Pese a que el telescopio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) se encuentra operativo desde 2011, las observaciones llevadas a cabo continúan ratificando aspectos clave de su rendimiento.

Según indica el European Southern Observatory (ESO), el telescopio fue diseñado para realizar polarimetría de alta sensibilidad (la medición de la polarización de las ondas de radio para revelar las propiedades de los campos magnéticos) y los astrónomos han dado a conocer recientemente las primeras observaciones de polarización completa realizadas con el conjunto, confirmando que es idóneo para esta tarea.

Para ello, los astrónomos observaron la fuente de luz (cuásar) ubicada a unos 7.300 millones de años-luz de nosotros.

Se conoce que la emisión de ondas de radio de este objeto posee una alta polarización, lo que lo convierte en un candidato ideal para poner a prueba las capacidades de ALMA en esta área. Las observaciones de ALMA revelan detalles nunca antes vistos y muestran claramente que el campo magnético es más fuerte y ordenado hacia la región interior de esta fuente de luz.

Esto ayuda a los investigadores a entender la estructura del campo magnético en el corazón del cuásar -las galaxias más brillantes del universo- proporcionando pistas vitales referentes a los procesos físicos que originan la emisión de ondas de radio.

¿Cuál es la importancia de los campos magéticos?

Los campos magnéticos son importantes en muchas situaciones cósmicas, pero son extremadamente difíciles de medir. La polarimetría es uno de los pocos métodos capaces de develar los detalles de los campos magnéticos.

Sin embargo, el componente polarizado de las ondas de radio (la porción medida en la polarimetría) puede ser sólo un pequeño porcentaje del flujo total de ondas de radio emitido por un objeto, y por lo tanto una alta sensibilidad es esencial para llevar a cabo mediciones polarimétricas precisas.

ALMA posee la sensibilidad necesaria para realizar estas esenciales observaciones polarimétricas, como ha sido confirmado por este último estudio.

ALMA descubre oxígeno a 13.100 millones de años luz de nosotros

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