Qué observar. En la segunda mitad de los 80, los alumnos de la Escuela de Arquitectura de la UC corrían la voz cuando Alejandro Amenábar y Smiljan Radic presentaban sus proyectos. Todos querían verlos. En esa época eran estudiantes destacados. Algunas décadas después ambos son ganadores del Premio Pritzker, el Nobel de los arquitectos.
- Aravena lo ganó en 2016 y Radic acaba de ganarlo, poniendo a Chile como una potencia de la arquitectura. Curiosamente, Radic pertenece a una generación dorada que incluye, además de Aravena, a Mathias Klotz, Cecilia Puga, Sebastián Irarrázaval. Todos de la UC, si bien hay grandes exponentes de otras universidades.
- El jurado fue presidido por Aravena, quien destacó que sus trabajos “parecen temporales, inestables o deliberadamente inacabados”. Ocultan “una ingeniería y construcción precisas”. Nacido en Santiago, sus abuelos paternos eran croatas y sus familiares maternos británicos.
- Además de la UC, se formó en el Instituto Universitario di Architettura di Venezia. En 1995 fundó en Santiago su estudio Smiljan Radic Clarke. Descrito en 2014 por el New York Times como una “estrella de rock entre los arquitectos”, fundó la Fundación de Arquitectura Frágil, una plataforma cuyo objetivo es apoyar la arquitectura experimental.
- Bastante reacio a la publicidad, Radic reside y trabaja en Santiago, con próximos proyectos en Albania, España, Suiza y el Reino Unido. En Chile una de sus obras más conocidas es el Teatro de Concepción, que parece un buque de formas.
El origen. “Hay pocos lugares en el mundo –comenta Aravena– donde uno pueda nombrar tan rápido a 10 arquitectos muy buenos. Miremos otros ejemplos de países que han logrado repercusión en la arquitectura internacional: cuando Portugal apareció en el mapa del mundo en los 90 había 4 arquitectos de ese nivel trabajando; en Suiza debe haber 7 u 8; en Japón, 10. Entonces, que en Chile pueda haber esa cantidad es un fenómeno raro”.
- Detrás de esta camada brillante está el nombre de Fernando Pérez, que fue decano de la Facultad: “No puedo decir en qué orden este conjunto de cosas se articulan. Cuando se hace el Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos, en Barcelona, el año 96, que dirigió Ignacio Solà-Morales, Chile tuvo un papel destacado, en el cual cupo un rol importante a nuestra escuela y también la UCV”.
- “Yo mismo fui invitado a dar clases en Harvard, el 90 y el 96, lo que permite generar contactos. El 2000 fui por un año a Cambridge y, por esa misma época, Chile ya estaba figurando en los anales internacionales como teniendo una densidad de arquitectos y de obras de calidad superior a su población y extensión geográfica”.
- Pérez recuerda que hubo una especie de big bang. “Hubo un momento que recuerdo como algo especial, un seminario en Argentina a mediados de los 90, donde presenté un conjunto de obras chilenas. Se me acercó uno de los profesores, y me dijo: ‘¡Oye, pero qué cantidad de obras buenas tienen ustedes!’. Le dije: ‘Estoy mostrando un grupo de obras que me gustan, pero hay muchísimas malas, que no interesan’. Y luego agregó algo que me dejó pensando: ‘A mí me costaría encontrar ese número de obras de esa calidad en Argentina’. Fue una de las primeras veces que me saltó la idea: parece que hay algo que está pasando”, dijo a Revista Capital.
La Escuela. Emilio de la Cerda, actual subsecretario de Patrimonio, fue director de la Escuela de Arquitectura, y vio de cerca el surgimiento de estos arquitectos notables. “Sin temor a equivocarme, me atrevería a decir que el rol que Aravena va a jugar en la discusión global de la arquitectura, es el más importante que le ha tocado a un arquitecto chileno en nuestra historia”. Lo dijo en 2015. Al año siguiente ganó el Pritzker.
- A proyectos tan aplaudidos como el que hizo Smiljan Radic en la Serpentine Gallery de Londres, se suman distinciones como el recibido por el mismo Aravena en 2014 a la mejor obra de arquitectura, galardón que es entregado por el Design Museum de Londres. La obra distinguida fue el Centro de Innovación UC Anacleto Angelini, del estudio chileno Elemental.
- El Pritzker sigue siendo el gran premio de la Arquitectura mundial, pese a la polémica que ha vinculado a Thomas Pritzker con Jeffrey Epstein. La familia que otorga el premio, que consta de 100 mil dólares, es dueña de la cadena Hyatt.
Para más noticias de cultura en Ex-Ante, clic aquí.