Hay reencuentros que parecen imposibles hasta que finalmente ocurren. Vanessa Antonino volvió a encontrarse con Flor, su perra desaparecida hace 12 años, luego de que el animal fuera rescatado en Indiana y una investigación permitiera reunirlas.
La historia comenzó en el norte de Chicago, cuando Vanessa salió a trabajar como lo hacía habitualmente. Al regresar, Flor había desaparecido.
En ese entonces, la perra tenía cuatro años y acompañaba a su dueña durante una etapa especialmente difícil de su vida. La mujer contó a NBC Chicago que por esos días se trasladaba de un lugar a otro e incluso dormía en su automóvil.
“Hubo una época en mi vida en la que mi situación era inestable. Iba de un sitio a otro, viviendo y durmiendo en mi auto, y Flor estuvo conmigo en todo momento”.
Según su relato, aquel día dejó a Flor en el vehículo antes de ir a trabajar. Cuando regresó, ya no estaba.
Pasaron los años. Antonino tuvo cuatro hijos y mantuvo viva la memoria de la mascota, a quienes les mostraba fotografías de Flor y describía como su “hermana mayor”. Aunque con el tiempo comenzó a pensar que probablemente nunca volvería a verla, tampoco abandonó completamente la esperanza.
Una pista apareció a cientos de kilómetros
El giro de la historia ocurrió recientemente, cuando Flor fue encontrada en Gary, Indiana, después de un fuerte temporal que afectó a la región.
Una mujer de Louisiana que se encontraba colaborando en las labores de reparación tras la tormenta encontró a la perrita cerca de una carretera. Al verla asustada y expuesta al riesgo de ser atropellada, decidió rescatarla.
Flor fue trasladada posteriormente al Griffith Animal Control, donde apareció una pista que permitiría reconstruir parte de su historia.
La organización Microchip Hunters intervino para investigar el microchip que llevaba la perra. Este tipo de entidades se dedica a rastrear casos en los que los dispositivos tienen información difícil de vincular con sus propietarios o datos de contacto que ya no están vigentes.
En el caso de Flor, precisamente, el número telefónico asociado al microchip estaba desactualizado, pero de todos modos la investigación permitió avanzar hasta identificar a Vanessa como su antigua dueña.
“Una parte de mi corazón había vuelto a mí”
Un voluntario del refugio de animales de Evanston se encargó de trasladar a Flor desde Illinois hasta Evanston. Cuando Vanessa finalmente volvió a verla, la emoción fue inmediata.
“Fui a verla. Simplemente rompí a llorar. Me derrumbé por completo. Estaba de nuevo conmigo. Una parte de mi corazón había vuelto a mí”. Después de 12 años separadas, Flor y Vanessa finalmente volvieron a estar juntas.
Jeanette Garlow, codirectora de Lost Dogs Illinois, destacó la importancia de ponerles microchip a los animales y mantener actualizados los datos de contacto, ya que incluso cuando pasan muchos años, un microchip puede convertirse en la pista que permita reconstruir el camino de una mascota perdida hasta su familia.