Cada cuatro años se añade un día a febrero, así como cada cierto tiempo se añade un segundo a la hora conocido como segundos bisiesto o intercalar. 

La función de este segundo bisiesto es compensar las diferencias entre el tiempo medido con la escala atómica y la rotación de la Tierra. 

En el caso de la escala atómica se mide con base en las vibraciones de los átomos, por lo que es estable, mientras que la rotación de la Tierra varía. Ante esto, la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM), responsable de la norma internacional que fija los relojes del mundo, decidió añadir periódicamente el segundo intercalar.

Esta modificación se realiza cada vez que el tiempo astronómico y el universal se aproxima a 0,9 segundos. Desde su implementación en 1972 se ha utilizado en 72 ocasiones, siendo la última vez en 2016. 

En 2035 tendremos menos segundos de tiempo

Cabe destacar que estos segundos adicionales pasan desapercibidos para el público general, pero no para sistemas de medición exacta, como lo son satélites, telecomunicaciones o viajes espaciales. 

Por lo mismo, BIPM decidió que hasta 2035 se eliminarán para siempre los segundos intercalares. Esto fue aceptado por los 59 Estados miembros en la Conferencia General de Pesos y Medidas en la conferencia celebrada en París el pasado 18 de noviembre. 

La jefa del departamento de tiempos del BIPM, Patrizia Tavella, declaró que esto permitirá "un flujo continuo de segundos sin las discontinuidades que actualmente provocan los segundos bisiestos irregulares".

En concreto, desde 2035 se dejarán de añadir segundos para que la diferencia entre el tiempo atómico y el astronómico se vaya distanciando poco a poco. En una próxima conferencia, que debería celebrarse en cuatro años, se fijarán los nuevos plazos para ajustar las medidas del tiempo de nuevo.

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