Después de llevar una vida marcada por el estigma de "gorda", la actriz nominada al Oscar Gabourey Sidibe decidió someterse a una cirugía para perder peso después de que ella y su hermano mayor, Ahmed, fueran diagnosticados con diabetes tipo 2.

"Realmente no quería preocuparme de todos los efectos que vienen junto con la diabetes. No quería estar agobiada todo el tiempo por la pérdida de mis dedos de los pies", reveló en una entrevista a la revista People.

Eso sí, no quiso informar cuántos kilos ha perdido exactamente, ya que "es algo personal para mí", desde que se realizó una laparoscopia bariátrica en mayo del año pasado. 

Asimismo, aclaró que someterse a este tratamiento fue una decisión acertada, "estaba en guerra con mi cuerpo. Si hubiera empezado el tratamiento más temprano, no hubiera pasado tanto tiempo odiándome a mí misma, sin embargo ahora amo a mi cuerpo. No tengo nada de feo", comentó.

Tampoco tuvo problema en asegurar que esto le ha ayudado a aceptarse a sí misma, lo que deriva en la seguridad y disposición a empezar algún tipo de relación sentimental. "Estoy lista para recibir la llamada de un hombre", expresó.

En la conversación con People también se refirió a la compleja infancia que tuvo a causa de su problema con los kilos de más: "era una niña gorda. La gente decía cosas de mí que no decían de otros niños. También me di cuenta que en casa también todos tenían sobrepeso, aunque también empezaron a molestarme ahí. Cuando corría a abrazar a mi mamá después de la escuela, ella decía: ¡Oh! Eres como un jugador de fútbol americano, me vas a tumbar".

En ese sentido es que su papá le aconsejó que perdiera peso para que todos vieran que era una chica realmente bella, aunque posteriormente sus padres se separaron, lo que la afectó profundamente, enfocándose en la comida.

Esto la afectó a tal punto que cuando iba en sus primeros años de escuela aprendió a hacer chistes de su peso, antes de que sus compañeros lo hicieran. Para mantener su peso y no seguir subiendo, optó por vomitar, lo que adicionalmente permitía que se sintiera mejor. 

Cuanto Gabourey Sidibe tenía 22 años pensó en operarse para bajar los kilos extra. Sin embargo, los doctores le dijeron que el trastorno alimenticio había causado estragos en su cuerpo, por lo que tenía que esperar.

Poco tiempo después, se presentó la oportunidad de protagonizar "Precious", en un papel diseñado para un perfil de "niña gorda" que calzaba muy bien con ella. Esto la motivó a alimentarse mejor y perder algo de peso que un tiempo después recuperó. "Me enojé conmigo misma, con mi cuerpo", añadió.

Finalmente, en 2016 los médicos la autorizaron para realizar la intervención quirúrjica en el Centro de UCLA en Los Angeles. Ante ese momento tan importante, reveló que "después de 11 años de decir que la operación sería mi último recurso, ya estaba ahí. Mi cirujano me dijo que cortaron mi estómago a la mitad. Esto limitaría mi hambre y mi capacidad para comer, además la química de mi cerebro cambiaría y querría comer más sano. Mi relación con la comida tenía que cambiar".

Después de ese proceso, asegura que empezó a notar la diferencia, principalmente en las red carpet. "Usualmente suelo sudar en las alfombras rojas por los nervios y por usar tacones, pero esta vez no sudé para nada", reveló.

"Le pido a Dios que no quede tan delgada. Si pierdo suficiente peso como para ser una mujer 'chubbie', estaría más que feliz", finalizó. 

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