Una nueva publicación de la revista Science que expone la investigación realizada por expertos del Instituto de Biología Integrativa del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zurich (ETH-Zurich), ha zanjado una de las maneras más económicas para la lucha contra el cambio climático: plantar árboles. 

Según el estudio, el crecimiento de nuevos árboles eliminaría 205 mil millones de toneladas de carbono que se mantiene acumulado en la atmósfera, cifra que equivale a dos tercios de los aproximadamente 300 mil millones de toneladas métricas de carbono que hemos acumulado en ella desde la Revolución Industrial.

Jean-Francoise Bastin, quien encabezó el estudio, usó medidas directas de la cubierta forestal para generar un modelo de potencial de restauración forestal en todo el mundo, en el que destaca que la reforestación o la restauración de superficies forestales a escala global ayudaría a la captura de gases de efecto invernadero (causantes del cambio climático) y la mitigación del cambio climático.

Los mapas y modelos generados por este equipo formado por expertos de Suiza, Italia y Francia indican que existe superficie suficiente para incrementar la masa forestal en un 25% sin que ello represente perjuicios irreversibles para la producción agrícola o los ecosistemas naturales.

Los investigadores utilizaron Google Earth para ver en qué áreas podrían plantarse más árboles, al tiempo que se mantiene el espacio para las personas (agricultura y zonas urbanizadas) y los ecosistemas naturales.

Jean-Francois Bastin, explica que han calculado que hay espacio para al menos, plantar un billón de árboles más, pero podrían llegar a ser 1,5 billones.

En el resumen de su estudio, los autores se limitan a proponer un incremento del 25% la superficie forestal, una acción que podría tener como resultado la captura de 200 gigatoneladas adicionales de carbono -que quedaría retenido en la madera y por tanto dejaría de estar en la atmósfera en forma de dióxido de carbono.

Los autores señalaron que si se hace la plantación, gran parte de esos beneficios llegarían pronto porque los árboles retiran más carbono del aire cuando son más jóvenes.

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