Hace casi 28 años, el británico Karl Bushby emprendió una particular travesía: dar la vuelta al mundo a pie, sin usar ningún medio de transporte, con la meta de regresar a su hogar en Hull, Inglaterra

Su punto de partida fue Punta Arenas, en el extremo sur de Chile el 1 de noviembre de 1998 y desde entonces ha recorrido decenas de miles de kilómetros. 

La historia de Bushby volvió a captar atención a medida que se acerca al tramo final de la llamada Expedición Goliat, un recorrido que acumuló decenas de miles de kilómetros, múltiples interrupciones y varios cruces extremos. 

Según reconstruyó The Hull Story, el viajero planea llegar a su ciudad natal hacia fines de 2026 si logra resolver el último obstáculo de su itinerario.

"Al principio nadie creía en mi, ni mis amigos, ni mi familia, y tampoco existían las redes sociales, así que básicamente no tenía el apoyo de nadie", reveló en una entrevista con la agencia Reuters.

Bushby se unió al ejército británico a los 16 años, como paracaidista junior. Esa experiencia cambió su cosmovisión de la vida.

"El entrenamiento de los paracaidistas se centra en la condición física, la resistencia y la confianza, porque en cada vuelo te vales únicamente por ti mismo", detalló.

"Fui mucho más consciente de que la vida es corta, de la sensación de muerte, porque perdí varios amigos, y me propuse vivir lo mejor posible", aseguró.

De acuerdo con The Hull Story, Bushby bautizó el proyecto como Expedición Goliat y fijó una norma que mantuvo durante casi tres décadas. 

Recorrer cada metro por sus propios medios, ya sea caminando, trepando, nadando o arrastrándose”, explicó al medio que siguió buena parte de su historia. Esa definición también implicó rehacer trayectos cuando alguna detención o traslado forzado interrumpió la continuidad del recorrido.

 

Desde su salida de América del Sur, Bushby cruzó 25 países y avanzó por paisajes muy distintos entre sí. La ruta incluyó la Patagonia, el desierto de Atacama, regiones selváticas, cadenas montañosas, rutas remotas de Asia Central y zonas próximas al Ártico.

Cómo ha sido la travesía del explorador británico

"Tracé el recorrido a mano, con papel, lápices y una calculadora; y de pronto me di cuenta que era factible. Me obsesioné con la idea de lograr algo así de extraordinario", explicó.

Se autoimpuso una serie de reglas que mantuvo a lo largo de todo el recorrido: no utilizar transporte motorizado, no volar, no conducir, y no navegar, solo caminar. Sin atajos ni excepciones.

"La más difícil de mis máximas es que no puedo volver a casa hasta que llegue a pie hasta ahí, porque estoy seguro de que nadie dio la vuelta al mundo caminando sin haber vuelto al menos una vez a su hogar en medio de la expedición", argumentó.

Bushby ha declarado que el objetivo no es solo llegar, sino cubrir cada metro por su propio esfuerzo. Por eso rehízo segmentos completos tras arrestos o interrupciones. En su sitio web y redes sociales documentó cada etapa, obstáculo y cambio de ruta, mostrando que la Expedición Goliat ha sido un recorrido condicionado por migración, conflictos y decisiones personales.

En la etapa final, su atención está en el último obstáculo: llegar a Calais, Francia, y obtener permiso para cruzar por el túnel de servicio del Eurotúnel. Si no lo consigue, evalúa nadar los 33,7 kilómetros del Canal de la Mancha, el último desafío antes de Hull.

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