La obesidad es una enfermedad que se ha convertido en una pandemia en todo el mundo. De hecho, según un estudio publicado en The Lancet, realizado por universidades e instituciones de EE.UU., Australia, Irlanda y Francia, que registró el peso y estatura de más de 220 millones de personas de 190 países, aseguró que más de mil millones de personas fueron clasificadas como obesas en 2022, y descubrieron que las tasas se han cuadruplicado entre los niños y adolescentes.
Los datos fueron más que alarmante en el caso de los chilenos. Para el año 2022, la prevalencia en niñas alcanzó un alarmante 20%, posicionando al país como único en la región con estas cifras. No menos preocupante fue la información que arrojó en la población masculina menor de edad que experimentaron una tasa del 30%, también situándose como la más alta en Latinoamérica.
La Dra. María Luisa Aguirre, nutrióloga infantil de Clínica Dávila detalla: “Los factores que predisponen a la obesidad infantil son varios y se combinan entre sí. Entre los más visibles están la calidad y duración del sueño y el exceso de tiempo frente a pantallas (celular, computador o televisión).
¿Cómo se puede ordenar la alimentación?
La nutricionista de Clínica Dávila Vespucio, Paulina Mella destaca: “Lo que se sugiere es que, cuando los pequeños lleguen del colegio después de una jornada completa, deberían comer, puede ser una colación o la conocida once, para que, luego, en la tarde noche puedan cenar. Si hay rutina, podemos lograr recibir todos los nutrientes que un niño requiere en el día que no es poco, porque ellos tienen un gasto bastante alto por su crecimiento y actividad”.
¿Por qué las colaciones saludables son tan importantes?
La nutricionista de Clínica Biobío Carola Pantoja indica que llevar una dieta balanceada es fundamental para disminuir el riesgo de obesidad y otras enfermedades relacionadas como diabetes, cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, osteoporosis y algunos tipos de cáncer; además de ayudar a mantener un peso adecuado.
“Debe cubrir las necesidades energéticas y de nutrientes esenciales, que son aquellos que nuestro cuerpo no produce, por lo tanto, tenemos que obtenerlos de los alimentos como proteínas, hidratos de carbono, grasas o lípidos, vitaminas, sales minerales y agua”, dice la profesional. La Dra. Susana Velasco, coordinadora del Centro de Obesidad de Clínica Ciudad del Mar, advierte que, generalmente, cuando ya es diagnosticada esta patología es más efectivo y duradero a largo plazo el tratamiento acompañado por un equipo multidisciplinario, que determinará la mejor opción para cada paciente.
¿Cómo acompañar a niños y jóvenes?
Jennifer Conejero, psicóloga infantojuvenil de Clínica Santa María, explica que las redes sociales han vuelto a instalar la cultura de la delgadez. Esto puede hacer que niños y jóvenes con sobrepeso sufran bullying, afectando su autoestima y aumentando la ansiedad o la depresión, lo que a veces se traduce en cambios bruscos de peso y hábitos alimenticios poco saludables.
Por eso, la especialista enfatiza: “El manejo de la obesidad debe ser multidisciplinario, potenciando estilos de vida saludables y no la delgadez como meta, enseñando sobre el control del estrés (ejercicio, meditación, entre otros) y, teniendo conciencia sobre los alimentos que consumimos y damos a los niños. De todos modos, la prevención es el primer paso siempre”.