"Por primera vez en mi vida, me pongo a mí en primer lugar. Durante los próximos 12 meses, recaudaré fondos para mi cirugía de eliminación de piel".

Así se presenta en Twitter Steff Kent, una inglesa de 32 años que tras una drástica pérdida de peso se quedó con siete kilogramos de piel sobrando y ahora está decidida a quitárselos de encima.

Es más que un problema estético: la piel le incomoda cuando camina, le duele e incluso la despierta por las noches.

"Supongo que en cierto modo cancela lo positivo (de haber perdido peso)", le dijo a la BBC.

"Siempre supe que, si alguna vez tenía la suficiente suerte de perder peso, me iba a quedar con la piel suelta".

"Podría ser peor: tengo la suerte de que siempre me he hidratado y siempre he tratado bien mi piel. Pero el dolor me despierta por las noches: seis, siete y hasta ocho veces en una noche, con mis hombros doliéndome", aseguró.

Por eso, decidió recurrir al crowdfunding y abrió una cuenta en la página web Go Fund Me, donde le pide a sus amigos y familiares que, en vez de comprarle un regalo para su próximo cumpleaños, donen dinero para poder viajar a Estados Unidos a quitarse la piel de más con una operación.

Mantendrá su petición en la página durante un año y donará parte del dinero a una organización sin ánimo de lucro.

Kent, que vive al sur de Inglaterra, asegura en esa página web que quiere recaudar unos US$18.000, aunque la operación le costará unos US$20.000.

Una batalla larga contra la obesidad

Kent afirma haber tenido problemas de peso desde pequeña pese a ser activa y haber seguido todo tipo de dietas.

Llegó a pesar más de 200 kg.

Tras someterse el año pasado a un bypass gástrico, hoy ha adelgazado hasta los 130 y hasta sus pies se han encogido una talla. Pero la alegría de haber perdido peso es contrarrestada por la piel que le ha quedado colgando.

"Uso dos sostenes deportivos durante el día solo para intentar mantener todo junto y sujeto para que no tener que arrastrar a mis espaldas todo ese peso", le comentó a la BBC.

"Mis piernas, literalmente, aplauden cuando camino. Cada vez que se oye una pisada, se oye un aplauso. Ese tipo de cosas comienzan a afectarte porque andas tan atento a eso que te preguntas: '¿Lo habrá oído también la otra persona?".

Kent dijo que intenta no preocuparse por lo que piensen los demás, pero de vez en cuando recibe comentarios como el que le hizo un hombre hace poco en un supermercado: "¿De verdad crees que deberías usar esos shorts?"

"A veces les respondo, pero sí que te afecta".

De momento, solo ha recaudado US$450. Pero todavía le quedan 11 meses por delante.

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