Si alguna vez has estado en problemas a la hora de escoger el regalo de cumpleaños de tu pareja, entonces piensa un rato en la situación de los superricos.

Mientras que para la mayoría de nosotros la elección de un obsequio está limitada por nuestro presupuesto, para los multimillonarios las opciones parecen ilimitadas, ya que virtualmente pueden comprar lo que quieran.

Afortunadamente -para ellos- hace algunos años un poderoso hombre de negocios de Reino Unido supo exactamente lo que quería regalarle a su esposa para su cumpleaños número 50: una actuación sorpresiva de su cantante favorita, Annie Lennox.

Pero en lugar de tener que ir hasta una sala de conciertos, se propuso que Lennox -quien alcanzó fama mundial con el grupo Eurythmics- fuera hacia ellos.

Meses después su pareja disfrutaba plenamente de la fiesta en un elegante castillo inglés cuando la cantante sorpresivamente apareció en el escenario.

Aun cuando uno tenga dinero para este tipo de lujos, la pregunta es: ¿cómo se organiza un recital privado de tu cantante o banda favoritos?

Negocio en alza

Un número creciente de superricos en todo el mundo enfrenta situaciones similares y contrata cada vez más los servicios de un negocio en expansión: el de los llamados asistentes de estilo de vida.

Esta industria ha crecido de forma sostenida en los últimos 15 años. Las empresas del sector pueden organizar todo para uno.

Los hermanos Andrew Long (izq.) y Alex Cheatle manejan el negocio desde distintas partes del mundo.

Sea contratar a estrellas de pop o atender requerimientos más frecuentes como comprar boletos de avión, conseguir un hotel y reservar una mesa en un restaurante de primer nivel, representantes de estas compañías se encargan de conseguir lo que sea.

Una de las primeras firmas del sector fue Ten Group, que tiene casa matriz en Londres. Fue fundada en 1998 por los hermanos Alex Cheatle y Andrew Long.

Hoy tiene de 2.000 clientes en todo el mundo, a los que presta servicios con 450 empleados en 16 oficinas ubicadas en todo el planeta, desde Nueva York hasta Shanghái, desde Tokio hasta San Francisco.

El Ten Group tiene, además, unos 100 clientes corporativos tales como el banco Coutts -el que usa la reina británica Isabel II-, a cuya clientela le ofrece sus servicios de gestión.

En la actualidad, la empresa factura US$38 millones al año y afirma que su base de usuarios está creciendo.

Nada mal para una firma que Cheatle y Long iniciaron en el dormitorio de su casa en Londres y a quienes en algún momento los bancos se negaron a abrirles una cuenta corporativa.

Así nació la idea

Long y Cheatle crearon Ten cuando tenían 22 y 28 años, respectivamente.

Ten cuenta con 16 oficinas en todo el mundo.

A Cheatle se le ocurrió la idea cuando se desempeñaba como gerente del gigante de bienes de consumo Proctor & Gamble. Long, por su parte, trabajaba como organizador de eventos.

Ambos renunciar a sus empleos y probar suerte con el nuevo negocio. Sus primeros clientes les llegaron a través de amigos de amigos.

Cheatle, hoy de 45 años, dice: "Al principio éramos Andrew y yo con una laptop y algunos celulares Nokia; recorríamos todo Londres tratando resolver cosas para la gente".

"Obviamente no contábamos con la red global de personal que tenemos hoy, así que no decíamos que éramos buenos, sino sólo que haríamos un gran esfuerzo para conseguir lo que nos pedían".

"Por suerte comenzaron a llegar clientes con dinero como banqueros y ejecutivos, gente que tiene mucha pasta pero dispone de muy poco tiempo.

"A ellos les dimos la oportunidad de delegar parte de su lista de asuntos pendientes".

A pesar de que los hermanos ya habían conseguido los primeros clientes de peso, el banco con el que se manejaban se negó a abrirles una cuenta corporativa porque el gerente de la entidad no entendía bien su plan de negocios.

Cheatle recuerda: "Quería que le escribiésemos una estrategia detallada, pero le dijimos que no podíamos porque antes de definir un camino preciso queríamos ver cómo se desarrollaba el negocio.

"Al final, el gerente del banco ni siquiera nos dejó cobrar los primeros cheques que recibimos".

"Experiencia cercana a la muerte"

Afortunadamente, los hermanos obtuvieron inversiones de amigos, familiares e incluso algunos de sus primeros clientes, y el negocio comenzó a expandirse.

Muchos restaurantes de primer nivel separan mesas para los clientes de la empresa.

Ya en 2002 tenían 100 empleados, pero luego fueron víctimas de un desastre: la firma tuvo problemas de caja como consecuencia del estallido de la burbuja de las empresas "dotcom".

Cheatle asegura: "Fue una experiencia cercana a la muerte".

"El problema es que estábamos invirtiendo mucho en mejorar la calidad del servicio, pero aún no habíamos alcanzado el nivel necesario para justificar el precio de las suscripciones que queríamos fijar.

"Para nosotros era una carrera contra el tiempo: llegar a ser suficientemente buenos para justificar el dinero que necesitábamos para prestar el servicio".

Con todo, el negocio salió adelante gracias a que todos, incluyendo ambos hermanos, aceptaron reducir sus ingresos. Sin embargo, algunos empleados perdieron su trabajo.

Los hermanos dicen que los restaurantes aman a los clientes de Ten porque gastan mucho dinero en vino.

Desde entonces las cosas han mejorado notoriamente: la empresa ha crecido sin pausa a nivel global.

El personal habla más de 22 idiomas, incluyendo mandarín y japonés, y siempre hay alguien disponible las 24 horas del día.

Ten también emplea a personas con conocimientos especializados, tales como expertos en los sectores de la aeronavegación comercial y la hotelería, o individuos conectados con la industria de la música.

Para los clientes privados, el costo inicial de suscribirse a Ten es de unos US$1.500. Esto les da derecho a hasta 30 pedidos telefónicos cada año, además de acceso a la web de la firma. Los precios suben si el cliente desea un servicio más complejo.

Y obviamente el usuario debe pagar por cada reserva o compra que Ten hace en representación suya. La empresa no deduce comisiones de estos montos.

"Extraño y maravilloso"

"Como codirectores ejecutivos, los hermanos se dividen las tareas según un criterio geográfico.

Un cliente de Ten pidió una tarántula para el cumpleaños de su hijo.

Cheatle trabaja en la casa matriz en Londres y supervisa las operaciones en Europa, África y América, mientras que Long tiene su base en Singapur y se encarga del mercado asiático, de rápida expansión.

Long, de 39 años, comenta: "Trabajar en diferentes zonas horarias tiene sus complicaciones, claro, pero logramos que todo funcione gracias a la tecnología y la confianza mutua. Y, siendo hermanos, la toma de decisiones es más rápida".

Ambos cuentan que, en lo cotidiano, el servicio más popular de Ten es el de las reservas en restaurantes de lujo, ya que pueden conseguir mesas en establecimientos prácticamente vedados para el resto de los mortales.

"Los mejores restaurantes del mundo no tienen problema en separar algunas mesas para los clientes de Ten. ¿Por qué? Porque los usuarios de nuestro servicio gastan más en comida y mucho más aún en vinos. Definitivamente les gusta presumir.

"Sin embargo, seguimos teniendo pedidos extraños y maravillosos.

"Alguien recientemente quería organizar una fiesta temática sobre el Hombre Araña para su hijo de 7 años y nos pidió que consiguiéramos a un entrenador de animales para que llevara una tarántula de verdad".

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