Un jardín infantil ubicado en la comarca de El Maresme, localidad de Barcelona, le ha negado la admisión a un pequeño, ya que éste no contaba con su calendario de vacunas al día.

La familia se querelló el pasado 31 de mayo en el Ayuntamiento local, argumentando que se vulneró su libertad ideológica, por no querer inmunizar al menor. 

A raíz de esta polémica, la juez Laura Mestres Estruch, magistrada de los Juzgados del Contencioso Administrativo, le ha dado la razón a la guardería, ya que no se puede privilegiar el interés individual en desmedro del bienestar colectivo.

Olvidan los derechos de los demás, pues entienden que su derecho de asistir a una guardería es superior al derecho a la salud del resto de niños”, indicó Mestres.

Tampoco existen registros de que el jardín haya obligado a la familia a vacunar a su hijo, por lo que no existe vulneración ideológica. 

La magistrada, que falló a favor del parvulario, argumentó que la familia “no pretende que su opción sea respetada, sino que el resto de familias y niños pequeños asuman las consecuencias y riesgos de su decisión unilateral”.

El movimiento antivacunas está en el ojo del huracán, pues se han registrado variados casos de menores de edad que fallecen por enfermedades vacunables, pero que, por ideología familiar, decidieron no tratar.

Hace cuatro años, un niño falleció de difteria en España, enfermedad que no se registraba en el país desde 1987

Pero las consecuencias no terminan ahí, pues Europa está viviendo un nuevo brote de Sarampión y, según expertos, los principales culpables son aquellos que no se inmunizan, ya que permiten que el virus genere resistencia a anticuerpos, lo que, en el peor de los casos, podría gatillar una pandemia.

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