Parece una idea sacada de Jurassic Park, pero es real y ya está en marcha. Si en la película el multimillonario John Hammond extraía el ADN de fósiles de dinosaurios para recrearlos en un parque de entretenciones, ahora el científico de la Universidad de California, Harris Lewin, trabaja en obtener el código genético de todas las especies que existen sobre la Tierra y salvarnos de la sexta extinción masiva.

Se trata del proyecto científico más ambicioso que se ha hecho en el campo de la biología después del Proyecto Genoma Humano. Esta vez científicos de todo el mundo, incluido Chile, se unieron en una cruzada para obtener la información genética de un millón y medio de especies vivas alrededor de todo el planeta en un plazo de diez años.

Con esta información los especialistas buscan crear una biblioteca digital de la vida en la Tierra, que albergará la información detallada de plantas, animales, hongos y otros organismos, cuyas células tienen un núcleo que contiene el ADN. En palabras del líder del proyecto, “se trata de almacenar toda la inteligencia colectiva desarrollada a lo largo de 3.500 millones años de evolución en nuestro planeta”.

Para Lewin el Proyecto Bio Genoma de la Tierra traerá resultados que serán un aporte fundamental para innovaciones globales en campos como la medicina, agricultura, conservación y tecnología, pero más importante aún, supondrá “un cambio revolucionario en la manera que tenemos de entender cómo se organiza la vida”, plantea.

Reconstruir el árbol de Darwin

En octubre de 1836 Charles Darwin concluía su viaje de cinco años recorriendo el mundo a bordo del Beagle. Luego de esta travesía, el científico contaba con un registro único de las especies existentes en el planeta que más tarde, en 1859, se convertiría en su obra fundamental: “El origen de las especies”.  

Fue en ese período de divulgación de lo aprendido, que Darwin trazó en su libreta el primer boceto del árbol de la vida, un dibujo que le permitía explicar las relaciones de parentesco entre los seres vivos y que daría cuenta de su teoría de la evolución por medio de la selección natural.

Sin embargo, la teoría de Darwin que fue utilizada durante más de un siglo y medio por la comunidad científica, estaría llegando a su fin. Son varios los biólogos que han intentado derribar el árbol de Darwin en busca de una mejor manera de graficar la complejidad de la vida en la Tierra. El científico Harris Lewin es parte de este equipo y plantea que el proyecto Bio Genoma de la Tierra permitirá “realizar la reconstrucción completa del Árbol de la Vida, desde abajo hacia arriba, señala.

Al respecto explica que la información genética obtenida de esta cruzada científica, nos entrega detalles sobre las relaciones entre todas las especies que conocemos y que son sólo una ínfima parte en relación al total de especies que existen y que faltan por descubrir. “Con esa información ya nos podemos dar cuenta que algunas especies que parecían estar relacionadas entre sí, realmente no lo estaban. Lo que ocurría era que algunos tipos de evolución permitieron que los rasgos físicos entre distintas especies se vieran similares, pero en su nivel de ADN eran muy diferentes. Esa es la parte más difícil, porque es el equivalente a mover la rama del árbol de la vida de una parte a la otra”, plantea Lewin.

Según el biólogo y Doctor en Inmunología, la importancia de obtener esta información genética, es que nos permitirá comprender cuáles son las reglas de la vida y de la evolución, por qué se han producido innovaciones importantes en la apariencia de las especies y cómo pasamos de ser células individuales a toda la complejidad que vemos en la vida animal y vegetal del planeta.

Mil millones de gigas

Para lograr la ambiciosa meta cada país involucrado deberá secuenciar genomas de distintas especies, esto significa extraer una molécula de ADN, que es lo que tienen al interior todas las células de los organismos vivos, para luego codificar esa información y almacenarla en la biblioteca de la vida.

Pero más allá de la logística necesaria para colectar las muestras, el problema más serio que enfrentan estos científicos es dónde almacenar tanta información. Esto porque el proyecto Bio Genoma de la Tierra requerirá nada menos que mil millones de gigabytes de capacidad de almacenamiento digital, por lo que será necesario promover nuevos protocolos internacionales para el intercambio y almacenamiento de esta información. Lewin agrega que también será necesario desarrollar nuevos algoritmos para analizar esa gran cantidad de datos.

Sexta extinción masiva

A juicio del creador del proyecto nos encontramos en medio de la sexta gran extinción de la vida en nuestro planeta. Ejemplo de esto es lo que ocurre con la gran barrera de coral en Australia, un ecosistema que ha llegado a su punto de inflexión debido al cambio de temperaturas de los océanos, consecuencia del calentamiento global. Asimismo, de las 80 mil especies de plantas y animales que han sido observadas por la ciencia, 23 mil están amenazadas y en peligro de extinción. “Al paso que avanza la humanidad, para el año 2100 habremos perdido la mitad de las especies en la Tierra”, advierte el científico y agrega que tener una fotografía detallada de lo que existe en esta época, será fundamental para nuestro futuro.

“Quizás incluso podamos traer de vuelta animales como el mamut”, plantea el académico para quien la idea de colectar el ADN de especies extintas es también una alternativa. Al respecto explica que, si bien el paso del tiempo desintegra la información genética haciendo más difícil la tarea, “la reconstrucción de los genes de especies extintas es muy importante pues nos permitiría completar el puzle de lo que ocurrió en la cadena evolutiva”.

La identificación de ADN de las especies permitirá además descubrir nuevas fuentes de drogas para combatir enfermedades, preservar la biodiversidad que existe hoy en la Tierra y finalmente generar nuevas fuentes de alimentos. Este último es un desafío urgente considerando el crecimiento de la población mundial, que podría llegar a los 9.600 millones de personas para el 2050.

El nuevo viaje a la Luna para la biología

Finalmente, Harris Lewin advierte que la tecnología genética nos permitirá dar el próximo paso en la evolución humana, a su juicio es una herramienta que llegó para quedarse y será necesario darle la bienvenida en lugar de temerle. “Se trata de un conjunto de tecnologías que se utilizarán para la prevención de enfermedades en humanos, plantas y animales, y que serán necesarias para la población”, asegura. Y añade que, en ese contexto, el Proyecto Bio Genoma de la Tierra será el nuevo viaje a la Luna para la biología, una cruzada científica de nivel global que “nos permitirá saber quiénes somos, de dónde hemos venido desde el punto de vista de la evolución y hacia dónde queremos ir como especie”, concluye.

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