La tripulación de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) sobrevive en el espacio gracias a sus propios suministros, los que en algún momento podrían acabarse, sobre todo si planea un viaje más largo. Acá es, entonces, donde aparece el nuevo proyecto de la NASA que convierte la orina y el sudor en agua potable.

Esta idea fue planeada por la Agencia Espacial Norteamericana (NASA) considerando un posible viaje a Marte, el cual podría tardar 2 años y sería muy complicado llevar a bordo la cantidad de agua necesaria para todo ese tiempo. Por eso, han estado probando los componentes de recuperación de agua de su Sistema de Soporte de Vida y Control (ECLSS) que viaja junto a ellos en la ISS.

Sobre esto, Jill Williamson, gerenta del proyecto, indicó que "la tripulación no está bebiendo orina, está bebiendo agua que ha sido recuperada, filtrada y limpiada de tal manera que es más limpia que la que bebemos aquí en la Tierra".

Según relata Gizmodo, este sistema está compuesto por un sistema de recuperación de agua, un ensamblaje de procesador de agua (WPA), un ensamblaje de procesador de orina (UPA) y un ensamblaje de procesador de salmuera (BPA) y para la NASA supuso un gasto 250 millones de dólares.

 

Esta máquina trabaja así: recupera y reprocesa el agua en la ISS a través de una serie de pasos. El "agua" utilizada puede ser tanto la orina, como el aliento y el sudor de los astronautas que se acumula en el aire, lo que luego es purificado para convertirse, finalmente, en agua potable.

¿Cómo es es el proceso?

Con respecto a la orina, el UPA elimina la mayor parte del agua mediante destilación al vacío, dejando una salmuera de orina. Luego, en el BPA -que utiliza una tecnología de membrana especial- el agua es evaporada porque en este paso la máquina sopla aire caliente y seco sobre la salmuera.

Por último, el agua recuperada pasa a través de varios filtros y un reactor catalítico para descomponer los contaminantes. Asimismo, unos sensores verifican la pureza antes de añadir yodo para eliminar cualquier microbio presente.

De esta manera, recuperan el 98% de las aguas residuales a bordo de la Estación Espacial Internacional. 

A pesar de que es un proyecto para el espacio exterior, podría ser, en un futuro, una buena opción para la Tierra y la sequía que presentan varios lugares del mundo.

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