Durante los últimos cinco años he sufrido ataques epilépticos por culpa de un tumor del tamaño de un limón, ahora extirpado, que me creció en la parte derecha del cerebro.

Antes de mi diagnóstico aparentaba estar en buena forma y sano: estaba en mitad de la treintena y no presentaba síntoma alguno. Y así fue hasta que una tarde me desperté en el suelo de la cocina después de sufrir mi primer ataque.

Con el tiempo comprobé que cada ataque viene precedido de un momento que se llama "aura": una especie de sensación premonitoria que puede durar varios minutos y que señala el inicio inminente de un ataque epiléptico.

La naturaleza de esta "aura" varía mucho de un paciente a otro: en mi caso percibo cambios bruscos de perspectiva, se me acelera el pulso, siento ansiedad y ocasionalmente tengo alucinaciones auditivas.

Pero la característica más significativa de mis auras es la sensación de déjà vu: tengo la clara sensación de haber vivido ya antes, en algún momento del pasado, ese preciso momento, aunque no sea verdad.

Yo sufro recurrentemente una forma extrema de déjà vu, una ilusión mental que para la mayoría de las personas es solo algo anecdótico.

Cuando tengo ataques epilépticos muy intensos, esa sensación se vuelve tan generalizada durante los siguientes siete días que con frecuencia tengo dificultades para diferenciar entre realidad y sueño, entre recuerdos, alucinaciones e invenciones de mi imaginación.

Hasta 10 veces al día

Mis experiencias de déjà vu empezaron durante el largo período de recuperación después de mi cirugía cerebral, en la que me extirparon el tumor.

Antes de que empezar a tener epilepsia no recuerdo haber tenido episodios de déjà vu con ninguna regularidad.

Ahora los tengo con distintos grados de magnitud hasta 10 veces al día, tanto si forman parte de un ataque epiléptico como si no.

No puedo encontrar ningún patrón que explique cuándo o por qué me dan estos episodios, pero normalmente duran tanto como una pulsación antes de desvanecerse.

Se estima que unos 50 millones de personas sufren de epilepsia en el mundo.

Muchos de ellos experimentan problemas psiquiátricos y un deterioro de la memoria a largo plazo.

Es difícil para mí no preocuparme por la posibilidad de que el desdibujo entre la realidad y la ficción que experimento recurrentemente con el tiempo pueda llegar a dar lugar a algún tipo de manía.

Por eso intento entender mejor el fenómeno del déjà vu, con la esperanza de que siempre pueda encontrar el camino de vuelta a la realidad desde ese "lugar extraño" en el que con tanta frecuencia me encuentro.

El misterio del déjà vu

Un estudio de más de 50 encuestas diferentes sugiere que aproximadamente dos tercios de las personas sanas experimentaron alguna vez la sensación de déjà vu.

Para la mayoría es algo que se desestima como una curiosidad o una ilusión cognitiva medianamente interesante.

Pero nadie sabe con certeza qué lo origina. Tampoco es un fenómeno que haya recibido mucha atención por parte de la ciencia convencional: de hecho hay muy pocas investigaciones que profundicen en sus causas, aún desconocidas.

El neuropsiquiatra sudafricano que aportó en 1983 la definición científica del fenómeno más aceptada, Vernon Neppe, identificó además 20 tipos distintos de experiencias "déjà", entre ellas déjà senti (ya sentido) y déjà entendu (ya oído).

Actualmente el doctor Chris Moulin es uno de los expertos internacionales que lideran la investigación sobre el "error de sistema" en el cerebro que probablemente causa el déjà vu.

Moulin y Alan Brown, autor del libro "La experiencia del Deja vu", coinciden en que hay algo en la manera en como el hipocampo "archiva" los recuerdos estableciendo referencias familiaridad entre ellos, que es la causa probable del déjà vu.

El vínculo con el lóbulo temporal

Los ataques epilépticos que desencadenan la sensación de déjà vu suelen originarse en la parte del cerebro más involucrada en la memoria: el lóbulo temporal, en cuyo centro está el hipocampo.

Mi propia epilepsia se origina en el lóbulo temporal, una región de la corteza cerebral que está aproximadamente detrás de la oreja y sonde se procesa la información que llega de los sentidos.

"Yo creo que la experiencia de un déjà vu previa a un ataque epiléptico está desencadenada por una actividad espontánea en la parte del cerebro que procesa la evaluación de familiaridad", dice Brown.

Probablemente, sugiere el experto, en el área que rodea al hipocampo y lo más seguro es que sea en la parte derecha del cerebro.

Justo el lugar donde yo tengo ahora un agujero del tamaño de un limón.

Según Moulin el déjà vu está causado por "una sobreinterpretación momentánea de familiaridad".

El experto explica que hay una parte del cerebro muy excitable que está continuamente escaneando el ambiente en busca de "familiaridad" y a veces entra en un momento de déjà vu que instantes después es corregido por otra información que sugiere "esto no puede ser familiar".

El déjà vu en las personas sanas

Según Brown, la experiencia de déjà vu también la suelen tener las personas sanas unas cuantas veces al año.

Además de una disfunción biológica como la epilepsia, el experto sugiere que hay factores ambientales como el estrés o el cansancio que la pueden estimular.

"La gente normalmente la experimenta cuando está en espacios interiores, haciendo actividades de relax o tiempo libre y mientras está en compañía de amigos. Normalmente la fatiga o el estrés acompañan a esta ilusión".

Según Brown la sensación de déjà vu es bastante breve, entre 10 y 30 segundos, y es más frecuente por la tarde que por la mañana y más común en fin de semana que durante la semana.

Afecta por igual a hombres y mujeres pero se cree que es más común entre los jóvenes.

Sensación física de mareo y vértigo

Para mi, el impacto del déjà vu recurrente no es necesariamente físico. Causa más bien una especie de dolor psíquico que físicamente es nauseabundo.

Es como si las imágenes oníricas interrumpieran repentinamente el pensamiento normal.

Parece que las conversaciones ya sucedieron e incluso las cosas más banales, como prepararse un te o leer un titular en el periódico resultan familiares.

A veces lo siento como si estuviera mirando fotografías en un álbum que no tiene otra cosa más que la misma imagen repetida hasta el infinito.

En mi caso, en mis episodios de déjà vu más persistentes, algunas de estas sensaciones son más fáciles de sobrellevar que otras.

La noche antes de terminar este artículo tuve otro ataque. Tenía claramente la fecha de entrega en mi cabeza cuando sentí de repente el recuerdo intenso de estar sentado escribiendo estas frases finales.

Cuando al día siguiente recuperé la compostura como para leer el artículo que había escrito, allí no había nada más que un espacio en blanco.

Había sido otra ilusión. Ahora sí que estoy escribiendo esta conclusión.

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