El mes pasado un hombre en Estados Unidos falleció por una infección cerebral llamada meningoencefalitis amebiana primaria. Y España y Argentina han tenido su primer caso este año. ¿Pero qué es este parásito? ¿Y cómo se puede evitar el contagio?

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La aparición de nuevos casos de meningoencefalitis amebiana primaria, una rara enfermedad con un altísimo índice de mortalidad, ha echo sonar las alarmas.

El mes pasado un surfista falleció tras contraer la ameba en una piscina de olas en Texas.

Y en Argentina, la ameba causó la muerte de un niño de ocho años luego de que el pequeño nadara en una laguna en lo que se trata del primer caso en este país.

En España, una niña de diez años sobrevivió a la infección del parásito tras contraer la ameba en una piscina municipal a principio de este año.

Es una de las pocas veces en que la víctima ha sobrevivido, ya que la meningitis amebiana primaria es mortal en el 97% de los casos.

¿Por qué "come cerebros"?

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), el ameboide Naegleria fowleri es un microorganismo que vive en agua dulce templada y puede encontrarse tanto en tierra húmeda como en lagunas, estanques y piscinas.

La infección se produce cuando el agua contaminada entra en el organismo a través de las fosas nasales.

Es por esta vía que el parásito llega al cerebro y destruye el tejido cerebral. De ahí el nombre con que se conoce a este organismo: "ameba come cerebros".

Las temperaturas cálidas favorecen el desarrollo de la ameba, por lo que la mayor parte de los casos se producen en verano.

La infección puede comenzar con un dolor de cabeza, fiebre y náuseas. Al empeorar la persona afectada comienza a experimentar un cuello rígido, confusión, pérdida de equilibrio y convulsiones.

El CDC afirma que la ameba no puede infectar al ser humano si éste sólo ingiere el agua contaminada, y tampoco se puede transmitir de persona a persona.

¿Hay tratamiento?

Afortunadamente no es común.

Según el CDC, sólo 143 personas contrajeron esta infección en Estados Unidos entre los años 1962 y 2017. Pero de estas, solo cuatro sobrevivieron.

Se calcula que tan solo una docena de personas en el mundo ha sobrevivido a la infección, que suele ser más frecuente en países como Pakistán, ya que la práctica de las abluciones (purificaciones dentro del agua) hace más probable el contagio por las fosas nasales.

Normalmente se emplea una droga antiparasitaria llamada miltefosina para tratar a los pacientes. En 2013, este medicamento salvó dos vidas.

La niña de diez años que sobrevivió a la ameba en España también fue tratada con antiparasitarios, ya que en estos casos no sirven los antibióticos.

A la hora de prevenir, el Departamento de Salud de Estados Unidos recomienda mantener el agua fuera de la nariz al nadar en aguas dulces, ya sea cubriéndose la nariz con la mano, manteniéndola fuera del agua o usando un clip para tapar los orificios.

Es importante recordar que la probabilidad de ser infectado con este parásito es muy baja. Pero si te sientes realmente preocupado, lo mejor es bañarte en el mar, ya que el parásito evita las aguas frías y saladas.

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