Cartas enviadas desde la cárcel, empresas de papel, pagos similares a sueldos "lícitos" y presuntas coimas a funcionarios policiales son parte del modus operandi que, según el Ministerio Público, utilizaban los denominados “Cojos de La Legua”, organización criminal que habría operado durante más de 20 años.
En la cúpula de la agrupación aparecen tres hermanos, quienes este jueves enfrentaron a la justicia tras la detención de una veintena de sus presuntos integrantes.
El líder sería César Liberona Miranda, cuyo apodo dio origen al nombre de la banda.
Pese a encontrarse tras las rejas, la Fiscalía sostiene que habría encontrado un particular mecanismo para continuar dirigiendo las operaciones desde la cárcel.
Cartas desde la cárcel que terminaban siendo ingeridas
Una de las principales revelaciones de la investigación tiene relación con la forma en que Liberona presuntamente mantenía contacto con sus subordinados.
Según el Ministerio Público, el denominado “capo de La Legua” utilizaba correspondencia física para enviar instrucciones desde la cárcel.
Las cartas eran entregadas a las personas que lo visitaban en el recinto penitenciario y posteriormente llegaban hasta sus destinatarios en el exterior.
Sin embargo, el método incorporaba una particular forma de intentar eliminar cualquier evidencia que pudiera comprometer a la organización: después de leer las instrucciones, los destinatarios llegaban a comerse el papel.
El fiscal regional Sur, Héctor Barros, explicó que "optó por la decisión de escribir en un cuaderno, luego exhibía lo que escribía con instrucciones hacia otro de los imputados y luego que se leían y eran memorizadas, cortaba el papel y se lo comía".
Sus hermanos habrían dirigido la banda en el exterior
Mientras César Liberona permanecía encarcelado, sus hermanos Gonzalo y Mario habrían asumido funciones de liderazgo fuera de prisión.
Mario, conocido bajo los alias de “Tavo” o “El Mayor”, habría tenido específicamente a su cargo la estructura financiera de la organización.
La Fiscalía sostiene que los “Cojos de La Legua” contaban con una estructura organizada que les permitía no solo distribuir drogas, sino también administrar los recursos obtenidos mediante sus actividades ilícitas.
Empresas de papel y “sueldos” para los integrantes
Otro elemento del modus operandi investigado corresponde a la forma en que la organización presuntamente lavaba el dinero proveniente de sus actividades.
Según los antecedentes expuestos, la banda habría utilizado empresas de papel mediante las cuales adquiría inmuebles y realizaba pagos a sus integrantes.
Estos últimos recibían dinero de manera periódica, como si se tratara del sueldo correspondiente a un trabajo formal.
Los recursos también habrían sido destinados a financiar una vida de lujos.
Sin embargo, la Fiscalía indaga una arista todavía más grave: parte del dinero habría sido utilizado para corromper a funcionarios policiales mediante el pago de coimas, buscando así mantener y expandir las operaciones de la organización.
"Según los antecedentes, ellos recibirían información de un funcionario policial", añadió Barros.
Droga desde el norte y expansión mediante bandas más pequeñas
La investigación también permitió reconstruir cómo los “Cojos de La Legua” habrían aumentado progresivamente su influencia territorial: Según el Ministerio Público, la organización ingresaba droga desde el norte de Chile y abastecía principalmente al sector sur de Santiago.
Para consolidar su dominio habrían ido incorporando alianzas con bandas criminales: "El líder de la estructura criminal mantiene contacto con el líder para Sudamérica del Tren de Aragua [...] que se encuentra en proceso de extradición de Colombia a Chile".
57 presuntos integrantes han sido detenidos
El operativo desarrollado esta semana terminó con 20 integrantes detenidos, quienes fueron formalizados durante este jueves.
La Fiscalía les imputó delitos de tráfico de drogas, infracciones relacionadas con armas, asociación ilícita y lavado de activos.
El tribunal determinó que su libertad constituye un peligro para la seguridad de la sociedad y decretó la prisión preventiva.
Con estas capturas, ya son 57 los presuntos integrantes detenidos de una organización que es sindicada como una de las grandes abastecedoras de droga de la Región Metropolitana.