El catéter, un dispositivo en forma tubo que se introduce dentro de un tejido o vena como parte de un procedimiento médico, es un objeto delicado y de difícil diseño.

El problema de esta sonda es que tiene que ser lo suficientemente flexible como para moverse con facilidad por los recovecos del cuerpo humano, pero también requiere cierta rigidez para penetrar el tejido.

Asimismo, debe tener la firmeza adecuada para no doblarse o colapsar, ya que si esto ocurre se interrumpe la libre circulación de medicamentos u otros líquidos que se inyectan a través de este dispositivo.

¿Cómo se pueden mejorar este y otros instrumentos de los que depende el éxito de numerosas cirugías y otros procedimientos médicos?

La respuesta, según un equipo de científicos, está en el pene de los escarabajos.

Rígido y blando

Yoko Matsumura y sus colegas de la Universidad de Kiel, en Alemania, investigaron la forma de reproducción de los escarabajos tortuga (un coleóptero de la familia Chrysomelidae).

Descubrieron que el pene de este insecto, al igual que el de muchos otros, es extremadamente largo: tiene un grosor de dos milímetros y un largo de 10 mm (el doble que su cuerpo).

Su punta es curvada.

Pero lo que lo convierte en un órgano tan eficaz es que el grado de rigidez varía a lo largo de su estructura, señalaron los investigadores.

Es más rígido en la base, mientras que la punta es más blanda. Además, esta contiene resilina, una proteína que la hace más elástica.

Estos factores le confieren al aparato reproductor del macho mayor flexibilidad y durabilidad, y le permite al escarabajo ingresar sin problemas en el aparato genital de la hembra.

Los escarabajos controlan este movimiento con pequeñas contracciones abdominales, sin necesidad de mover todo el cuerpo.

Malfuncionamiento

De acuerdo a los autores del estudio, los resultados de la investigación podrían servir de inspiración para mejorar el diseño de los catéteres y otros instrumentos y materiales médicos.

Cabe recordar que muchas de las complicaciones en procedimientos médicos urológicos, gastrointestinales o cardiovasculares en los que se usan catéteres se deben a su malfuncionamiento.

El estudio fue publicado en la revista Science Advances.

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