Todos sabemos ya que tomar bebidas azucaradas y con burbujas todo el día no es buena idea.

La combinación de un elevado contenido en azúcar con la acidez causada por la carbonización que le da al agua con gas las burbujas no es buena.

Todo el que ha dejado monedas en un vaso con coca cola a lo largo de una noche sabe que al sacarlas son más brillantes y limpias. La razón es que el ácido fosfórico que contiene esta bebida elimina la cubierta de óxido que se crea en la moneda. Así que una buena alternativa es beber agua.

Pero si eliges el agua con gas, es probable que alguien te diga que es mala. ¿Hay alguna evidencia sobre esta afirmación?

Empecemos por el estómago.

El agua con gas se hace añadiendo dióxido de carbono bajo presión. El resultado es que el agua contiene ácido carbónico. Si la bebes de un solo trago, te puede dar hipo o indigestión. ¿Pero qué pasa si la bebes con más moderación? ¿Hay algo de cierto en que es mala para el estómago?

Más bien todo lo contrario, según parece. En un pequeño ensayo, aleatorio y de doble ciego, se dividió a pacientes que sufren con frecuencia dispepsia o estreñimiento en dos grupos: uno iba a beber agua sin gas durante 15 días, y el otro bebería agua con gas durante el mismo periodo.

Luego, les hicieron distintos exámenes médicos. Ambas patologías mejoraron en el caso de los que bebieron agua con gas, mientras que no hubo mejoría entre los que bebieron agua del grifo.

Si bebes mucha agua con gas, puede ser que te sientas hinchado, pero investigadores en Japón descubrieron que este efecto puede tener usos positivos.

Hasta ahora la investigación no parece respaldar la idea de que el agua con gas sean igual de dañina que los refrescos.

Hicieron que un grupo de mujeres ayunaran durante una noche y luego les sirvieron lentamente agua con y sin gas.
Descubrieron que se liberan 900 mililitros de gas en solo 250 mililitros de agua, por lo que los estómagos de las mujeres se dilataron y ellas se sintieron llenas, aunque no habían comido.

Estas mujeres no se sintieron mal. Se ha sugerido que el agua con gas puede ayudar a las personas que comen demasiado, porque te hace sentir más lleno.

¿Problemas de huesos?

Pero si el agua con gas no perjudica tu estómago, ¿qué pasa con los huesos?¿Es cierto que los debilita? La evidencia sugiere que no.

Un pequeño estudio realizado en Canadá y publicado en 2011 concluyó que los adolescentes que bebían muchas bebidas carbonatadas (no agua) tenían menos calcio en sus cuerpos, pero no pudieron saber si esto se debía a las bebidas o al hecho de que estos adolescentes bebían también menos leche.

El estudio "Framingham" sobre el corazón empezó en 1948 y siguió a un grupo de gente durante muchos años para descubrir más cosas sobre los factores de riesgo de las enfermedades del corazón.

Ahora, algunos de sus hijos están participando en el estudio Framingham sobre la osteoporosis, que incluye exámenes médicos profundos cada cuatro años realizados por investigadores de la Universidad de Tufts, en Boston.
En 2006, el equipo examinó la relación entre la densidad ósea y las bebidas gaseosas.

Examinaron con detalle los distintos tipos de bebidas consumidas por las más de 2.500 personas que participaron en el estudio.

Descubrieron que las mujeres, pero no los hombres, que tomaban bebidas gaseosas con sabor a cola tres veces a la semana tenían los huesos de la cadera con una densidad mineral media menor.

Casos dramáticos, como el del hombre que bebía litro y medio de refresco todos los días y perdió todos los dientes. Pero su obsesión no era precisamente agua.

No hubo diferencia en el caso de otras bebidas carbonatadas. La hipótesis de los autores es que el efecto se debe probablemente a la cafeína y a las acciones del ácido fosfórico (que no tiene el agua con gas) sobre las que todavía no se sabe mucho.

Es posible que de alguna forma bloquee la absorción de calcio, pero nadie sabe todavía cómo.

Diez años después, todavía no hay acuerdo sobre cómo la dieta afecta la salud de los huesos.

