Ivo Pitanguy, el cirujano plástico más famoso de Brasil, de America Latina y probablemente del mundo, murió este sábado.

"El profesor Pitanguy falleció a las cinco y media de la tarde de hoy (sábado) en su casa, de un paro cardiaco", dijo a BBC Mundo su asesora de prensa, Patricia Sallum.

La salud de Pitanguy, de 93 años, estaba deteriorada, pero el mismo viernes transportó la antorcha olímpica en silla de ruedas durante un trecho del recorrido en Río, sede de los Juegos Olímpicos.

Brasil es uno de los paraísos de la cirugía plástica gracias a Pitanguy, que hace décadas popularizó esta especialidad y que se convirtió en uno de los más famosos del mundo en su profesión.

En 2014 recibió a BBC Mundo en su clínica privada del barrio carioca de Botafogo y allí el corresponsal de BBC Mundo en Brasil, Gerardo Lissardy, pudo ver la vitrina que reúne decenas de medallas y premios ganados por Pitanguy dentro y fuera del país.

También hay fotos suyas con celebridades, reyes y con el papa Juan Pablo II.

Algo serio

Pitanguy sostenía que la cirugía plástica debe entenderse como algo tan serio y profundo como cualquier otro ramo de la cirugía, como algo que contribuye al bienestar de pacientes.

"No tenemos el vocablo del poeta de crear una linda palabra, ni el cincel del escultor para crear una estatua, ni la tinta del pintor. Tenemos limitaciones dentro de la forma, la anatomía. Pero tenemos la cualidad de recomponer varias deformidades", señaló en la entrevista con BBC Mundo hace dos años.

Afirmaba que eso vale tanto para alguien con un problema congénito como para quien tiene una oreja o nariz grande, o siente que envejece demasiado rápido.

"No se mide la deformidad por aquello que estás viendo, sino por aquello que causa sufrimiento al otro. Eso es tan importante como cuando (Sigmund) Freud descubrió que las enfermedades no se trataban sólo orgánicamente. Es la lección más profunda que tengo dentro de mi piel", agregaba.

Para Pitanguy existían motivos para que Brasil sea uno de los principales países en la ciencia de moldear el cuerpo, rejuvenecer vaginas o transplantar cabellos.

Sol y curvas

Pitanguy hablaba de características particulares de los brasileños. "Su cuerpo está muy expuesto, es un país muy soleado. Y tienen un sentido de buscar estar bien con su imagen", decía.

Pero de inmediato acotaba que "ese sentido exagerado, narcisista, debe ser moderado".

Pitanguy tuvo mucho que ver con el auge del fenómeno en Brasil.

Educado en Brasil, EE.UU. y Europa en los años 40 y 50, enseñó la especialidad a generaciones de cirujanos en su país y prestó servicios gratuitos a pacientes de bajos recursos en centros de formación.

Entre las decenas de miles que operó también hubo varios famosos, como la actriz italiana Gina Lollobrigida.

Por su isla particular en Angra dos Reis, donde tenía una reserva ecológica, pasaron desde los Rolling Stones hasta el expresidente estadounidense Jimmy Carter.

Sus trabajos fueron publicados en revistas científicas de todo el mundo. También ha escrito diversos libros.

"Mejor un buen ego"

Paradójicamente, Pitanguy solía decir que nunca se sometió él mismo a una operación plástica: "Mejor que tener un buen cirujano es tener un buen ego".

Pitanguy, que dejó de operar en 2013, afirmaba que un cirujano plástico ante un paciente tiene la obligación moral de "hacerle comprender lo que puede, lo que no puede y lo que no debe hacer".

También decía que la profesión hay que ejercerla en un atmósfera de seriedad y austeridad, como ocurre en cualquier ambiente hospitalario quirúrgico.

"Es preciso huir de la banalización de la cirugía", advertía.

No sólo ricos

A Pitanguy se le considera el inventor de procedimientos como el "levantamiento de trasero brasileño", pero su fama la ganó también al destinar de forma gratuitasus servicios y habilidades a las víctimas de desastres.

Después de que una carpa de circo ardiera y sufrieran quemaduras cientos de personas en 1961, Pitanguy acudió a salvar vidas y a reparar después la desfiguración de las víctimas.

"Esta tragedia prueba la importancia de nuestra especialidad", dijo, tratando de defender la reputación de una disciplina quirúrgica a veces denostada.

Además de operar a miembros de la alta sociedad, ofrecía sus servicios de forma gratuita un día a la semana a los menos pudientes.

"Ivo Pitanguy dedicó su vida a ayudar a la gente a vivir mejor", dijo este sábado en un comunicado el presidente interino de Brasil, Michel Temer, que calificó al doctor como un científico y un intelectual.

Fue "autor de un importante trabajo social que privilegia la atención a los más necesitados", señalo Temer.

Su amigo Salvador Dalí lo llegó a retratar y en 1999 recibió uno de los mayores honores en Río de Janeiro cuando una escuela de samba lo usó como figura para su espectáculo.

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