Una corte en Francia le otorgó a un gallo el derecho a cantar.

Tras una batalla legal que se convirtió en un símbolo de las tensiones entre las comunidades urbanas y rurales del país, Maurice, el gallo, podrá continuar con su ritual matutino.

Lo hará a pesar de las quejas de un vecino que llevó a los dueños del animal a los tribunales por las molestias que le ocasionaban su canto.

El ave de 4 años vive en Oleron, una isla en la costa atlántica de Francia que se ha transformado en un destino popular para los franceses urbanitas que compran una segunda vivienda en el campo.

El canto de Maurice en las primeras horas de la mañana sacaba de quicio a Jean-Louis Biron, acostumbrado más al sonido de las ciudades que del campo.

Biron le exigió a los dueños de Maurice, Jacky Fesseau y su esposa Corrine, que hiciesen algo.

Debate nacional

"El chillido del gallo comienza a las 4:30 de la mañana y continúa toda la mañana hasta bien entrada la tarde", aseguró Biron en un documento oficial que le envió a sus vecinos en 2017.

Cuando en repetidas ocasiones los Fesseau se negaron a callarlo, Biron los llevó a la corte.

El caso rápidamente se convirtió en un debate nacional. El avance de la urbanización en Francia ha provocado un choque de estilos de vida en las comunidades rurales donde cada vez más se instala "gente de ciudad".

"El campo debe permanecer como es y no deben decir: 'Deberíamos silenciar los ruidos del campo'", señaló Corrinie Fesseau tras la sentencia, según reporta la agencia Reuters.

"Hoy Maurice ganó una batalla para toda Francia", continuó la mujer.

Maurice atrajo simpatizantes de todo el país y fue el protagonista de una petición en internet que pedía que no lo silenciaran y que obtuvo 140.000 firmas.

Otros simpatizantes de Maurice se imprimieron camisetas con la imagen del gallo.

"La idea era apoyar a Corrine, pero también quejarnos de que un gallo haya estado involucrado en un juicio", señaló Benoit Guitton, un empresario local que vende camisetas de apoyo a Maurice.

"¿Qué sigue ahora? ¿Van a prohibir que canten las gaviotas o el sonido que hacen las palomas?", escribieron los autores de la petición publicada por el sitio francés Mes Opinions.

Los abogados de Biron intentaron hacerle pagar a los Fesseau costosas multas si la corte determinaba que el animal estaba perturbando la calma.

El tribunal de la ciudad de Rocheford, sin embargo, falló en favor de Maurice e incluso ordenó a Biron a pagar cerca de US$1.100 en daños a los dueños del ave.

Este caso puede sentar precedente: las autoridades legales de la región de Landes empezarán a analizar en octubre un caso similar que involucra a patos y gansos que "graznan muy alto".

Otras peleas legales incluyen campanas de iglesia e incluso vacas ruidosas.

"Cada vez más gente se dirige a zonas rurales no para trabajar en el campo sino para vivir allí", explica Jean-Louis Yengue, geógrafo de la Universidad de Poitiers.

"Todos están tratando de defender su propio territorio".

Pero para algunas personas en Saint-Pierre D'Oleron, el pueblo donde viven los Fesseau, el problema va más allá.

"Esto es el colmo de la intolerancia. Uno tiene que aceptar las tradiciones locales", señaló Christophe Sueur, alcalde del pueblo.

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