Un estudio de la Universidad de Chile realizado en ratones reveló los posibles efectos a largo plazo del consumo de edulcorantes en el organismo: podría incluso impactar negativamente en la expresión de genes de la descendencia de quien los ingiere.

Recordemos que los edulcorantes son las sustancias naturales o artificiales que se utilizan para sustituir a los endulzantes con azúcar y que tienen bajo aporte calórico. Entre los disponibles en el mercado se encuentran el acesulfamo de potasio, advantamo, aspartamo, neotamo, sacarina, sucralosa y stevia.

El estudio del impacto de los edulcorantes

La investigación desarrollada por el Departamento de Nutrición de la Universidad de Chile y publicada en la revista científica Frontiers in Nutrition se centró en el estudio de los efectos adversos de la sucralosa y la stevia en ratones. Para lograrlo, dividieron a 47 ratones —machos y hembras— en tres grupos: el primero consumió solo agua, el segundo agua con sucralosa y el tercero agua con stevia, en dosis a escala de la cantidad que ingieren habitualmente los humanos.

Además de analizar los cambios en los ratones que consumieron los edulcorantes, se observó los efectos en las siguientes dos generaciones, es decir, en los hijos y nietos de los roedores, los que tuvieron una dieta normal (no se les administró sucralosa ni stevia).

Los resultados

Los estudios revelaron que el consumo de sucralosa afecta a la tolerancia a la glucosa y que genera cambios epigenéticos (cambios hereditarios en la forma en como se expresan los genes) que afectan a la descendencia de los ratones que consumieron los endulzantes. 

Además, estos sustitutos del azúcar alteraron la microbiota intestinal materna y redujeron la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), específicamente el butirato y el propionato. Los ratones hembra traspasaron a sus crías una microbiota alterada con bajos niveles de AGCC, alterando la expresión de genes metabólicos e inmunológicos en las siguientes generaciones.

Específicamente, el consumo de sucralosa afecta la expresión de las proteínas Srebp1 en el hígado y de Tnf y Tlr4 en el intestino, la composición de la microbiota fecal y a las concentraciones de ácidos grasos de cadena corta (AGCC).

Los efectos de la stevia fueron observados principalmente en la primera descendencia de los ratones, es decir, se vieron afectados más sus hijos que sus nietos.

En conversación con El Mercurio, la investigadora principal del estudio, Francisca Concha, comentó "nos pareció intrigante que pese al creciente consumo de estos aditivos, la prevalencia de la obesidad y los trastornos metabólicos como la resistencia a la insulina no ha disminuido"

Respecto a los resultados, mencionó que "al comparar las generaciones, estos efectos fueron generalmente más fuertes en la primera generación y tendieron a disminuir en la segunda".

"Los efectos vinculados a la sucralosa fueron más consistentes y persistentes a través de las generaciones", cerró Concha.

Los investigadores enfatizaron que se trata de un estudio en animales, por tanto, sus resultados no pueden extrapolarse directamente a los humanos.

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