Si la luz artificial y la pantalla de tu televisor o tu celular te dejan desvelado por la noche, es hora de agarrar la carpa y salir de camping.

Parece que lo uno no tiene que ver con lo otro, pero esa es la recomendación de un grupo de investigadores estadounidenses que concluyó que estar expuestos a los ciclos naturales del día y la noche puede reajustar nuestro ritmo circadiano y, en consecuencia, mejorar nuestro patrón de sueño.

Algunas mejorías, según los autores del estudio publicado en la revista Current Biology, son apreciables incluso después de solo un camping de fin de semana.

En sus experimentos, la gente se dormía unas dos horas antes de lo habitual cuando estaba en medio de la montaña y sin acceso a sus dispositivos electrónicos.

Reajuste del reloj biológico

Todos tenemos un ritmo circadiano interno que anticipa cuándo son las horas del día y de la noche para coordinar el funcionamiento diario de nuestro cuerpo.

Ese ritmo afecta a nuestro nivel de alerta, nuestro estado de humor, nuestra fuerza física y nuestra necesidad de dormir, dentro de un ciclo de 24 horas.

La luz natural ayuda a que ese reloj interno se mantenga en hora.

Pero la vida moderna, repleta de luz artificial, alarmas y omnipresentes celulares ha alterado nuestros patrones de sueño.

"Nos estamos levantando a una hora en la que nuestro reloj circadiano nos dice que deberíamos seguir durmiendo", le dijo a la BBC el autor del estudio, el doctor Kenneth Wright, de la universidad de Colorado Boulder.

Este desajuste entre nuestros hábitos, nuestro reloj circadiano y la luz natural tiene consecuencias para la salud: varios estudios lo han vinculado a trastornos del estado de humor, diabetes del tipo 2 y obesidad.

Además, quizás a un nivel más simple, hace que nos sintamos atontados y adormilados cuando tratamos de levantarnos por la mañana.

Botón de reinicio

El doctor Wright organizó una serie de expediciones de camping de distinta duración y con pequeños grupos de voluntarios.

Durante la acampada se midieron los distintos niveles de luz y se tomaron análisis de sangre para examinar la presencia de melatonina, la hormona del sueño.

Durante una semana de camping, incluso en invierno, en la época más oscura del año, las personas estaban expuestas a 13 veces más cantidad de luz natural que el grupo de control que se quedaba en casa.

Sus niveles de melatonina también empezaban a aumentar dos horas y media antes. Como consecuencia, quienes estaban de campamento empezaban a dormir y a despertarse en sintonía con sus relojes internos.

Una medida de corto plazo

Pero según las observaciones de Wright una vez empacada la tienda de campaña los relojes biológicos de los participantes volvían a su viejo ritmo.

Según el investigador, para poder beneficiarse a medio plazo del reajuste del campamento la gente debería tratar de aumentar la exposición a la luz natural durante el día, por ejemplo, saliendo a caminar antes de ir al trabajo, sentándose junto a una ventana o aumentando la luz natural en una habitación.

Igual de importante sería, según el investigador, reducir la luz artificial por la noche, bajando por ejemplo la intensidad de la iluminación.

Si quieres disfrutar de tu programa favorito nocturno en la televisión "grábalo", recomienda Wright.

Publicidad