Con "Manchester frente al mar", Casey Affleck abrió su propia caja de Pandora: el Globo de Oro a Mejor Actor —su primer gran galardón en 22 años de carrera— fue solo el ícono momentáneo de su éxito actual. El actor estadounidense de 41 años se transformó en la figura indiscutida de la temporada de premios, opacando incluso a Ryan Gosling, y consiguió su primer Oscar a Mejor Actor.

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De personalidad atípica para una figura hollywoodense de su estatus, todo ese reconocimiento lo sacó de su zona de confort. Aunque en el pasado fue sindicado como el "amigo de juerga" de su ex cuñado Joaquin Phoenix, lo cierto es que siempre intentó pasar lo más inadvertido y retraído posible.

En las entrevistas parece genuinamente despistado, y más preocupado de los problemas que vive la gente común —su familia, su rol de padre y el dinero que logra llevar a su hogar— que de participar en alfombras rojas.

Sin embargo, resguardar su intimidad le ha resultado difícil en el último tiempo. Porque dos denuncias por acoso sexual en 2010 volvieron a ser atendidas por la prensa durante la reciente temporada.

Dos años después de obtener su primera nominación al Oscar (como Mejor Actor de Reparto por "El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford"), Affleck filmó el falso documental "I’m Still Here". Allí, la directora de fotografía Magdalena Gorka lo acusó de haber entrado a su cama sin su consentimiento; y la productora Amanda White lo culpó de insinuaciones de índole sexual y de haberla agredido tras haberse negado a sus sugerencias.

Cuando explotó el caso, el actor y director negó cada uno de los hechos y logró un acuerdo extra judicial con los abogados querellantes. Pero toda la información sigue al alcance de cualquiera en Internet y los medios vuelven a escribir acerca de la impunidad en Hollywood.

Un papel le vale un Oscar

En "Manchester frente al mar", Affleck interpreta a Lee Chandler, un hombre inconsolable y de mirada perdida que guarda consigo miserias personales y familiares: el personaje debe hacerse cargo de su sobrino, después de la muerte de su hermano, en una situación que hará girar su vida y su relación con su pareja.

"Cuando leí el guión sabía que podía hacer ese papel, que lo entendía, hubo escenas que me costaron mucho, pero en general me sentí cómodo con lo que estaba haciendo", dijo a The Hollywood Reporter sobre el rol que algunos medios mencionan como "el papel de su vida".

Aunque en su afán por sabotear su performance —y, de paso, su propio ego—, el actor también desestimó su trabajo. Porque, en un principio, el papel estuvo pensado para Matt Damon. "No creo que la película hubiera sido muy distinta con él", dijo a la revista ICON, perteneciente al diario El País de España.

En la misma entrevista, el actor fue consultado acerca de si se veía ganando el Oscar. Su respuesta llegó demasiado tarde: "Lo dudo. La verdad es que casi nunca gano nada".

Nunca estuvo tan equivocado.

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