River McNutt se describe a sí misma como una persona de "género fluido con un toque de feminidad".

Dice que vestirse como hombre y mujer le ha servido para darse cuenta de que no tiene que elegir entre identificarse como una u otro.

Y esta joven de 25 años comparte las fotos de sus transformaciones en Instagram y en YouTube con la esperanza de inspirar a otros para que se atrevan a ser ellos mismos y acepten mejor los demás.

Este es su testimonio sobre el arte del transformismo o drag.


"Sentía como si me hubieran despojado de mi identidad"

De niña siempre me gustaba disfrazarme. Crecí en Canadá y allí no teníamos un uniforme para ir a la escuela, uno podía vestirse con lo que quería.

Cuando cumplí 14 nos mudamos a Inglaterra. Tenía el pelo rosa y tuve que cambiarlo. Ni siquiera podía usar vaqueros: tenía que usar los pantalones del uniforme.

No lo podía creer. Sentía como si me hubieran despojado de mi identidad luego de haber tenido ese privilegio.

Me expresaba a través de mi ropa, mi pelo y mi maquillaje, y de pronto ya no podía hacerlo.

¿Soy hombre? ¿Soy mujer?

Fue aproximadamente para esa época que empecé a experimentar con el transformismo vistiéndome de hombre durante mis ratos libres.

Era como si no supiera. ¿Soy un hombre? ¿Soy una mujer? Siempre he dudado de mi género.

Estaba averiguando más sobre mí y me di cuenta que cuando me vestía de hombre me sentía más cómoda.

Recuerdo haber pensado: "¿Soy un hombre? Debería empezar una transición?'

Un par de años más tarde, a veces iba a la universidad vestida como hombre.

A veces como mujer no ten sientes tan poderosa, y vestirte de hombre me daba más confianza.

Conocí a mi novio en la universidad y a él eso nunca le molestó. Lo ve como una forma de expresión, de ser creativa. Lo acepta como parte de mí y hemos estado juntos por nueve años.

"Transformarse en un personaje de fantasía"

En casa me transformo una o dos veces al mes, solo para crear diferentes apariencias y tomar fotografías.

Mis personajes femeninos están inspirados en la década de 1990: Barbie, My Little Pony, los tamagochis... Son bastante coloridos y nostálgicos.

Cuando me visto de drag queen me siento más alegre y expresiva y mis manierismos cambian, pero cuando hago drag masculino soy más calmada y relajada.

Cuando me transformo en hombre no escondo tanto mis imperfecciones. También me doy rasgos más finos y así. El lado masculino es más punk, gótico.

He leído muchos comentarios en línea sobre las mujeres que hacen drag femenino diciendo: "¿Dónde está la transformación?", a pesar de que es toda una forma de arte.

Pero me he presentado como drag queen en eventos como el Portsmouth Drag Race y algunos de los hombres que llevan más tiempo como drag queens fueron muy amables conmigo.

Creo que a la gente le es más fácil aceptar más mi drag masculino porque dicen: "Wow, en realidad puedes pasar por uno".

Parece que la gente lo entiende más cuando te vistes como alguien del género opuesto. Pero en realidad es transformarse en un personaje de fantasía o imaginario, así que el género en realidad no debería importar.

"Puedo ser yo misma"

Cuando era mucho más joven, odiaba mi cuerpo con todas mis fuerzas. Era súper delgada, pesaba unas 100 libras (45kg).

Era muy insegura acerca de quién era realmente yo, pero una vez que empecé a aceptarme también empecé a aceptar mi cuerpo y me puse en mejor forma.

Sinceramente, me costó mucho publicar mi primera foto de transformista con mi pecho aplastado. Pero fue muy interesante finalmente ver cómo se veía.

Y cuando estaba pensando cómo llamar a mis personajes terminé regresando a mi nombre verdadero porque no tiene género.

Mi mamá me bautizó en homenaje a River Phoenix.

Desde que me transformo en hombre me siento más confiada siendo yo misma.

Ahora sé que no necesito elegir entre un género y el otro, simplemente puedo ser yo misma.

"Mi guardarropas es de locura"

En mi vida cotidiana me gusta vestir ropa neutra.

A veces me pongo unos vaqueros, una camiseta, me recojo el cabello o me pongo un sombrero y nada de maquillaje.

Otros días es vestido, rizos y escarcha. Mi guardarropas es de locura.

Algunos días me pongo maquillaje, otros no. No pienso mucho sobre ello.

Creo que definitivamente es algo que se está volviendo más aceptable, no es como "eres un hombre, tienes que ser así; eres una mujer, necesitas ser asá".

Creo que es difícil ponerle una etiqueta de género a todo el mundo, porque es un espectro bastante complejo.

Yo me considero de género fluido inclinándome hacia lo femenino. Con un toque de femineidad.

También uso los pronombres femeninos porque es un poco más fácil, pero tampoco me importa el "ellos".

"No hay reglas"

Creo que con el tiempo me he dado cuenta que soy pansexual y estoy feliz de ser quien soy.

Para mí, eso básicamente significa que no tengo reglas acerca de quién me puede parecer atractivo.

Si alguien fuera trans, o parecido a mí y no se viera ni como hombre ni como mujer, eso no cambiaría lo que pienso o siento por ellos.

Una de las grandes cosas acerca del transformismo es la posibilidad de realmente ser quién o lo que quieras, cuando quieras.

No debería haber límites de edad, raza, género o sexualidad. Nada debería impedirle a nadie practicar esta forma de arte.

"Quiero que la gente acepte a los otros"

Aunque en los últimos años nos hemos vuelto más tolerantes, siento que todavía hay mucho por hacer.

Cuando fui al desfile del orgullo en Portsmouth todo el mundo estaba feliz y emocionado de verme en drag por la primera vez. Pero cuando iba de regreso a casa algunos me molestaron.

Espero que algún día la gente pueda salir de su casa vestida como le de la gana y sentirse completamente segura.

La ropa y el maquillaje nunca lastimaron a nadie. Nunca deberían generar una reacción agresiva.

Incluso si por alguna razón no te gusta como se ve alguien, no necesitas decirlo porque no te afecta para nada.

Quiero que la gente acepte a los otros. Dejemos que la gente sea ella misma y haga lo que quiera.


Fotos: Emma Lynch/BBC

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