Si eres fumador habitual tienes un 90% de posibilidades de sufrir la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y lo más probables es que ni siquiera lo sepas.

La EPOC se caracteriza por una reducción persistente del flujo de aire. Empeora con el tiempo y puede agravarse tanto que llega a ser incluso mortal.

Su principal causa es la exposición al humo del tabaco, ya seas fumador activo o pasivo, e incluye las dolencias anteriormente conocidas como bronquitis crónica o enfisema

Y suele manifestarse de forma silenciosa: el 80% de las personas que la padece ni siquiera lo sabe, según la Fundepoc, una institución argentina especializada en esta dolencia.

La EPOC tampoco existe cura y cada año mata a cerca de 3 millones de personas, según la OMS, afectando a una población total de 384 millones de personas en todo el mundo.

De estos, un 13,6% son adultos de más de 35 años de América Latina, de acuerdo con los datos de Fundepoc.

Síntomas

Uno de los grandes problemas de la EPOC es que no siempre se diagnostica.

Y los fumadores acostumbran a no quejarse o acudir al médico por tener tos o dificultades para respirar, advierte la OMS.

La enfermedad tiene una evolución lenta y normalmente solo se hace visible a partir de los 40 o los 50 años, asegura la misma organización.

Los síntomas más frecuentes son la disnea (dificultad para respirar), la tos crónica y la producción de flemas (expectoración con mucosidad).

La enfermedad empeora con el tiempo y actividades cotidianas como subir las escaleras o cargar una maleta pueden hacerse extremadamente difíciles. La disnea, al principio relacionada con el esfuerzo, acaba por aparecer también en reposo.

En ocasiones, la dificultad para respirar es tan grande que puede llegar a incapacitarte por completo. En este caso debes acudir al médico de forma urgente.

Riesgos

Las personas expuestas al humo del tabaco son quienes más probabilidades tienen de sufrir EPOC una vez han pasado los 35 o 40 años.

Pero no son los únicos en riesgo.

Otros factores de riesgo incluyen:

  • la contaminación derivada de combustibles sólidos en la cocina y la calefacción (aire de interiores).
  • la contaminación exterior.
  • la exposición a vapores, irritantes, gases, polvos y productos químicos en el trabajo.
  • las infecciones respiratorias recurrentes de las vías respiratorias durante la infancia.

Hace años, la EPOC se daba más en los hombres ya que fumaban más que las mujeres, pero ahora el índice de tabaquismo en los países de altos ingresos es similar entre hombres y mujeres.

Además, en los países de rentas bajas las mujeres son las que más expuestas están al aire contaminado de interiores así que a día de hoy la incidencia es parecida en los dos sexos.

Según la OMS, más del 90% de los fallecimientos por esta enfermedad se producen en países de ingresos medianos y bajos porque las estrategias de prevención no son eficaces y los tratamientos no están disponibles o no son accesibles para todos los enfermos.

Incurable pero prevenible

La EPOC no tiene cura pero sí es prevenible.

Por ejemplo, dejando de fumar o reducir la exposición a la contaminación, ya sea interior, exterior o de tipo químico.

La EPOC puede además detectarse mediante una sencilla prueba llamada espirometría, que consiste en medir cuanta cantidad de aire se espira en una espiración profunda lo más rápido posible.

Para aliviar los síntomas existe el tratamiento farmacológico y la fisioterapia.

Y aumentar nuestra capacidad para hacer ejercicio y llevar una vida más sana puede también puede reducir el riesgo de muerte.

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