Así que parece que no hay problema para el estómago ni los huesos al beber agua con gas. ¿Pero qué pasa con los dientes? ¿Cualquier ácido, incluso uno débil, erosiona el esmalte de nuestros dientes? Quizás no.

Se han hecho pocas investigaciones sobre el agua con gas en particular, pero sí se han hecho muchas sobre otras bebidas con gas.

Barry Owens, de la Universidad de Odontología de Memphis, en Estados Unidos, llevó a cabo un estudio en 2007 comparando distintas bebidas con gas.

En su estudio, las bebidas basadas en la cola resultaron ser las más ácidas, seguidas de las bebidas basadas en cola pero de dieta, y seguidas luego por el café.

Efecto acumulativo

Owens cree que no solo importa el pH inicial de una bebida, sino también con qué fuerza retiene la bebida la acidez en presencia de otras sustancias, porque en una boca real hay saliva, así como otros alimentos que pueden afectar a los niveles de acidez. Esto se conoce como capacidad de almacenamiento.

Una revisión de distintas bebidas las situó en el siguiente orden según su capacidad de almacenamiento.

El efecto erosivo de las bebidas carbonatas se va acumulando en el tiempo.

Las bebidas carbonatadas no basadas en frutas, como la cola, resultaron ser las más ácidas (las versiones dietéticas mejoran un poco), seguidas de las bebidas con gas basadas en frutas, el zumo de frutas y el café. En otras palabras, alguna bebidas con gas pueden perjudicar el esmalte.

Un estudio de caso publicado en 2009 de un trabajador de banca de 25 años cuyos dientes frontales se desgastaron tras cuatro años bebiendo medio de cola al día, seguidos de tres años en los que bebió litro y medio al día más algún zumo de frutas, es suficiente para aterrorizar a cualquiera.

Pero también depende de cómo bebamos. Este hombre "aguantaba la bebida en la boca durante varios segundos y la saboreaba antes de tragarla".

En Suecia, investigadores mostraron que cuanto más tiempo pase la bebida en la boca, más perceptible es la caída del pH. En otras palabras, más ácida se vuelve la boca. Pero si bebes con una pajita o pitillo la bebida entra directamente a la parte de atrás de la boca y hay menos oportunidad para hacer daño.

¿Entonces, que pasa con el agua mineral con gas? En la Universidad de Birmingham, Catriona Brown puso dientes humanos sin signos de erosión en jarras durante 30 minutos, con distintos tipos de agua con gas de sabores.
Los dientes se habían recubierto de barniz, salvo por una zona de medio centímetro de diámetro que se dejó sin barnizar para poder examinarla luego.

Encontraron que el efecto de las bebidas era el mismo y algunas veces mayor que el del jugo de naranja, una bebida sobre la cual ya se sabe que reblandece el esmalte.

El agua con gas tiene apenas el 1% de la acidas que las sodas, según investigaciones.

El limón y la lima, y el pomelo fueron los sabores más ácidos, probablemente porque utilizan ácido cítrico para dar un mejor sabor.

Así que las aguas minerales de sabores no deben ser consideradas tan inofensivas como el agua, ¿pero qué pasa con el agua con gas sin sabores añadidos?

Los estudios son pocos. En 2001, el equipo de Birmingam estudió siete marcas distintas de agua mineral, cubriendo con ellas piezas dentales extraídas para ver qué sucedía.

Concluyeron que las aguas con gas tenían un pH de entre 5 y 6 (no tan ácido como algunas bebidas con cola, que pueden tener uno tan alto como de 2,5), comparado con el agua sin gas que tiene uno neutral de 7.

En otras palabras, son un ácido débil, como se sospechaba. Pero en cuanto el poder erosionador de ese ácido en los dientes, el efecto fue 100 veces menor que el de algunas otras bebidas con gas.

Claro que la boca es un ambiente muy distinto a una jarra, pero no parece que la evidencia sea muy fuerte.

Así que si quieres cambiar el agua de siempre por una con gas, aunque es ligeramente ácida, no hay evidencia que sugiera que es mala para tus huesos, tu estómago o tus dientes.

Pero si quieres estar totalmente seguro y alejarla de tus dientes, cuando respondes a la pregunta con o sin gas, quizás podrías entonces utilizar una bombilla.

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