Fue matemática y escritora, y brilló explicando los postulados de la ciencia de manera accesible, graciosa e ingeniosa. Aunque su legado a veces ha sido olvidado, sus contemporáneos, incluido Albert Einsten, la alabaron.

Lilian Rosanoff nació en Rusia y trasladó con su familia a Estados Unidos siendo niña. Estudió en universidades de prestigio, como Barnard y Columbia, y luego sacó un doctorado. Fue profesora  y terminó siendo jefa del departamento de matemáticas en la Long Island University. Una de las pocas mujeres de su época en ser líder académica, dedicada a la educación y teoría, Lillian Lieber creía que no se sabía entusiasmar a los jóvenes con las matemáticas y física, y que sólo se les enseñaban teorías modernas y la parte lógica llegando a la universidad. Así que hizo su cometido ser una difusora de los conocimientos de su época, en libros fáciles y accesibles, llenos de humor, y que tenían simpáticos dibujos hechos por su colega y marido, Hugh Gray Lieber, de quien tomó el apellido

Entre sus trabajos, que recién en décadas pasadas han sido republicados, se encuentran títulos como Galois y la teoría de los grupos (1932), Geometría no euclidiana (1931), y La teoría de la relatividad de Einstein (1945). El mismo Einstein escribió sobre el título que explicaba sus trabajos: “Una clara y vívida exposición de ideas esenciales y métodos de la teoría de la relatividad, puede ser cariñosamente recomendado especialmente a quienes no pueden dedicarle mucho tiempo al tema”. Recientemente también se ha republicado su aplaudido libro Infinito: más allá del más allá del más allá.

Lieber publicó 17 libros, y vivió hasta los 100 años. Como ejemplo de su estilo, la introducción de su libro The Education of T.C. Mits, dice:

“No es la intención

hacer verso libre.

Escribir cada frase en una línea separada

facilita la rápida lectura

y todos

están tan apurados

hoy en día”.

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