Durante miles de años, se ha estado esperando el encuentro con seres de otros planetas. El único objeto que de minuto se podría creer que es de origen extraterrestre es Oumuamua, divisado en 2017. Sus 400 metros de largo y 40 de ancho, la velocidad a la que se desplazaba y el brillo generado levantan serias sospechas de que pertenece a seres de otro planeta. 

Si bien es el antecedente más cercano, no se puede asegurar con claridad si Oumuamua es un objeto de otro planeta. Quienes lo observaron primero fueron los astrónomos del sistema de sondeo continuo Pan STARRS, de la Universidad de Hawái, lo bautizaron como Oumuamua, que significa "mensajero de lejos que llega primero" en hawaiano.

Se creía que podía ser un asteroide o un cometa, pero no es la única teoría. para el astrofísico Avi Loeb, Oumuamua posee una naturaleza artificial y sería el resultado de una avanzada tecnología extraterrestre, como indica en su libro Extraterrestre: La humanidad ante el primer signo de vida inteligente más allá de la Tierra. 

Tal es su convencimiento que publicó una columna de opinión en la revista Scientific American, donde reflexiona sobre el momento en el que la humanidad podría hacer contacto con una civilización extraterrestre.

Cuando podremos hallar tecnología extraterrestre

Para Loeb, las primeras señales electromagnéticas que los humanos enviamos al espacio en ondas de radio fueron a finales del siglo XIX, dicho esto, ya podrían haber recorrido la distancia necesaria para que puedan ser captadas por una civilización extraterrestre que cuente con tecnología avanzada.

Estas señales viajan a la velocidad de la luz, por lo tanto si se encuentran a cien años luz y esta civilización opte por respondernos de la misma forma, recién tendríamos la señal a comienzos del siglo XXII, quiere decir cercano al año 2100.

Loeb, astrofísico de la Universidad de Harvard, encabeza un proyecto que busca encontrar inteligencia extraterrestre mediante otra forma: el Proyecto Galileo, que consiste en desplegar una red de nuevos telescopios fabricados especialmente para explorar el espacio y buscar en la cercanía de la Tierra objetos similares a Oumuamua. 

Estas ondas han viajado por el espacio a la velocidad de la luz durante un poco más de un siglo. De esta forma, si una civilización de vida inteligente extraterrestre, que se encuentre a una distancia de nosotros cercana a los cien años luz, recibiera la señal y se propusiera respondernos mediante la misma vía, podríamos recibir noticias de ella a comienzos del siglo XXII.

 

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