Fue una de las estrellas más grandes del cine en los años 30, inmortalizando papeles como la femme fatale por excelencia. Con sus roles, Marlene Dietrich cambiaba el imaginario de las mujeres en la pantalla grande, usando pantalones, a veces corbata, siendo seductora y sexual y no simplemente la damisela en desgracia. No sólo tenía actitud en la ficción; la actriz además fue una dura opositora al régimen nazi, trabajando con entusiasmo por las fuerzas aliadas y llevando sus shows en vivo para apoyar a las tropas.

Marie Magdalene Dietrich nació en Berlín en 1901. Y aunque en un principio su interés estuvo en el violín y la música, pronto se pasaría a los escenarios para convertirse en actriz. Su carrera comenzó con pequeños papeles secundarios en cine mudo, o siendo parte del coro en espectáculos de teatro. Hasta que en 1929 vino su gran salto: El ángel azul, la primera película alemana completamente hablada. Ahí interpretó a la mítica artista de cabaret llamada Lola Lola, por la que un respetable profesor pierde la cabeza. La cinta fue recreada para el mercado norteamericano con el mismo elenco, lo que transportó la nueva fama de Dietrich al otro lado del Atlántico. Eran tiempos complejos en su país, y aunque ella contó que el joven partido Nazi le pidió apoyarlos y ser parte de su cortejo, Dietrich se negó, y la actriz partió a vivir a Estados Unidos; con el estallido de la guerra, dejaría su primera nacionalidad en señal de protesta y adoptó la de su nuevo país.

En Hollywood Dietrich se transformó en una estrella particular, y no en la clásica protagonista que simplemente adornaba al actor, o que necesitaba ser rescatada. En Marruecos (1930), canta enfundada en una corbata blanca, un elemento completamente masculino y revolucionario en la época. Comenzó a hacer una película tras otra, hasta que su éxito tuvo una gran caída, para luego recuperarse. Dietrich se transformó en un ícono revolucionario del estilo, usando elementos masculinos, siendo sexy, pero nunca perdiendo la feminidad ni elegancia. A lo largo de su paso por el cine, Dietrich trabajó con Billy Wilder, Orson Welles, hizo varias películas con John Wayne, y más.

Durante la Segunda Guerra Mundial, fue una de las líderes de la oposición a los nazis. No sólo recaudó dinero, sino que se fue de gira para animar a las tropas con sus shows tipo café concert, y junto a otros actores reunió un fondo para ayudar a los judíos que escapaban de Alemania. En 1947 se le otorgó la Medalla de la Libertad, creada por el presidente Truman para condecorar a civiles que habían destacado en el trabajo por las fuerzas aliadas, y, además, recibió honores similares del gobierno francés.

Eventualmente Dietrich se retiró del cine, y se dedicó a dar vueltas por el mundo con un espectáculo en vivo de canto y baile; hizo dúo con Burt Bacharach para su repertorio musical. Sólo en 1960 volvió a su país natal para dar un espectáculo. En 1975 se cayó de un escenario, y tuvo que decirle adiós a su vida bajo las luces. En 1982 participó con su voz en un documental sobre su vida, pero se rehusó de aparecer en pantalla. Murió, misteriosa y con su glamour intacto, a los 90 años en París.

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