Bruce Springsteen lanzó su autobiografía "Born to run" (2016) y reveló una parte de su vida íntima y desconocida. Esa que, hasta ahora, solo compartía con su soledad o su familia más cercana: la depresión.

Aunque su esposa no estuvo de acuerdo, "The Boss" se dispuso a reconocer esa enfermedad que lo ha afectado en los momentos más importantes de su carrera y que a través de su propia música intentaba calmar. Y a propósito de la publicación del libro —que también contiene un álbum llamado "Chapter and verse", con temas inéditos y grandes éxitos—, el ícono de la canción estadounidense reflexionó sobre algunos pasajes de su vida en una conversación junto a distintos periodistas en Londres.

"El rock ha sido mi terapia. Y diría más: la extenuación. Forzaba siempre los límites de mi resistencia física, pensando que si estás lo suficientemente cansado no tienes fuerzas para pensar si estás deprimido", dijo Springsteen.

El hombre de "Born in the U.S.A." aseguraba en su libro que conducía por las carreteras de Nueva Jersey como si los kilómetros pudiesen reparar el daño hecho. Porque el músico vivió una infancia difícil, de una familia de bajos recursos y una relación tormentosa con su padre, diagnosticado tardíamente con la misma enfermedad.

"Soñaba con una vida en la que de hecho se pudiese vivir", recordó Springsteen.

Y más allá de su historia, es exactamente esa aproximación personal a la depresión la que podría ayudar a otras personas que padecen la enfermedad a enfrentarla: "Por eso, con el libro he intentado reflexionar sobre mis caídas depresivas, que vienen con mi padre, pero también de la comunicación conmigo mismo, con mi familia y mi comunidad".

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