Este viernes 13 de marzo se conmemora el Día Mundial del Sueño, fecha que busca concientizar a la población sobre la importancia de prevenir los riegos asociados a enfermedades que impidan un buen descanso.
Según estadísticas de la Sociedad Chilena de Medicina de Sueño (SOCHIMES), el 80% de la población no duerme entre las 7 y 8 horas recomendadas. Además, menos del 30% tiene horario fijo para dormir y, en el mundo, sólo un tercio de la población busca ayuda con un especialista cuando duerme mal.
Según explicó el doctor Álvaro Vidal, neurólogo de la Unidad del Sueño de Clínica MEDS, "dormir mal —ya sea por baja calidad del sueño, pocas horas de descanso, ronquidos o apneas del sueño— a largo plazo puede derivar en patologías crónicas, como enfermedades cardiovasculares, trastornos metabólicos y obesidad. También puede provocar problemas de depresión y ansiedad. Estamos hablando de un fenómeno que afecta prácticamente todas las aristas de la vida".
Para tratar un trastorno del sueño es indispensable mantener hábitos regulares y saludables en la rutina de descanso. En ese sentido, el facultativo aseguró que "la principal recomendación es cumplir con una rutina horaria de sueño que permita siempre dormirse a una hora y despertar a una hora de la forma más regular posible, manteniendo ese horario durante la semana y el fin de semana. Lo recomendable es tener de 7 a 8 horas de sueño y jamás menos de seis".
Para lograr esta rutina, el especialista aconsejó una desconexión de los artículos electrónicos como el celular, la televisión o computadores una o dos horas antes de la hora establecida para dormir, de manera que el proceso del sueño se dé de la manera más natural posible.
El doctor Vidal añadió que "no se debe comer muy tarde y no se debe tomar cafeína, té, bebidas colas e incluso mate, después de las 12 del día, ya que así se evita la hiperestimulación o que la persona ande más activa en las horas que se acerca el sueño, y así se logra disminuir el número de veces que la persona orina durante la noche, que es algo que habitualmente corta el sueño".
El neurólogo también explicó que es relevante la búsqueda de relajación antes del sueño. "Para esto, pueden existir múltiples métodos, como los ruidos blancos, la audición de música relajante, pero en ningún caso apoyarse de la televisión o de las pantallas. Y hay que evitar pensar en los problemas del día o planificar el día siguiente cuando ya están acostados en su cama con la intención de dormir. Dos horas antes de dormir, idealmente nada más de trabajo", señaló.
El especialista indicó, además, que se deben evitar las siestas debido a que "atentan contra nuestro horario regular de sueño y por ende es importante evitarlas para poder mantener nuestra rutina de sueño lo más saludable posible. Si es demasiada necesaria, debe ser lo más breve posible, idealmente entre los 20 y 30 minutos, y, ojalá, que sea post almuerzo".
También, el neurólogo de Clínica MEDS sugirió que para ayudar al proceso de relajación, las personas antes de acostarse pueden tomar un vaso de leche tibia o darse una ducha corta de agua tibia. Además, hizo un llamado a evitar el uso excesivo de alarmas en los celulares para despertarse. "Genera un sueño fraccionado de muy mala calidad y no mejorará el rendimiento durante el día. Además, está el riesgo de no despertar a tiempo para iniciar las actividades del día y es más bien un estresor que puede repercutir en la calidad del descanso", explicó.
"Con todos estos elementos y acompañado siempre de una alimentación saludable y actividad física regular podemos lograr tener un sueño reparador, útil y funcional para realizar nuestras actividades en el día a día", sentenció el especialista de Clínica MEDS.
Día del Sueño: ¿Por qué Chile enfrenta una deuda pendiente en diagnóstico y educación sobre el descanso?
Marzo no sólo marca el regreso a la rutina laboral y académica, también expone uno de los problemas de salud más invisibilizados: la calidad del sueño. Con el aumento del estrés, los cambios de hábito y la carga laboral, especialistas advierten que el mal dormir se intensifica en esta época del año, afectando directamente la salud física, mental y el rendimiento diario.
A pesar de su impacto, los trastornos del sueño siguen siendo poco diagnosticados. Muchas personas normalizan síntomas como el cansancio crónico, la somnolencia diurna o los despertares nocturnos, sin entender que podrían estar enfrentando condiciones médicas que requieren evaluación.
"El principal problema hoy no es solo el acceso, sino también la falta de información. Muchas personas no saben cuándo un mal dormir deja de ser un hábito y se transforma en un problema de salud", explica José Marmolejo desde HIS (Health Intelligence Solutions).
Existen estudios que revelan que más del 60% de la población en Chile padece de alguna condición o trastorno a raíz del mal dormir, siendo la apnea y el insomnio los más comunes.
En este contexto, el Mes del Sueño se posiciona como una oportunidad para instalar una conversación más amplia: no sólo sobre cómo dormir mejor, sino sobre la importancia de diagnosticar a tiempo y entender las distintas alternativas disponibles. Desde diferencias entre exámenes, hasta opciones de tratamiento y seguimiento, el desafío está en acercar la información a las personas.