientes,  o no existe eso y Corea del Sur se extiende.

 

Se ve incómodo Artés con tanta pregunta sobre Corea del Norte, y más cuando su encargado de prensa se sienta junto a nosotros. Tal vez por eso dice: “Pero bueno conversemos de otras cosas también”.

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