La limitada variedad de productos que incluye la "alimentación viva" ha generado controversia entre los especialistas del área de la nutrición. Mientras algunos argumentan que los platos de origen vegetal son suficientes para nutrirnos, otros sostienen que el crudiveganismo podría poner en riesgo la vida. 

Según explica la académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, Diana Rojas, "la corriente Raw Food se originó como parte del movimiento 'Natural Hygiene' en Estados Unidos y se caracteriza por la ingesta predominante de alimentos crudos o no cocinados".

Se incluyen alimentos como frutas, vegetales, frutos secos, semillas, algas, brotes, granos germinados, pastos y hierbas, comidas fermentadas y aceites de presión en frío y su objetivo principal es mantener la naturaleza de los compuestos bioquímicos de los alimentos para aprovechar todas sus propiedades. 

La instructora y chef, certificada del Living Light Culinary Institute, California e Ingeniera Comercial de la Pontificia Universidad Católica de Chile, María Belén Dussaubat, explica que “la palabra “raw” hace referencia al estado más puro del alimento, la materia prima que no es procesada o alterada de ninguna forma para su consumo".

Dussaubat, que también es propietaria de “Chirimoya Alegre”, una escuela con distintos talleres y cursos en los que se enseña sobre comida viva, esclarece que “los alimentos cocidos y procesados acidifican la sangre, volviéndonos propensos a enfermedades; en cambio, la comida viva equilibra el pH y fortalece el sistema inmunológico en muy poco tiempo”. 

¿Cómo se preparan los alimentos vivos?

Por preparar los alimentos sin la acción del fuego, se la conoce también como “cocina sin fuego”. La idea es conservar al máximo la calidad de nutrientes que, de la forma convencional, ven deteriorados sus cualidades cuando el calor eleva su temperatura interna por encima de unos 45°C. A partir de esa temperatura, los compuestos que conforman los alimentos empiezan a perder sus propiedades, especialmente, las enzimas y las vitaminas.

Diana Rojas aclara que "esta clase de dietas busca mejorar el estado de salud y prevenir enfermedades como el cáncer o las tan temidas enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, ya que este tipo de dietas no ofrecen un consumo balanceado de todos los grupos de alimentos,  pueden favorecer estados de deficiencias en micronutrientes que son muy importantes para el mantenimiento de un estado de salud óptimo tales como vitamina B12, vitamina D y hierro". 

Los efectos de esta forma de alimentación

Cuando comemos “alimentos vivos”, podemos conseguir un aporte nutricional superior en términos de vitaminas, antioxidantes, agua pura, ácidos grasos esenciales y aminoácidos, que al comerlos cocidos, asados o fritos.

Llevar una dieta alta en alimentos vivos permite hidratar nuestras células, desintoxicar nuestra sangre y nutrirnos a un nivel profundo de forma más eficiente y natural, evitando la ingesta de sustancias tóxicas presentes en otros alimentos procesados o alterados por la industria alimentaria, como colorantes, conservantes artificiales, hormonas y antibióticos presentes en alimentos de origen animal, aditivos, estimulantes del sabor, caseína, etc.

Por otro lado, Rojas explica que el problema es la limitada variedad de productos que se consumen: "Hay estudios que comprueban que las personas que practican una dieta Raw,  pueden presentar una mayor mortalidad por enfermedades coronarias cuando las comparan con dietas vegetarianas que incluyen huevo y leche".

La chef de Raw Food sostiene que “las personas que llevamos este estilo de vida promovemos el cuidado de nuestro cuerpo, para conseguir más energía, prevenir y sanar diversas dolencias físicas y trastornos emocionales, mejorar nuestro estado físico y potenciar la belleza natural”.

Los costos 

En cuanto a los costos de esta forma de alimentación, los especialistas explican que en un inicio,   añadir alimentos “raw” a la dieta diaria, tales como frutas, brotes y frutos secos, puede parecer costoso pero basar una alimentación en este tipo de productos significa dejar de lado lo procesado que es más caro: la carne, las bebidas sintéticas, el alcohol, harinas, lácteos, huevos, etc. Por otro lado, los beneficios que se perciben en nuestra salud nos llevan a dejar los fármacos, los exámenes y las visitas médicas permanentes, lo que también significa un ahorro.

María Belén Dussaubat menciona que “sumando y restando, llevar un estilo de vida basado en lo natural nos lleva a ahorrar mucho dinero, y lo más importante, a ganar salud y tiempo para vivir sanos y con mucha energía”.

Llevar un estilo de vida “raw” nos lleva a desprendernos de muchos elementos que realmente no necesitamos para ser felices, tiene que ver con volver a lo natural en todos los sentidos y acercarnos a la tierra
María Belén Dussaubat

El mercado “Raw” en Chile

Según manifiestan los seguidores de este estilo de vida, el mercado "Raw" ha aumentado en nuestro país con el paso de los años. Lo anterior se debe al mayor interés por la vida sana, lo que se refleja en el aumento de la oferta de productos naturales y lugares donde ir a comer, como emporios, cafecitos y restaurantes vegetarianos".

Uno de los mayores errores que se cometen por desconocimiento, es creer que comer sano es algo “lujoso”, pero eso se debe a que no sabemos cómo sustituir los alimentos de origen animales y los procesados por versiones vegetales más económicas. 

La alimentación viva ofrece múltiples beneficios a la salud, pero los expertos coinciden en la necesidad de recibir una asesoría profesional si decidimos optar por esta forma de nutrir nuestro cuerpo si no queremos padecer enfermedades asociadas a la carencia de nutrientes.

Publicidad