Otro modelo, una nueva marca, un veloz procesador y un precio económico.

Xiaomi, la empresa china que se convirtió en 2018 en el cuarto fabricante de teléfonos inteligentes del mundo, presentó esta semana su nuevo modelo.

Se trata del Poco F1 que cuenta con el último chip Snapdragon, una batería de 4000 mAh (más grande de lo normal) y hasta 8 GB de RAM, características similares al Galaxy Note 9 de Samsung.

Su precio, sin embargo, será notablemente diferente de este último.

En India, donde comenzará a venderse la próxima semana, el modelo básico, que tiene 6 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento interno, costará unos US$300, mientras la versión de gama alta, con una parte posterior de fibra sintética y más memoria y almacenamiento, costará unos US$430.

Para que se tenga una idea, es la mitad del precio de los modelos insignia de marcas rivales, para no hablar de otros gigantes como Apple o el propio Samsung.

Esto ha conllevado a algunos a considerar que el lanzamiento podría llevar a otras empresas a reconsiderar sus precios.

"Tiene el mejor procesador Qualcomm que se puede obtener en este momento y, en esencia, cuesta aproximadamente la mitad del precio de algunos rivales", explica Mike Lowe, editor de revisiones del sitio de dispositivos Pocket-lint.

El Poco F1 solo ha sido confirmado para India hasta la fecha, donde se lanzará el 29 de agosto, pero el fabricante chino aseguró que planea llevar el teléfono a unos 50 países.

El nuevo modelo llega en un momento de resurgimiento para Xiaomi que, tras una abrupta caída en sus ventas en 2016, se recuperó en los últimos dos años hasta convertirse en el cuarto fabricante de teléfonos móviles más vendidos en el mundo.

¿A qué debe este éxito?

"Feos", "eficientes" y "baratos"

De acuerdo con sitios especializados, uno de las mayores claves para el éxito de la compañía ha sido hacer concesiones para poder ajustar el precio.

El nuevo modelo, por ejemplo, utiliza para su pantalla un cristal que pertenece a una versión con cinco años de antigüedad del fabricante Corning, un modelo que está a tres generaciones del último lanzamiento de dicha empresa.

Las cámaras de sus teléfonos no tienen estabilización óptica de imagen y, según el sitio de tecnología Verge, el cuerpo del teléfono recoge grasa fácilmente y su calidad de audio es "limitada".

De hecho, muchas revisiones señalan que el teléfono tiene en general una apariencia "fea", que son "anticuados" o que "utilizan piezas recicladas".

Sin embargo, de acuerdo con la revisión de Android Central, "aunque no se ve de calidad por más esfuerzos que se hagan con la imaginación", constituye una buena oferta para algunos consumidores.

"El teléfono en sí es excelente, ofrece una relación calidad-precio sin igual en esta categoría", asegura el sitio.

El mercado

Ian Fogg, un analista de la industria móvil de OpenSignal considera que otro elemento a tener en cuenta es que Xiaomi ahora se está moviendo en mercados que antes no había explorado y se está abriendo a conversaciones con operadores de telefonía móvil.

"Y ahora están utilizando procesadores Qualcomm, con los que los operadores se sienten cómodos y están acostumbrados a lidiar, lo que hace que sus productos sean más atractivos para ellos", señala.

De acuerdo con el especialista, esto resulta clave, ya que si en el sur o sudeste de Asia se venden muchos teléfonos directamente a los consumidores, en Europa la mayoría se venden a través de los operadores.

La firma de investigación de mercado IDC, por su parte, considera que el éxito de Xiaomi se debe también, en parte, al aumento de las ventas a través de las tiendas físicas, al tiempo que mantiene su "dominio en el espacio en línea".

El lanzamiento de Poco F1 coincide con la publicación de los primeros resultados financieros de la compañía desde que dejó de cotizar en la bolsa de Hong Kong en junio pasado.

Las cifras mostraron una ganancia neta de US$2.100 millones, en comparación con una pérdida por un monto casi similar durante el mismo período en 2017.

De acuerdo con esas estadísticas, las ventas este año crecieron en 68%, en gran parte, gracias a la popularidad de sus teléfonos inteligentes.

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