El pasado domingo se realizaron los Oscar en la ciudad de Los Angeles, evento donde desfilaron por la alfombra roja una serie de celebridades como Leonardo Di Caprio, Brad Pitt, Natalie Portman, Margot Robbie y Charlize Theron.

Sin embargo, otro selecto grupo de famosos apareció de sorpresa en las fiestas posteriores que se realizaron tras la ceremonia. Fue así como la cantante británica, Adele, llegó hasta la fiesta organizada por Jay Z y Beyoncé, celebrada en el Chateau Marmont.

Como suele ser habitual, en el evento estaban prohibidas las fotos pero la presentadora de televisión rusa Kinga Rusin hizo caso omiso a las reglas y compartió en su Instagram una imagen de la ganadora de 15 Grammys en la que aparece con un ceñido vestido en estampado de leopardo de la casa de alta costura Ralph & Russo.

La propia Rusin confesó, según el Daily Mail, que tampoco se había dado cuenta de que estaba posando con la artista, de 31 años, hasta que ella misma le dijo quién era. Asimismo, dijo que hablaron de zapatos debido a que al ingresar a la fiesta les entregan un par de zapatillas a los asistentes.

Una persona cercana a la británica contó a People que Adele lució muy llamativa con su nueva figura. "Parecía llamativa y tan alta", a lo que agregó "se sentó con Nicole Richie y estuvo charlando un rato".

Esta inesperada aparición de la intérprete de "Someone Like You" se suma a las imágenes que se han filtrado de ella durante sus vacaciones junto al cantante Harry Styles y al presentador británico James Corden.

En esta misma línea, la artista ya había sorprendido por su delgadez en la fiesta de cumpleaños VIP de Drake en octubre de 2019, donde fue vista con un vestido negro de terciopelo.

Según medios británicos, Adele habría perdido más de 40 kilos en el último año gracias a una rutina de ejercicios y una estricta dieta de "jugo verde y 1.000 calorías por día".

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