"Sigo viva y aún conservo mis pies. Son dos de las cosas más importantes para mí considerando el daño que podría haberme hecho a mí misma".

Lo dice Becky Rudkin, una de las protagonistas de "Diabulimia: el trastorno alimenticio más peligroso del mundo", un documental de Newsbeat y BBC Three transmitido en 2017.

El término, una combinación de diabetes y bulimia, se usa para describir a las personas con diabetes tipo 1 que deliberadamente toman muy poca insulina para tratar de controlar su peso.

No es una condición reconocida médicamente, pero en Reino Unido se acaba de aprobar un financiamiento de más de US$1.5 millones con la esperanza de que los científicos puedan elaborar un plan de tratamiento eficaz para las personas con este desorden alimenticio.

En el caso de Becky, de 30 años, la supresión de insulina provocó que los huesos de su pie se desintegraran.

"El cirujano me dijo que estaban hechos papilla", dice.

Pero en los casos más graves la diabulimia puede causa paros cardíacos e incluso la muerte.

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Por lo pronto, después de 16 meses en una unidad de trastornos alimenticios, Becky ya no tiene que usar muletas ni acudir a sesiones con su equipo de salud mental.

La joven escocesa está emocionada por su futuro y cuenta al programa de radio Newsbeat que se ha prometido con su novio, con se ha mudado a vivir con ella, y que ahora tiene un perro.

"No inyectarte es adictivo"

La diabulimia se da en pacientes con diabetes tipo 1, que tienen miedo porque la insulina que necesitan provoca aumento de peso.

Pero no usarla, aumenta su nivel de azúcar en sangre, lo que está asociado con graves trastornos en la salud: ceguera, daño permanente a los riñones o daños en el sistema nervioso.

"No seguir el tratamiento con insulina puede causarles la muerte rápidamente", advierte la doctora Khalida Ismail, psiquiatra especialista en diabetes.

La diabulimia es un trastorno muy peligroso porque se asocia con una enfermedad crónica que acompañará al paciente durante toda su vida.

"Tienes que luchar con ambas enfermedades al mismo tiempo", recuerda Nabeelah, otra paciente de 22 años.

"No inyectarte la insulina es adictivo, porque puedes comer lo que quieras y al mismo tiempo perder peso", explica en el documental Gemma, de 22 años, diagnosticada de diabetes tipo 1 cuando tenía 12 años.

Buscando tratamiento

El equipo de la científica clínica Marietta Stadler, que trabaja en el King's College Hospital de Londres, recibirá 1,5 millones de dólares para realizar una investigación sobre la diabulimia.

Ella y su equipo utilizarán esa beca para tratar de comprender mejor la diabetes y realizarán entrevistas con las personas que tienen la enfermedad.

"No nos podemos basar solo en un grupo de médicos que deciden una intervención, hay que contar con el testimonio de las personas que han vivido con esto", explica Stadler.

Se espera que la investigación demore cinco años y el plan actual es elaborar un plan de tratamiento de 12 módulos con una sesión cada quince días durante seis meses para pacientes con diabulimia.

La financiación ha sido otorgada por el Instituto Nacional de Investigación en Salud de Reino Unido (NIHR, por sus siglas en inglés), que es quien decide otorgar dinero a proyectos de investigación que tienen un "beneficio claro para los pacientes".

Becky afirma que "ya es hora" de llevar a cabo un estudio de estas características, pero también está preocupada.

"Todos somos diferentes y todos tratamos nuestra propia diabulimia y diabetes de manera completamente diferente. Así que supongo que ese es el punto que podría ser difícil a la hora de encontrar un tratamiento.

"¿Qué puedes hacer en 12 sesiones con alguien que tiene diabetes? Solo podrás rascar la superficie. No sé si una reunión quincenal es suficiente", dice.

Pero la doctora Stadler dice que la investigación es solo el "primer paso" y después de cinco años de financiamiento, se necesitará un ensayo más grande antes de adoptar un plan de tratamiento formal en el servicio de salud pública.

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