El cáncer de cuello uterino es el cuarto cáncer más común en mujeres en todo el mundo, causando la muerte de 300.000 pacientes cada año.

¿Cómo protege la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) que causa éste cáncer?

La vacuna contra el VPH, llamada Gardasil, protege contra nueve tipos de virus del papiloma humano.

Entre estos están dos que causan casi todos los casos de cáncer de cuello uterino, los que causan la mayoría de los cánceres anales y algunos cánceres genitales y de cabeza y cuello.

Los estudios han demostrado que la vacuna protege contra la infección por VPH durante al menos 10 años, aunque los expertos esperan que la protección dure mucho más.

El primer gran estudio realizado sobre sus efectos sugiere que es muy eficaz al reducir los casos de cáncer de cuello uterino en casi un 90%.

El estudio, publicado en la revista científica The Lancet, analizó lo que sucedió después de que en 2008 se introdujera la vacuna para las niñas en Inglaterra.

¿Quién puede recibir la vacuna contra el VPH?

La vacuna contra el VPH funciona mejor si las niñas y los niños se la ponen antes de que entrar en contacto con el virus.

Esto se debe a que la vacuna solo puede prevenir una infección, pero no puede eliminar el virus del cuerpo una vez que se ha contraído.

Los virus están tan extendidos que la vacunación debe dirigirse a los niños y niñas que aún no son sexualmente activos.

¿Qué es el VPH?

VPH (abreviatura de virus del papiloma humano) es el nombre de un grupo muy común de virus.

Hay más de 100 tipos diferentes de VPH y las infecciones generalmente no causan ningún síntoma.

Sin embargo, algunos tipos pueden causar verrugas, que pueden aparecer en la mano, el pie, los genitales o dentro de la boca.

La mayoría de las personas no sabrán que están infectadas y sus cuerpos eliminarán el virus sin tratamiento.

Sin embargo, hay un grupo de VPH de alto riesgo que puede causar un crecimiento anormal de tejido que puede conducir a cánceres.

¿Se transmite sexualmente?

Es muy fácil de contraer, es muy contagioso y se transmite por contacto cercano de piel a piel.

A la edad de 25 años, hasta el 80% de la población se han visto expuesto a él.

En la mayoría de los casos, las personas permanencen infectadas en un periodo que va de los 18 meses a los dos años.

A menudo se transmite durante el contacto sexual, incluido el tacto.

Casi el 90% de las muertes por cáncer de cuello uterino se producen en países de ingresos bajos y medios, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En estos países, el cáncer de cuello uterino a menudo no se identifica hasta que está en un estadio avanzado y se desarrollan los síntomas.

El año pasado, la OMS anunció planes para erradicar la enfermedad "en el próximo siglo" y para ello tratará de lograr una cobertura de la vacunación del 90% de cara a 2030.

Sin embargo, en 2020, menos del 25% de los países de ingresos bajos y menos del 30% de los países de ingresos medio-bajos habían introducido la vacuna, en comparación con el 85% de los países de ingresos altos.

Los programas de detección inadecuados, el acceso limitado a los servicios de tratamiento y el escepticismo sobre las vacunas han contribuido a esto.

Ruanda fue uno de los primeros países de África en introducir una campaña de vacunación.

En 2011, puso en marcha un plan para vacunar temprano a las niñas e introducir la detección del cuello uterino en las mujeres.

En el primer año llegó a 9 de cada 10 niñas elegibles para la vacuna, un resultado que los expertos citan como modelo para otros países.

Sin embargo, las tasas de la vacuna contra el VPH siguen siendo bajas incluso en algunos países desarrollados, en parte debido a la información errónea de que podría causar infertilidad.

Actualmente, menos del 0,1% de las mujeres japonesas elegibles se vacunan.

Aunque la vacuna parece reducir drásticamente las posibilidades de desarrollar cáncer de cuello uterino, no protege contra todos los tipos de VPH.

Por lo tanto, es importante que las mujeres también se realicen frotis cervicales regulares una vez que cumplan los 25 años.

Para prevenir el cáncer cervicouterino, la OMS recomienda que todas las mujeres entre las edades de 30 a 49 años sean examinadas para detectar el cáncer cervical al menos una vez por sus médicos.

Esta recomendación se mantiene incluso aunque las mujeres hayan sido vacunadas previamente contra el VPH.

Estas pruebas pueden detectar precozmente cambios precancerosos en el cérvix que pueden ser tratados evitando que se desarrolle el cáncer cervical.

¿Qué pasa en América Latina?

Según datos de la OMS, en 2012 más de 83.000 mujeres fueron diagnosticadas de cáncer cervicouterino y casi 36.000 fallecieron por esta enfermedad en la región de las Américas.

"Las tasas de mortalidad son 3 veces más altas en América Latina y el Caribe que en Norteamérica, evidenciando enormes desigualdades en salud", dijo el organismo.

Para luchar contra la enfermedad se necesita abordar el problema con un enfoque de cuatro pilares: salud sexual y reproductiva, salud en adolescentes, inmunización y controles en mujeres por encima de los 30 años.

Más de 100 países han comenzado a usar la vacuna como parte de los planes de la OMS para eliminar el cáncer cervical.

El primer país de la región en introducirla fue Panamá en 2008. Le siguieron Argentina en 2011 y México y Colombia en 2012.

A este grupo de países se los puede considerar los pioneros.

Paraguay y Uruguay, la ofrecen desde 2012 y Chile y Ecuador desde 2013.

 

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